Nadie en el mundo hace dinero como Leon Black, el 'más temido' en Wall Street
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Nadie en el mundo hace dinero como Leon Black, el 'más temido' en Wall Street

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Nadie en el mundo hace dinero como Leon Black, el 'más temido' en Wall Street

bulletSe trata de una figura que 'merodea el filo de la catástrofe' de otras empresas y personas. Aprovecha esta situación para hacer de Apollo, su compañía, una firma cada vez más poderosa.

Bloomberg / Caleb Melby y Heather Perlberg
16/01/2020
Actualización 16/01/2020 - 23:13
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Leon Black, el hombre 'más temido en el mundo de las finanzas' en Estados Unidos, asegura que es una figura incomprendida.

Black construyó su empresa, Apollo Global Management, derivado de la compra de la deuda de compañías que luchan contra el riesgo de quiebra y la extracción de enormes pagos de dividendos y gastos de gestión. Muchas de esas ofertas lucrativas de Apollo surgieron de empresas que no querían asumir riesgos, mismos que Black ha tomado, lo que le ha valido una reputación.

“Hemos hecho nuestra mayor cantidad de dinero durante las recesiones”, dice.

La reciente recesión provocada en 2008 por la crisis financiera, fue una oportunidad para los fondos de capital privado que nadie aprovechó mejor que Black. Durante los últimos 10 años, los activos de Apollo crecieron seis veces hasta más de 320 mil millones de dólares.

La fortuna de Leon Black es de alrededor de 9.5 mil millones de dólares a sus 68 años. Es presidente del Museo de Arte Moderno de Nueva York desde 2018, algo que además le genera un estatus distinto de entre los millonarios. Su oficina es vigilada por un despliegue de armas largas y tiene una espectacular vista hacia Central Park.

Una toma de control de capital privado puede implicar cortes en la nómina de una empresa, liquidación masiva de activos y niveles peligrosos de deuda. Ese proceso puede herir de muerte a una compañía. Es ahí donde, al borde de la quiebra, Apollo se las arregla para entrar ‘al quite’ y salir de la operación aún más rico.

Se podría decir que Apollo es una apuesta a la que recurren las empresas en esa crítica etapa, pero al enfocar mejor la lente, se puede ver que Apollo y Black en realidad son quienes han pasado décadas merodeando en el filo de la catástrofe de otras compañías y personas.

A quienes tienen dinero en fondos de Apollo se les hizo un recordatorio perturbador en julio del 2019, cuando Jeffrey Epstein, quien había servido en la junta directiva de la fundación de la familia Black y que se encargaba de lanzar estrategias en la empresa, fue arrestado por cargos de tráfico sexual.

Algunos, tras el caso, se preguntaron si su dinero estaba en buenas manos, Abogados de diversas compañías inundaron de correos electrónicos a Apollo preguntando si Epstein había invertido fondos en la empresa. Apollo lo negó.

Un mes más tarde, Epstein fue encontrado sin vida en su celda de la cárcel de Manhattan. Apollo, que ha sido precavido y cuidadoso con su trato hacia la prensa, no quiso hacer comentarios a Bloomberg sobre su relación con Epstein.

Al final, Leon Black siempre gana, aunque a eso no se refiere cuando dice que ha sido mal entendido. Pero si eres un inversor y debes decidir en donde colocar tu dinero, es bueno saber la oportunidad y el riesgo que conlleva hacerlo en uno u otro lugar. “La nuestra es la mejor apuesta”, dice la firma.

Leon Black, de hecho, no tenía planeado en su juventud formar parte del mundo financiero. De niño prefería ayudar a su madre, que era pintora, a elegir qué tipo de acuarelas utilizar en alguna obra. En el Dartmouth College, del que se graduó en 1973, era un devoto de Shakespeare y de la filosofía.

La única figura que lo inspiró a entrar a la escuela de Negocios de Harvard fue su padre, Eli, quien era CEO de United Brands.

Una mañana, cuando Leon Black estaba en su segundo año de universidad, su padre llegó al trabajo, tomó su maletín para romper la ventana de su oficina en un piso 44, y se lanzó al vacío. Las investigaciones revelaron que Eli Black había realizado una transacción a un empresario de Honduras con la que reducía los impuestos en las exportaciones de plátanos.

“Mi padre era un Dios para mi. Luego se suicidó. Los suicidios, sabes, comúnmente no los cometen los dioses”, dijo Black. “Me tomó algunos años de terapia superarlo y determinar que en donde él terminó, inició mi historia”, dijo.

Leon Black encontró trabajo en la firma de contabilidad Peat Marwick (posteriormente KPMG). Un amigo de su familia lo presentó con Fred Joseph, estrella es ascenso de Drexel Burnham Lambert, que lo reclutó en 1977 para unirse a lo que se perfilaba como el más lucrativo banco de inversión en Wall Street de la época.

Black siempre fue cauto en su relación con los clientes, quienes confiaban en él casi ciegamente. “En transacciones difíciles, Black podía fácilmente imaginar la manera en la que terminaría la operación y arreglárselas”, indica Peter Ackerman, quien trabajó con Black en la firma.

Drexel se declaró en quiebra en 1990 y Leon Black se encargó de resguardar a los clientes más importantes de la firma. Después, recibió el bono más grande de la firma, de 16.6 millones de dólares, y se decidió a fundar su compañía en 1990 con cinco socios de Drexel.

Otra operación importante de Black fue la compra de más de 6 mil millones de dólares en bonos de deuda, junto con Credit Lyonnais, que estaban en manos de la aseguradora Executive Life, uno de los mayores clientes de Drexel. Después, los precios se desplomaron.

Pero pese a todo, Leon Black considera que se le ha señalado injustamente y dice ser un millonario incomprendido, afín a la filantropía y las causas nobles.

A la fecha, Leon Black y su esposa han donado aproximadamente 300 millones de dólares para causas filantrópicas y la investigación.

En noviembre del año pasado, Black dijo que la empresa estaba en camino de casi duplicar sus activos bajo administración a 600 mil millones de dólares en cinco años.

El objetivo "no representa el juego final para Apollo", dijo Black en el Día del Inversionista de la firma en 2019.

La industria alternativa de gestión de activos ha crecido a un ritmo vertiginoso en los últimos años. Apollo y sus rivales, incluidos Blackstone y KKR, están recolectando cantidades récord de efectivo de los inversores. Las pensiones, los fondos patrimoniales y los fondos soberanos se sienten atraídos por el desempeño a largo plazo de las empresas sobre los fondos de cobertura más volátiles.