Los consumidores son la mejor vacuna para proteger a EU de una recesión
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Los consumidores son la mejor vacuna para proteger a EU de una recesión

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Los consumidores son la mejor vacuna para proteger a EU de una recesión

bulletEn Estados Unidos el gasto del consumidor representa casi el 70 por ciento de la economía y su gusto por las compras continuará como en 2015 y 2016 de acuerdo con analistas de Bloomberg.

Bloomberg / Reade Pickert y Matthew Townsend
19/12/2019
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Si la economía de Estados Unidos logra mantener su expansión récord en 2020, será porque los consumidores estadounidenses no se amilanaron a pesar de todo lo que se dice de la recesión.

El gasto del consumidor representa casi el 70 por ciento de la economía de Estados Unidos, un porcentaje más alto que el de la mayoría de los países. (En China representa alrededor del 40 por ciento). Y aunque el gusto de los estadounidenses por las compras ha sido crucial durante largo tiempo para el crecimiento económico, es especialmente cierto ahora.

Esto se debe a que las empresas sí se han replegado, contratando a un ritmo más lento y posponiendo inversiones a largo plazo. En el segundo trimestre, el gasto de las empresas disminuyó por primera vez desde 2016.

El sector manufactura, que estaba en apogeo hace dos años, se contrajo a principios de este. Parece que gran parte de la culpa es de las guerras comerciales del presidente Donald Trump, que han aumentado costos y creado incertidumbre para las empresas. La fortaleza del dólar tampoco ayuda. Además, el riesgo crece conforme el país se acerca a un año electoral con un presidente que enfrenta un posible juicio político.

A pesar de todo eso, la abrumadora mayoría de los economistas, incluidos los de Bloomberg, no predicen una recesión en los próximos doce meses. Los pronosticadores creen que los estadounidenses seguirán gastando, como lo hicieron en 2015 y 2016, cuando empujaron el tren de la economía por un trecho de debilidad en la industria de la energía y la manufactura.

El consumo de los hogares creció a 4.6 por ciento anualizado de abril a junio, la tasa más alta desde el último trimestre de 2017. Eso refleja una realidad simple, según James Sweeney, economista jefe de Credit Suisse Group AG. “Los hogares tienen trabajo y sus ingresos crecen”, dice. “La inflación no corroe esas ganancias”.

La tasa de desempleo de 3.5 por ciento es la más baja desde 1969. Y aunque la creación de empleos se ha desacelerado este año a un promedio de 161 mil por mes, desde 223 mil en 2018, todavía está por encima de la tasa de expansión de la población en edad de trabajar. Algunos empleadores tienen dificultades para cubrir los puestos vacantes que ahora superan los siete millones. El resultado es que los trabajadores tienen la sartén por el mango: el número de personas que renuncian por empleos mejor remunerados se encuentra en niveles casi récord, una tendencia que ayuda a que los salarios suban.

La confianza del consumidor, medida en las encuestas, está cerca de máximos históricos. La Federación Nacional de Minoristas calculó el incremento de las ventas navideñas de este año en el rango de 3.8 a 4.2 por ciento, frente a un promedio de 3.7 por ciento en los últimos cinco años.

Pero si miras de cerca este paisaje rosa, verás algunas grietas, dice Seema Shah, analista senior de Bloomberg Intelligence. Las fuertes ganancias reportadas por Walmart y Target son señal de que más personas están buscando ofertas y precios bajos, lo que podría presagiar una desaceleración. Hay debilidad en sectores discrecionales como el lujo, el mueblero y el vestido de nivel medio.

Años de revalorización de las viviendas alentaron a los estadounidenses a gastar sin reparos en remodelaciones residenciales, pero esas ganancias han disminuido durante más de un año y los precios en mercados que antaño burbujeaban, como Los Ángeles y Nueva York, están estancados o en declive.

Los estadounidenses también están muy metidos en deudas de tarjetas de crédito. “Es solo cuestión de tiempo para que les pase factura”, asegura Shah, quien considera que alrededor del 40 por ciento de ellos está al borde de tener que reducir el gasto.

Stephen Gallagher, economista en jefe para Estados Unidos de Société Générale SA, es uno de los pocos en pronosticar una recesión el próximo año basándose en la dinámica del mercado laboral. “La combinación de menos contrataciones, posiblemente más despidos y una confianza debilitada en el panorama laboral es muy probable que haga que el consumidor se apriete el cinturón”, opina.

Los consumidores estadounidenses también pueden provocar una recesión si comienzan a creer que se avecina una recesión y reducen el gasto, asegura Yelena Shulyatyeva, economista senior de Bloomberg. Muchos estadounidenses no tienen otro punto de referencia que la Gran Recesión. Es probable que la próxima recesión sea más leve, pero eso no evitará que las personas teman lo peor. “Realmente podría convertirse en una profecía autocumplida”, advierte Shulyatyeva.

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