Marie Kondo reorganiza su cuenta bancaria
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Marie Kondo reorganiza su cuenta bancaria

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Marie Kondo reorganiza su cuenta bancaria

bulletLa gurú de la organización ha rentabilizado el deseo de las personas de poner orden en sus vidas. Además de la serie de Netflix, ya tiene un negocio de consultores certificados.

Bloomberg / Lisa Du, Isabel Reynolds y Carmen Reinicke con la colaboración de Lucas Shaw
05/03/2019
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Una fría tarde de enero en Manhattan, Riley Soloner buscaba un nuevo cesto de ropa porque el viejo ya no le producía felicidad. Para muchos, ese no sería un motivo para tirarlo, pero para los seguidores de la gurú de la organización hogareña Marie Kondo, un mundano cesto debe provocarte felicidad o, de lo contrario, hay que descartarlo.

Kondo, la reina japonesa del orden, quiere salvar a millones de personas del desorden, y de paso ganar dinero. Esta consultora de la organización del hogar está en la cresta de la popularidad mediática gracias al éxito de su programa en Netflix ‘Tidying Up With Marie Kondo’, que se estrenó el 1 de enero. Su método para organizar, en el cual las posesiones personales se tiran o se conservan dependiendo de si “transmiten alegría”, está cautivando a las personas oprimidas y abrumadas por el exceso.

La premisa del programa es bastante simple: Kondo visita familias para poner orden en sus hogares y, por ende, en sus vidas. A medida que las personas revisan los montones de objetos acumulados, les pide que agradezcan y se despidan de las cosas que ya no aportan felicidad.

Netflix parece haber conseguido un jonrón, y de hecho en las redes sociales se ha producido un notable aumento en las conversaciones sobre la organización doméstica.

La filosofía de menos-es-más de Kondo coexiste con un sagaz sentido comercial. Su compañía KonMari Media Inc., de la que es fundadora y directora, también se está expandiendo con las ventas de su método de marca registrada “KonMari” a través de una red de consultores certificados en todo el mundo. Sus dos libros, ‘The Life-Changing Magic of Tidying Up’ y ‘Spark Joy’, se han publicado en 42 países, y el primero lleva casi 150 semanas en la lista de libros más vendidos de The New York Times.

Kondo, de hecho, es más famosa en Estados Unidos que en Japón, donde disfrutó del revuelo cuando salió su primer libro en 2010.

La idea detrás del método de Kondo es el concepto japonés de danshari, un término que se escribe usando los caracteres chinos para “rechazar”, “desechar” y “separar”.

Kondo convirtió ese principio común en un concepto de valor y luego lo hizo un negocio exitoso.

Además de sus libros y series de televisión, Kondo gana dinero capacitando a otros en el método KonMari, discípulos que luego difunden sus consejos en todo el mundo. Cualquiera que aspire a convertirse en consultor debe leer sus libros y luego enviar fotografías de su propia casa, ahora inmaculada conforme al método KonMari. También debe pagar por la capacitación, que según los consultores puede costar hasta 2 mil 700 dólares, y una cuota anual de 500 dólares para mantener la certificación.

El interés en la certificación es fuerte: los próximos seminarios en Nueva York y Londres tienen cupo lleno, según el sitio web de Kondo.

En Australia, la consultora de KonMari, Gemma Quinn, afirma que el programa de Netflix ha aumentado el interés en sus servicios.

Aunque antes trabajaba en publicidad, ahora dice que puede ganarse la vida como organizadora y que está certificada como “platinum”, que requiere haber tenido al menos 300 consultas con 30 clientes.

La popularidad de Kondo también ha generado polémica. Su consejo acerca de deshacerse de los libros impresos provocó un debate acalorado entre los autores en redes sociales, y algunos dijeron que evocaba nociones distópicas de control mental. Ella aclaró que la sugerencia de no tener más de treinta libros estaba influida por los pequeños hogares de Japón y su clima húmedo que propicia el moho.

Todos menos tres de los 217 consultores que figuran en el sitio web en inglés de KonMari, desde Venezuela hasta Beijing, parecen ser mujeres. Eso refleja la realidad del quehacer doméstico en Japón, donde una encuesta del gobierno reveló que en 2016 los hombres dedicaron a esas labores 19 minutos por día, en comparación con 2 horas y 24 minutos invertidos por las mujeres. “Le deseo lo mejor como persona, aunque también reconozco que no está cambiando radicalmente las ideas sobre cómo las mujeres en general deberían participar en la sociedad y la fuerza laboral”, señala Chelsea Schieder, profesora de la Universidad Aoyama Gakuin.

El ascenso de Kondo es una victoria para el enfoque de Netflix de desarrollar programas transfronterizos y en idiomas locales. Los analistas estiman que ningún mercado asiático ha superado los dos millones de clientes en el servicio de streaming. Sin embargo, la compañía insiste en el contenido asiático y tiene más de un centenar de proyectos en producción en la región.

“En un estudio de Hollywood se habrían burlado de ti si hace diez años si hubieras propuesto un programa de KonMari en japonés e inglés”, asegura Larry Mahl, exjefe de adquisiciones de Sony Pictures Entertainment Japan. “Netflix está cambiando la cara de lo que es posible”.

Otro éxito del mayor servicio de entretenimiento por internet vinculado a Japón es Terrace House, un reality show sobre las carreras y los intereses amorosos de un grupo de veinteañeros que viven juntos en Japón, producido con la emisora ​​local Fuji TV.

En enero, uno de los mayores éxitos de Netflix, Queer Eye, anunció que grabaría cuatro episodios en Japón. Netflix también prepara cinco series de anime, un género que tiene sus raíces en la nación insular.

En tanto, la propuesta de Kondo seguirá cosechando resultados financieros mientras las personas encuentran consuelo en sus enseñanzas. “Lo que vemos reflejado en lo que ella dice es que no podemos controlar las grandes cosas como el cierre del gobierno o los mercados. Pero podemos controlar las pequeñas cosas, dónde compramos, qué compramos y cuán caótica es nuestra vida”, menciona Wendy Liebmann, directora ejecutiva de la consultora WSL Strategic Retail.