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¿Quién no está listo para el Brexit? Las Pymes de ese país

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¿Quién no está listo para el Brexit? Las Pymes de ese país

bulletCon el gran divorcio, las pequeñas y medianas empresas enfrentarán problemas de liquidez y papeleo.

Bloomberg / Stefania Spezzati y Charlie Devereux
29/03/2019
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Julianne Ponan no dirige una corporación, pero no le ha ido mal. Cuando compró Creative Nature hace unos siete años, la empresa perdía dinero fabricando velas. En 2018, la compañía, que ahora produce y exporta aperitivos para el floreciente mercado de la salud y el bienestar, casi duplicó sus ingresos del año anterior hasta alcanzar un millón 300 mil libras. El año pasado, la Federación de Pequeñas Empresas de Reino Unido reconoció a Ponan con el premio al mejor negocio minorista por la habilidad de convertir ingredientes de lugares tan remotos como Nueva Zelanda en golosinas, suplementos dietéticos y mezclas para pasteles comercializados en Gran Bretaña, Europa y otros países. Ponan descubrió que Reino Unido, con su banca y fácil acceso a mercados más grandes, es el centro de operaciones perfecto.

Pero ante la inminencia del Brexit, Creative Nature y cientos de pequeñas y medianas empresas deben lidiar con un complicado laberinto de regulaciones financieras y burocráticas, la clase de dilaciones que alteran el flujo de efectivo. El divorcio de la Unión Europea (UE) podría causar problemas de liquidez y ocasionar innumerables impagos de préstamos, algo que algunos bancos británicos están tratando de prevenir.

Un Brexit desordenado, en el que el Reino Unido abandona la UE sin ningún acuerdo para la circulación de personas y mercancías, podría levantar barreras comerciales de la noche a la mañana. La situación podría mejorar un poco con un Brexit ordenado, que la primera ministra Theresa May intenta negociar con Bruselas. Un Brexit suave ofrecería un periodo de transición de dos años.

Como parte de la UE, el Reino Unido disfruta de un comercio relativamente fácil con 69 países, y hasta ahora ha cerrado acuerdos post-Brexit con solo siete de ellos.

“Para las pequeñas empresas es muy difícil, porque no podemos simplemente dejar de exportar productos”, dice Ponan. “Todavía pienso que tomamos la decisión correcta al instalarnos en Reino Unido, pero nos esperan tiempos difíciles”.

Si el parlamento británico no aprueba el nuevo acuerdo de May, y el Brexit se posterga solo al 12 de abril, los negocios de exportación e importación deberán comerciar con Europa bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio. Las cinco millones 600 mil empresas británicas de tamaño pequeño y mediano, que emplean a más de 16 millones de personas y generaron en 2018 dos mil 600 millones de dólares en ingresos, afrontarán mayores costos, retrasos y una serie de nuevos requisitos de documentación. “Las empresas pequeñas y medianas han confiado demasiado en la presunción de que todo estará bien”, dice Mike Slevin, a cargo del programa Brexit para la banca comercial de Royal Bank of Scotland Group Plc, históricamente el mayor proveedor bancario en Reino Unido para empresas pequeñas y medianas. “La mayoría no ha comenzado a implementar planes de contingencia”.

“Si pudiera trasladar mi negocio a otro lugar a un costo cero, lo haría mañana mismo”, menciona Giambattista La Torre, gerente general de un hotel y restaurante italiano en Covent Garden que importa vino, salami y otros productos de la región de Apulia. “Algunos han sugerido acumular reservas de productos, pero es raro que un restaurante en el corazón de Londres tenga espacio para eso. Vivimos al día”.

Según la unidad británica del Banco Santander SA, alrededor del 90 por ciento de las pequeñas y medianas empresas “solo han comerciado con Europa y por lo tanto desconocen temas como las reglas de origen”, apunta John Carroll, jefe de gestión de productos y negocios internacionales. Con un Brexit desordenado, los exportadores necesitarán certificados de origen para determinar los aranceles que los productos pagan al cruzar las fronteras. Todavía no está claro qué autoridades emitirán los documentos, las británicas, las europeas o cada país concreto en el continente. “Los estamos canalizando a las cámaras locales para ver cómo pueden ayudarlos”, señala Carroll.

Bancos como Santander y RBS han estado asesorando a las empresas para garantizar que tengan el papeleo correcto de cara al Brexit. “Tuvimos un seminario que se centró en unas cuarenta empresas de tamaño pequeño, y había una verdadera falta de conocimiento”, refiere Carroll. Algunos bancos también han solicitado que el gobierno reserve fondos de emergencia para respaldar a las pequeñas empresas en caso de caos, comentó un banquero que participó en las discusiones.

La Administración de Hacienda y Aduanas del Reino Unido ya ha emitido complicadas directrices de importación y exportación, y recomendó contratar la ayuda de agentes en caso de un Brexit sin acuerdo.

Muchas empresas que ya sufren de un crecimiento anémico no quieren más costos. “Cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él”, dice La Torre. “No nos anticiparemos ni asumiremos costos adicionales a menos que sea estrictamente necesario”.

Ponan está haciendo todo que puede para reforzar su negocio de aperitivos orgánicos contra toda la incertidumbre. “Tenemos más producto almacenado del que normalmente tendríamos. Tuvimos que recurrir a más espacio de almacenaje externo. Pero, por supuesto, con productos perecederos, tampoco quieres acumular demasiado”, comenta. Compañías como la suya habitualmente reservan algunos fondos.

Pero ese dinero estaba destinado a ser invertido para aumentar las exportaciones, no para crisis como el Brexit. “¿Nos detendrán la mercancía en las fronteras? ¿Habrá un limbo?”, se pregunta Ponan. “Necesitamos saber si habrá acuerdos que sí podamos utilizar”.