¿Radical o pragmático? Morena se juega su futuro... y hasta el apoyo de AMLO
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¿Radical o pragmático? Morena se juega su futuro... y hasta el apoyo de AMLO

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¿Radical o pragmático? Morena se juega su futuro... y hasta el apoyo de AMLO

El partido que fundó el presidente está a la vuelta de la esquina de la elección de su próximo liderazgo, lo que desata luchas internas que pueden socavarlo, e incluso hacer que pierda el respaldo de López Obrador.

Bloomberg / Eric Martin
07/10/2019
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Durante los cinco años de su existencia, el partido Morena, abreviación de Movimiento Regeneración Nacional, ha girado en torno a un político: Andrés Manuel López Obrador.

AMLO, como es conocido, ha tratado al partido como su plataforma personal, tomó la mayoría de las decisiones sin ser cuestionado y descuidó la construcción de un marco institucional para sostenerlo.

En julio del año pasado fue electo presidente con un triunfo electoral aplastante, recibiendo el 53 por ciento del voto popular, más del doble que su rival más cercano y con más votos para un candidato de oposición desde el año 2000. Todavía más remarcable es que Morena y sus aliados ganaron mayorías en ambas cámaras del Congreso, lo cual sorprendió incluso a algunos líderes del partido.

Ahora, casi un año después de estar en el Gobierno, Morena está sufriendo un periodo de feroces luchas internas en su primera elección de dirigente del partido programada para noviembre.

Lo que está en juego es la dirección a seguir, ya sea continuar con la campaña anti-sistema que los ayudó a llegar al poder o convertirse en un grupo político tradicional: formal, organizado, jerárquico. El concurso se ha hecho tan polémico que AMLO incluso amenazó con renunciar a Morena.

“Es un debate entre el ala más conflictiva y radical del partido y la más pragmática y progresista”, indicó Verónica Ortiz, abogada y conductora en el Canal del Congreso. “Cómo se desarrolle esto será extremadamente importante para determinar el éxito del presidente y su proyecto”.

Las experiencias del partido anterior de AMLO, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), y el conservador Partido Acción Nacional (PAN), sirven como focos de advertencia. Ambos están muy disminuidos en cuanto a la representación nacional y regional luego de verse envueltos en una guerra interna.

Los dos principales candidatos a la presidencia de Morena aseguran que se llevarán bien con AMLO: en entrevistas, intentan superarse mutuamente en su compromiso para apoyar el proyecto de López Obrador. Sus diferencias son menos sobre cómo gobernar el país que aquellas sobre cómo dirigir al partido, implementar la visión de AMLO, y continuar con el éxito electoral de Morena.

No importa quién gane, como residente popular, es más probable que López Obrador ejerza su influencia sobre el titular del partido que viceversa.

La dirigente Yeidckol Polevnsky pertenece a la izquierda desde hace mucho tiempo y heredó el puesto en el partido luego de que AMLO renunciara en 2017 para buscar la Presidencia de la República.

Polevnsky inició su carrera política como candidata del PRD para ser gobernadora del Estado de México en 2005, donde compitió contra Enrique Peña Nieto, que resultó ganador y fue después presidente entre 2012 y 2018. Su administración fue sacudida por escándalos de corrupción, inseguridad y un crecimiento económico decepcionante, lo cual ayudó a impulsar las victorias de Morena.

Tras haber dirigido una cámara de comercio industrial antes de entrar a la política, Polevnsky ha elogiado recientemente al líder cubano Fidel Castro y ha hablado favorablemente de Venezuela bajo el régimen de Nicolás Maduro. En México, ha promovido una mayor intervención en la economía estatal a través de proyectos, incluyendo una nueva refinería de 8 mil millones de dólares para Petróleos Mexicanos (Pemex).

Polevnsky asegura que sus comentarios sobre otros líderes mundiales son irrelevantes para la carrera por la presidencia de Morena, y describe al partido como una gran carpa con diversas ideologías. “Si piensas que soy radical, hay personas que son mucho más radicales que yo en Morena”, afirma. “Las diferencias ideológicas o intelectuales no deberían asustarnos, deberían enriquecernos”.

El principal oponente de Polevnsky es el líder de Morena en la Cámara de Diputados, Mario Delgado, quien estudió Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) junto con otros personajes que se convertirían en secretarios del área en gobiernos de otros partidos.

“Soy prágmático y moderado en políticas públicas, apoyo para lograr los objetivos, pero soy radical en la visión del cambio”, dijo, lo que incluye acabar con la corrupción y terminar con la pobreza.

El triunfo de Delgado podría ser una señal de que Morena elegirá candidatos más moderados para las elecciones intermedias de 2021.

“Hay espacio para que Delgado ocupe una posición más razonable, donde intente influenciar a López Obrador en algunos temas y tal vez no necesite adoptar una postura tan radical” como Polevnsky, declaró Alejandro Schtulmann, que dirige a la consultora Empra, con base en la Ciudad de México.

“El reto para el siguiente presidente de Morena es consolidar e intentar transformar un movimiento en una institución”.

No obstante, aún no está claro cómo se elegirá al líder del partido. AMLO apuntó en agosto que le gustaría que fuera por consulta nacional. Un comité interno del partido, la Comisión de Honestidad y Justicia, rechazó esta opción.

Delgado sugirió entonces que los candidatos acuerden entre ellos las reglas para un grupo de consultas que determinen al ganador, que será ratificado por miembros del partido en la convención programada para el 23 y 24 de noviembre. Polevnsky considera que el movimiento, compuesto por 3 millones de simpatizantes, incluye a más de un millón cuya lealtad al partido no ha sido suficientemente probada.

Martí Batres, un aliado de Polevnsky y miembro de Morena, ha acusado a Ricardo Monreal, líder del partido en el Senado, de trabajar con el Partido Encuentro Social (PES) para quitarlo de su cargo como presidente del Senado con apoyo de legisladores que no eran de la bancada, quienes votaron la decisión de no renovar la Mesa Directiva encabezada por Batres, de acuerdo con lo dicho por el senador.

Monreal, por otro lado, afirma que él no ha tomado partido, pero algunos lo ven apoyando a Delgado como una forma de promover sus propias aspiraciones.

Batres, entre tanto, fue despedido en 2011 por el entonces jefe de Delgado y jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard.

Una encuesta de septiembre publicada por El Financiero realizada a 810 mexicanos adultos mostró a Delgado y a Polevnsky en empate técnico con 15 y 12 por ciento de apoyo, respectivamente.

Otros dos candidatos, Alejandro Rojas, secretario de Turismo capitalino, y Bertha Luján, contralora cuando AMLO era jefe de Gobierno, obtuvieron un 4 y 3 por ciento de apoyo, respectivamente. Dos tercios de las personas encuestadas dijeron que no han elegido a un favorito.

Polevnsky ha acusado a Delgado de dividir al partido y lo criticó por servir en el Congreso mientras hace campaña para dirigir al grupo político, señalándolo de usar una posición financiada por los contribuyentes como plataforma de lanzamiento (Los líderes de partido tradicionalmente no ejercen otros cargos de elección al mismo tiempo).

Una victoria para Delgado también beneficiaría a Ebrard. El secretario de Relaciones Exteriores es posiblemente el político de Morena con el mayor número de seguidores después de AMLO, y se ha reunido con el mandatario estadounidense Donald Trump y representa al presidente mexicano en foros globales, como el G-20, y la Asamblea General de las Naciones Unidas. Es considerado uno de los primeros candidatos para suceder a López Obrador en 2024.

Las luchas internas hicieron que AMLO emitiera una severa advertencia. “Es desafortunado que partidos que emergen para defender causas justas terminen mal”, apuntó en una de sus conferencias matutinas en agosto. “Si Morena, el partido que ayudé a fundar, se pudriera, no solo renunciaría, sino que pediría que cambiara su nombre, porque ese es el nombre que nos dio la oportunidad de llevar a cabo la cuarta transformación de la vida pública del país, no debe mancharse”.

El éxito de quien lidere el partido será importante para mantener la mayoría de dos tercios que Morena y sus aliados han logrado en la Cámara baja, el umbral para realizar cambios constitucionales, indicó Verónica Ortiz.

“Ese es el juicio de fuego que determinará la segunda mitad de la presidencia de López Obrador y preparará el escenario para las próximas elecciones presidenciales en 2024. Es por eso que estas disputas y peleas internas son tan fuertes”, concluyó.