Suma un millón de venezolanos y tu economía será muy distinta
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Suma un millón de venezolanos y tu economía será muy distinta

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Suma un millón de venezolanos y tu economía será muy distinta

bulletLos millones que huyen del régimen de Nicolás Maduro están transformando el panorama económico de América Latina.

Bloomberg / Daniela Guzmán y John Quigley con la colaboración de Sebastian Boyd
18/07/2019
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Los mercados se sorprendieron cuando Chile redujo este mes la tasa de interés, pero el Banco Central ofreció una explicación simple: hay más gente en la economía del país. Eso se debe al éxodo de venezolanos. Más de cuatro millones han huido del colapso financiero y social en esa nación. Aparecen en Sudamérica, obligando a bancos y ministerios de finanzas a enfrentar las consecuencias económicas.

Los países que los albergan deben tener dinero para atención médica y educación y la ayuda internacional no está ni cerca de cubrir sus costos. Esto causa problemas presupuestarios en Colombia y Perú, donde la afluencia ha sido mayor. Además, hay señales de rechazo en muchos países por los cupos laborales.

El caso chileno muestra beneficios potenciales, a largo plazo, como la autoridad monetaria explicó después de su decisión sorpresiva. El argumento fue: hay más personas disponibles para trabajar. Esto deja margen para que la economía crezca sin elevar los precios. El problema, especialmente para los trabajadores, es que habrá presión a la baja en salarios.

“Es una expansión del PIB potencial”, comentó Alberto Ramos, economista jefe para América Latina de Goldman Sachs. “Es un shock para la fuerza laboral que no es inflacionario”.

Aprovecharlo, plantea Ramos, “depende de cómo se integran los inmigrantes’’ y especialmente de que logren encontrar trabajos en la economía formal.

Las políticas de gobierno pueden marcar la diferencia. Chile es líder en ese aspecto. Un ejemplo es el de Vivian Montes, venezolana de 27 años que llegó de Brasil. Es una profesional de recursos humanos y halló trabajo en una empresa internacional en Santiago. Su red de compañeros venezolanos fue una gran ayuda, pero también lo fue la normativa chilena. El mercado laboral es relativamente ligero en cuanto a la burocracia y Montes afirma que funcionarios y empresas han demostrado ser flexibles.

“Cuando llegué por primera vez, los chilenos no entendían el proceso por el cual los migrantes deben pasar para obtener una visa de trabajo”, indicó. “Pero hemos llegado tantos que ahora se están adaptando”. Como resultado, cada vez más migrantes pasan a ejercer su profesión en lugar de quedarse atascados en empleos de baja remuneración.

Sumando decenas de miles de historias similares a la de Montes, el Banco Central de Chile llegó a una estimación más alta de crecimiento económico en el mediano plazo.

El ente emisor, anteriormente de línea dura, explicó que la rápida inmigración ha aumentado la producción potencial al tiempo que alivia la presión al alza en salarios y precios. Eso es lo que propició el mayor recorte de tasa de política monetaria en una década, algo que casi todos los economistas no vieron venir.

No obstante, Chile ha tenido una tarea más fácil que sus vecinos, pues ahí han ingresado menos venezolanos. Asimismo, es el país más rico del continente y sus finanzas son sólidas. La geografía indica que atrae a los venezolanos más ricos, según Andrew Selee, presidente del Migration Policy Institute en Washington.

“El Cono Sur recibe a los migrantes que tienen más recursos, un grupo muy bien educado”, expuso. “Los más vulnerables, los más enfermos o los que padecen malnutrición no podrán recorrer esa distancia”.

Es más probable que terminen en Colombia o Perú.

El Banco Central de Reserva del Perú postula que la inmigración pudo haber reducido la inflación conforme los venezolanos hacen que bajen los salarios en el comercio minorista y otros servicios, mientras que su consumo añadió 0.3 puntos porcentuales de crecimiento económico el año pasado.

Para el Ministerio de Economía y Finanzas la presión es evidente. El gasto en salud y educación ha aumentado, pero no lo suficiente para evitar el alargamiento de las filas en hospitales y el colapso en las escuelas, dijo el titular del MEF, Carlos Oliva. “Incluso sin venezolanos, tenemos un serio problema con la prestación de servicios públicos básicos”.

Es difícil para los venezolanos conseguir empleos donde puedan pagar impuestos que ayuden a financiar esos servicios. Ni siquiera la mayoría de los peruanos puede lograrlo. Cerca de 7 de cada 10 trabajan en la informalidad. La mitad de los migrantes venezolanos tienen permisos laborales, pero solo un 5 por ciento contaba con empleo oficial hasta abril.

Eso también significa que los venezolanos terminan en puestos de trabajo para los cuales están sobrecalificados, lo que limita el impulso para la economía.

Ángel Sabino, de 37 años, extraña trabajar como electricista en una planta de Coca-Cola en Venezuela. Aprender a usar nuevas máquinas lo mantenía activo y la remuneración y los beneficios eran buenos, hasta que fueron devorados por la hiperinflación. Emigró el año pasado y ahora trabaja como conserje en Lima.

“Deseo tener la oportunidad de ganar un poco más trabajando en mi profesión”, expresó. Pero “si no conoces a alguien, es muy poco probable que la empresa te llame y si encuentras un trabajo, te pagan menos. No te pagan como a un peruano”.

Como están más abajo en la escala salarial, los migrantes como Sabino compiten con un mayor número de trabajadores locales. Eso puede causar fricción. La Región Cusco del Perú aprobó el mes pasado una norma orientada a sancionar a los empleadores que despidan peruanos para contratar venezolanos.

Es en Colombia donde la presión política y financiera es más aguda. La competencia de los migrantes rebaja los salarios de los trabajadores poco calificados, detalló el Banco Mundial. Hay descontento.

Un mensaje de audio circuló en 2018 en Subachoque, en el que se amenazaba a cualquier venezolano que no saliera de la ciudad en dos semanas. En octubre, en Bogotá, una turba mató a golpes a un migrante, todo esto mientras gritaba insultos xenofóbicos.

El gobierno estima que ha inyectado mil 500 millones de dólares, 0.5 por ciento del PIB, para los venezolanos que han llegado y pidió 700 millones al Banco Mundial para suavizar el impacto. En abril, una campaña de donación organizada por la entidad recaudó solo 31.5 millones de dólares. Alberto Rodríguez, directivo del Banco Mundial, dijo que la demanda generará más crecimiento una vez que los venezolanos se establezcan. Agregó que Colombia y Perú podrían beneficiarse con más productividad.

Se debe tener una visión a largo plazo para comprender los beneficios de la migración, según Selee en Washington. “Estimula la innovación y el crecimiento”, aseveró. Pero “cuando hay flujos a gran escala como este, hay costos iniciales”.