Cambio climático y compra de acciones, una ecuación que sólo resuelve la inteligencia artificial
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Cambio climático y compra de acciones, una ecuación que sólo resuelve la inteligencia artificial

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Cambio climático y compra de acciones, una ecuación que sólo resuelve la inteligencia artificial

bulletLa información sobre el riesgo climático y los problemas sociales pueden ser irregulares, pero los algoritmos intentan llenar los vacíos.

Bloomberg / Emily Chasan
18/02/2020
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El 14 de enero, el CEO del administrador de activos más grande del mundo advirtió que los inversores debían prestar atención a los riesgos ambientales globales. “El cambio climático se ha convertido en un factor determinante en las perspectivas a largo plazo de las empresas”, escribió Larry Fink de BlackRock Inc. en una carta a otros directores de empresas. “Creo que estamos al borde de una reforma fundamental de las finanzas”. De hecho, muchos grandes inversores ahora incorporan factores ambientales y sociales en su selección de activos, al menos para algunos de sus fondos. Pero se enfrentan a un verdadero obstáculo: los datos son un desastre.

Algunas compañías divulgan mucha información sobre sustentabilidad, prácticas laborales o equidad de género. Otros no dicen casi nada. Un administrador de fondos que compre unas pocas docenas de acciones estadounidenses de gran capitalización puede hacer que los analistas busquen suficiente información corporativa para tomar una decisión. Pero las cosas se ponen más difíciles si desea poder elegir entre miles de acciones, o evaluar pequeñas empresas o acciones de mercados emergentes.

Los inversores cuantitativos afirman que tienen una solución. Estos traders usan computadoras para clasificar una gran cantidad de datos y presumen que son mejores que nadie cuando se trata de tomar decisiones de inversión basadas en información desordenada o incompleta. Los quants, como se les conoce, están “acostumbrados a llenar los vacíos”, explica Andrew Dyson, CEO de QMA, una firma de inversión cuantitativa que forma parte del administrador de activos PGIM. La firma lanzó una estrategia de inversión con conciencia social en 2018.

QMA descubrió una manera de dar a las empresas una calificación social y ambiental, incluso cuando no informan una gran cantidad de datos, triplicando la cantidad de acciones que QMA puede considerar, detalla Dyson. El proceso comienza mirando las compañías donde hay una amplia información.

Las empresas pueden ser criticadas por cosas como altas emisiones de gases de efecto invernadero o retiros significativos de productos, y obtener buenos puntos por, digamos, tener una postura firme en materia de derechos humanos.

QMA analiza entonces los rendimientos para aislar el efecto de la gobernanza corporativa responsable. Luego, el administrador de dinero recurre al universo de empresas donde no hay suficiente información. Si el comportamiento de la acción de una compañía con pocos datos disponibles es estadísticamente similar a la de otra con más información y una buena reputación, también se puede clasificar como positiva.

Para algunos inversores con conciencia social este método puede ser insatisfactorio, ya que no elimina la posibilidad de que parte de su dinero vaya a empresas con prácticas objetables. Pero QMA menciona que podría producir una cartera que en general se inclina hacia empresas con mejor comportamiento. Y otras herramientas cuantitativas pueden captar cosas que el análisis tradicional de sostenibilidad podría pasar por alto.

Esto se debe a que gran parte de los datos sobre cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, en la taquigrafía del mundo de las inversiones) provienen de las propias empresas. “La pregunta siempre es si la información ESG es más una historia de marketing y de relaciones públicas”, comenta George Mussalli, director de inversiones y jefe de investigación de renta variable de PanAgora Asset Management, que describe su enfoque como inversión cuantitativa fundamental.

“No solo se trata de comprar empresas que tengan la calificación ESG más alta, se trata de encontrar las empresas que están mejorando”. Para tratar de profundizar, PanAgora asegura que utiliza herramientas de procesamiento de lenguaje natural para analizar cómo las empresas hablan públicamente sobre su rendimiento ESG y tener una idea de si están respaldando sus afirmaciones con acciones concretas. Por ejemplo, una compañía que usa palabras que suenan más negativas como “derrame” o “contaminación” puede ser más honesta sobre sus problemas y diligente para abordarlos.

Arabesque Group, un gestor de activos con sedes en Frankfurt y Londres, se centra en ejecutar carteras cuantitativas de ESG. La firma dice que emplea modelos de inteligencia artificial en 6 mil máquinas en 11 centros de datos diferentes para leer y digerir fuentes de información, que van desde resultados de la compañía hasta informes de noticias.

“No tenemos un solo analista de sostenibilidad en Arabesque que revise y diga que esta u otra compañía es buena o mala en ESG; todo lo que hacemos se basa en big data y análisis sistemático”, dice Yasin Rosowsky, CEO de la unidad de Inteligencia Artificial de Arabesque en Londres.

Acadian Asset Management, en Boston, ha usado datos sobre cuestiones como la corrupción local o la fijación de precios del carbono de compañías que les proporcionan una estimación de información similar para las 40 mil empresas que rastrea a nivel mundial. También utiliza ideas extraídas de los datos de ESG para mejorar sus decisiones de inversión. Por ejemplo, Acadian descubrió que las empresas contaminantes comercian con valoraciones más bajas que las que no contaminan en lugares donde existe un impuesto al carbono. Tiene sentido: el mercado calcula que una empresa debería valer menos si tiene que soportar un costo elevado por las altas emisiones.

Pero Acadian también notó que el mercado parece estar valorando el efecto de un impuesto al carbono, incluso en países que aún no lo tienen. Quizás los traders consideran que es probable que en el futuro se aplique un impuesto al carbono o una regulación similar. Así que Acadian ahora considera que los impuestos al carbono deberían ser parte de sus supuestos de inversión, sin importar dónde se encuentre una empresa. Eso ha ayudado a evitar algunas inversiones en compañías altamente contaminantes que de otra manera podrían parecer una ganga, explica Asha Mehta, gerente de cartera y directora de inversiones responsables en Acadian. A medida que se expande la cantidad de información sobre sustentabilidad, se espera que surjan más ideas de este tipo. “Actualmente, la importancia de los datos ESG crece cada vez más rápido en la conformación de nuestra cartera”, asegura Mehta.