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Los dispositivos inteligentes no son el futuro para los hogares post-COVID

La pandemia trajo consigo la revalorización del interiorismo ‘no tecnologizado’.

La pandemia ha sido un catalizador para la remodelación de las viviendas, y un elemento común en casi todas las mejoras planificadas para 2021, dicen arquitectos y decoradores, es una delimitación nítida entre los espacios de trabajo y de ocio.

"Las personas quieren que sus oficinas sean oficinas y sus salas de juegos, salas de juegos", apunta Damian Samora de Ferguson & Shamamian Architects en Nueva York. "Lo determinante después del COVID es que las personas puedan sobrevivir espiritual y mentalmente recuperando su vida personal y siendo capaces de desconectarse".

Eso puede significar dejar la tecnología en la oficina, aunque contravenga las tendencias que las empresas llevan años fomentando. Los electrodomésticos inteligentes se han vuelto omnipresentes:

Miele fabrica un lavavajillas con wi-fi; LG tiene lavadoras que cuentan con una aplicación que permite lavar de forma remota; la nueva aspiradora con inteligencia artificial de Samsung tiene sensores que pueden distinguir entre la pata de una silla y un juguete.

Pero Enrique Vela, director de interiores de Olson Kundig Architects en Seattle, no ha visto a sus clientes confinados en casa clamar por más tecnología. "Antes, todos querían el termostato Nest, o poder controlar las persianas y abrir la puerta con su teléfono", dice. Pero "en los dos últimos proyectos en los que hemos trabajado, la integración de la tecnología no ha surgido como algo prioritario. Lo que prima es la accesibilidad".

La utilidad y la facilidad, y cualquier excusa para evitar mirar aún más el teléfono, podrían imponerse sobre la novedad este año. "La gente está más consciente y más interesada en su entorno", afirma Annabelle Selldorf, fundadora de Selldorf Architects. "Puedes tener la cocina más hermosa del mundo, pero si no sabes cómo manejar el horno de vapor, o lo que sea, no importa".

Más allá de la conexión wi-fi, ni siquiera la oficina en casa se centra en la tecnología en sí. El diseñador de interiores Steven Gambrel cuenta que, durante una reciente renovación de una casa en East Hampton, el propietario estaba preocupado por la pared detrás de su escritorio, esto es, lo que verían las personas en las videoconferencias de Zoom. Tras descartar una pared con paneles de madera (demasiado aburrida), un cuadro famoso (demasiado ostentoso) y retratos familiares (demasiado invasivos), se decidió por una estantería.

Las preocupaciones como el fondo para videollamadas pueden ser temporales, pero los arquitectos dicen que los cambios que vemos en 2021, dictados por hábitos de 2020, se mantendrán por años.

"Esta experiencia permanecerá en la memoria de las personas durante mucho tiempo", advierte Ron Radziner, quien es cofundador de la firma de diseño Marmol Radziner. "Existe un poco de este temor de 'Oye, esto podría volver a suceder y quiero estar preparado'".

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