La Universidad de Silicon Valley no es tan ‘cool’ como parece
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La Universidad de Silicon Valley no es tan ‘cool’ como parece

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La Universidad de Silicon Valley no es tan ‘cool’ como parece

bulletUn programa de estudio que buscaba ser innovador se convirtió en una pesadilla de acoso sexual, discriminación y una fábrica de ganancias.

Bloomberg Por Sarah McBride
22/03/2018
Actualización 22/03/2018 - 0:10
Los líderes de Singularidad tienen además una historia de oscuras prácticas financieras.
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Bloomberg Businessweek

La idea era sencilla: olvida las escuelas superiores acreditadas y piensa en grande en la Universidad de la Singularidad. El cofundador de Google, Larry Page, y el futurista Ray Kurzweil podrían estar entre tus profesores en el Programa de Estudios de Posgrado en Singularidad, bautizada así por la idea de que los humanos, algún día, se fusionarán con las máquinas. Trabajarás en una especie de think tank combinado con incubadora para intentar resolver retos tan grandes como la energía renovable y el viaje espacial. Kurzweil anunció el programa durante una TED Talk en 2009 y agregó que el equipo Singularidad rentó a la NASA el campus, al oriente del histórico Hangar One de la agencia en Mountain View, California. Ese año, el equipo recibió mil 200 solicitudes para su primera clase de 40.

La realidad no igualó a la publicidad. Archivos oficiales no reportados antes, otros documentos, y entrevistas con antiguos y actuales alumnos y empleados trazan un boceto en el cual casi desde el principio algunos empleados de Singularidad no lograron dominar sus peores impulsos. Un profesor supuestamente acosó sexualmente a una exalumna, una ejecutiva robó más de 15 mil dólares, una exempleada asegura que había discriminación de género y discapacidad, y Singularidad despidió a 14 de alrededor de 170 empleados y suspendió el GSP, acrónimo del Global Solutions Program, luego de que Google suspendió el año pasado su financiamiento.

Los exalumnos dicen que la lucrativa Singularidad se transformará en otro organizador de conferencias y seminarios ejecutivos. La escuela considera comprar la compañía de seminarios Abundance 360, fundada por el cofundador de Singularidad, Peter Diamandis. “Perdió su alma”, dice Vivek Wadhwa, quien dirigió la facultad hasta 2013 y ahora trabaja en la Universidad Carnegie Mellon. “Se convierte en un corporativo para hacer dinero”.

Singularidad dice tomarse en serio la seguridad de la comunidad y cualquier acusación relacionada, pero la mayoría de estos asuntos quedaron en el pasado, según el director Rob Nail. Agregó que ya planeaba suspender y reevaluar GSP antes de que Google pusiera fin a su beca anual de 1.5 millones de dólares. La subvención cubría alrededor de la mitad de los costos del programa, que era gratis para los participantes. Google, cuya gerente Jen Phillips dejó la junta de asesores de la universidad a finales del año pasado y no será reemplazada, dice que el dinero se enfocará en los programas de espíritu emprendedor que ofrece Singularidad.

Nail dice que aunque GSP podría renacer online casi por completo, la mayor parte del trabajo de Singularidad serán las conferencias y educación ejecutiva (colegiatura: 14 mil 500 dólares por un programa de una semana). Tuvo 10 conferencias el año pasado y para 2018 hay 18 planeadas. El 15 de febrero anunció que recaudó 32 millones de dólares en un financiamiento de riesgo dirigido por Boeing Co. y la firma de inversión WestRiver Group. Erik Anderson, director de WestRiver, reemplaza a Diamandis como presidente de Singularidad. Estos cambios, dice Nail, ayudarán a la compañía a generar ganancias y, por lo tanto, ayudar a más personas. “Si queremos tener un verdadero impacto”, dice, “necesitamos hacerlo de forma sustentable”.

Singularidad tenía vínculos con la NASA más allá de los edificios rentados. Los primeros estudiantes de GSP se expresan bien de una conferencia del exastronauta Dan Barry, un médico que entró al programa de transbordador espacial luego de 13 rechazos. Varios dicen que lo consideran un mentor. Barry no enseña a estudiantes de GSP desde 2013, cuando la compañía lo investigó por supuestamente acosar sexualmente a Yasemin Baydaroglu, una estudiante francesa que asistió a GSP en 2011.

Baydaroglu sostiene que Barry organizó un encuentro en París en 2013. Fueron a dar un paseo en bici, en el cual ella se quejó de dolor de espalda y luego fueron a su hotel a platicar. Él le recordó que era doctor y le ofreció un masaje en términos estrictamente médicos. Como él era su mentor, ella confió en él hasta que, cuenta, le tocó los senos y genitales, y luego huyó. “Realmente no lo vi venir, y soy muy cuidadosa”, dice. “Esta vez bajé la guardia”. Varios días después reportó el incidente a la policía, luego visitó un doctor.

“Niego por completo sus acusaciones”, dijo Barry, y agregó que las indagaciones posteriores causaron un tiempo angustiante para él y su esposa.

Baydaroglu mostró señales de estrés psicológico que, dijo, estaban relacionados con el ataque físico, según una copia del reporte médico del 31 de mayo de 2013 revisado por Bloomberg Businessweek. Según una copia de una carta enviada de la fiscalía de Francia, la estudiante se negó a continuar con el caso debido a que las autoridades no lograron encontrar a Barry.

Singularidad comenzó su investigación interna luego de que Baydaroglu reportó a la compañía el presunto ataque. Barry se salió del programa de verano ese junio; su esposa estaba enferma y la compañía le dijo a los estudiantes que se fue por motivos personales. El 22 de junio de 2013, en un correo de Baydaroglu revisado por Bloomberg Businessweek, un empleado de recursos humanos de Singularidad le dijo que Nail creía que “los hechos entorno a la acusación central de toqueteo sexual no deseado no son concluyentes”, pero que le dijo a Barry que las circunstancias apuntaban a su “mal criterio”. El empleado escribió que Barry no estaría presente el resto del programa 2013 GSP y le pidió a Baydaroglu no hablar del tema con otros.

El email mencionaba pasos que Singularidad tomaba para reducir la probabilidad de que los empleados fueran parte de “situaciones potencialmente íntimas” en el campus, entre ellos prohibirles estar solos con un estudiante al final del día y la instalación de varias cámaras en todos los edificios del campus para monitorear los salones. Baydaroglu dice que la respuesta de Singularidad la dejó sintiéndose muy deprimida y traicionada. Lo más mortificante, afirma, fue pedirle no hablar del tema. La universidad se negó a discutir el caso, excepto para decir que Barry no era un miembro activo de la facultad desde 2013.

Los líderes de Singularidad tienen además una historia de oscuras prácticas financieras. En 2009, cuando la organización empezaba, Alicia Isaac, controladora financiera, utilizó sus tarjetas de crédito para hacer compras personales por alrededor de 13 mil 500 dólares; también tenía 2 mil dólares en efectivo de un cheque de Singularidad, según un reporte policial, y ayudó al presidente de un instituto de inteligencia artificial a robar casi 80 mil dólares. La policía arrestó a Isaac en 2009; no se opuso a las acusaciones de delito. Isaac no respondió las peticiones de comentarios.

Otro de los primeros arquitectos de Singularidad, Bruce Klein, fue condenado en 2012 por dirigir una operación de fraude crediticio en el estado de Alabama. Ya no está asociado con la compañía. Un miembro del consejo universitario, Naveen Jain, fue condenado por uso de información privilegiada en 2003. Apeló un juicio de 247 millones de dólares y con el tiempo llegó a un acuerdo judicial.

Nail, quien previamente ayudó a fundar una compañía de automatización, llegó a finales de 2011 con el director estratégico Gabriel Baldinucci, un exejecutivo de Virgin Group. Pronto cambiaron Singularidad de ser un organismo no lucrativo a un corporativo con fines comerciales B, que significa que un acreditador privado certifica que logra ciertos estándares sociales y medioambientales.

Durante varios años, empleados cercanos a Baldinucci vivían a su lado en una serie de casas rentadas conocidas como SU Villa, en Atherton y Woodside, California. Otros empleados dicen que el grupo recibía trato preferencial y el ambiente general era poco amigable para las mujeres. Eleanor Schuermann, abogada de Kastner Kim LLP, representa a una exempleada que afirma que Singularidad la discriminaba por su género y discapacidad, le pagaba menos que a hombres en el mismo puesto y tomaba represalias en su contra por quejarse. Los documentos presentados ante reguladores estatales, los primeros pasos antes de una demanda, todavía no son registro público.

Schuermann, quien no identificó a su clienta, dice que ha escuchado quejas similares de otras dos empleadas de Singularidad. La compañía se negó a comentar el caso, pero dice que trabaja duro para apoyar a la mujer.

Singularidad está muy lejos de 2009, cuando el primer GSP llevó a la creación de Getaround, una compañía para compartir autos que recaudó 85 millones de dólares de inversores, entre ellos Toyota Motor Corp.

“Es increíble todo lo que ha pasado aquí”, dijo al año siguiente Page durante la ceremonia de inauguración del programa. “Superó mis expectativas”. En estos días, Page no está involucrado con Singularidad. Kurzweil no niega que asiste a reuniones del consejo, aunque rara vez habla públicamente.

Anderson, el nuevo presidente, dice que la compañía espera llegar a sus metas sociales y de ingreso. Nail asegura que lo hace bien en algunas de sus ambiciones más grandes, citando el esfuerzo de combate al hambre en conjunto con Naciones Unidas. Aun así, dice, Singularidad lo puede hacer mejor: “No estamos para nada cerca de impactar a las miles de millones de personas de las que hablan nuestros estudiantes”.