EU tiene 'más sed' por la cerveza artesanal hecha en México
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EU tiene 'más sed' por la cerveza artesanal hecha en México

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EU tiene 'más sed' por la cerveza artesanal hecha en México

El objetivo de Quest Beverage es ampliar la cosmovisión de Estados Unidos con cuatro cervecerías excepcionales de origen nacional.

Bloomberg Tony Rehagen
28/06/2019
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Si 28 años en las áreas de marketing y ventas de cerveza en Anheuser- Busch (y luego, después de la fusión, Anheuser- Busch InBev NV) le enseñaron algo a Gregg Billmeyer, fue cómo detectar una tendencia en el mercado. El nativo de San Luis, Misuri, hizo un seguimiento del aumento inicial de la cerveza artesanal en la década de 1990, antes de que la explosión de finales de la década de 2000 y la de 2010 se comiera una parte de la una vez indomable cuota de mercado de marcas de gran peso como Budweiser y Bud Light.

Pero mientras el clan de las cervezas artesanales se sublevó en Estados Unidos contra Budweiser y MillerCoors, que capturó una cuarta parte del mercado cervecero en 2017, Billmeyer se dio cuenta de que un sector de la industria se mantenía firme e incluso ganaba terreno: las marcas importadas de México.En 2018, mientras que las ventas de marcas de EU en el mercado masivo de su país como Miller Lite, Coors Lite y Bud Light bajaron 4.2 por ciento, las marcas mexicanas premium crecieron 2.8 por ciento, según IRI, una firma de investigación de mercado de Chicago.

Los nombres más populares, Corona y Modelo, subieron un 11.6 y 17.9 por ciento, respectivamente. Agrega eso a la expansión demográfica de EU, donde los latinos representan ahora más del 18 por ciento de la población y un vendedor de cerveza experimentado como Billmeyer puede llegar a una conclusión: "importar cerveza artesanal mexicana es el siguiente paso lógico", asegura.

Hace tres años, Billmeyer se contactó con su compatriota y excompañero de Anheuser-Busch, el ejecutivo de logística Mike Redohl, y comenzó Quest Beverage. La misión era presentar a los bebedores de EU, cada vez más aventureros, las mejores cervezas artesanales que podían encontrar al sur de la frontera. Después de reclutar a otro veterano de Anheuser, el maestro cervecero Dan Driscoll, y al ejecutivo de finanzas mexicano, Eduardo Muñiz, el equipo de Quest se reunió con cerveceros nacionales y viajó a festivales de cerveza artesanal en Ensenada, Baja California, y la Ciudad de México donde aplicaron sus paladares para encontrar las mejores cervezas.

Billmeyer notó el contraste entre el mercado norteamericano de microcervecería y el paisaje artesanal mexicano, relativamente incipiente. "La escena de la cerveza artesanal en México es muy parecida a la de EU hace 20 años", señala Billmeyer. "La demanda está creciendo rápidamente a un 60 o 70 por ciento por año". De ese campo en crecimiento, Billmeyer y compañía se reunieron varias veces con una docena de cerveceros locales para tener una idea de la capacidad de producción y la posibilidad de comercialización. Desde allí, avanzaron hasta cinco finalistas y finalmente se decidieron por cuatro cervezas de dos fabricantes para empacar y exportar: Cervez a Urbana, una cervecera familiar que fusiona los estándares estadounidenses de producción con un estilo costero de Mexicali (piensa en cerveza Pacífico) y Cerveza Rrëy, una cervecería con sede en Monterrey iniciada por dos amigos de la secundaria que se centra en versiones fáciles de beber de los estilos tradicionales del Viejo Mundo. Billmeyer y compañía desconfiaban instantáneamente de las omnipresentes lager con un limón en la boquilla, que no solo han sido bien cubiertas por Corona, Modelo, Tecate y Dos Equis, sino que han sido imitadas por cerveceros artesanales de todo Estados Unidos. “Creemos que en Estados Unidos están buscando otro tipo de cerveza más allá de esas lagers mexicanas tradicionales", dice.

Espera que los consumidores estén buscando algo con más sabor y consistencia como las bebidas de Cerveza Rrey, o las cervezas rubias y lupulosas de Cerveza Urbana. A pesar de la amplia variedad de gustos, las cervezas tienen una cosa en común: la sensibilidad que Billmeyer dice es compartida por la mayoría de las cervezas artesanales mexicanas en esta etapa temprana del movimiento: fácil de tomar, con un nivel de alcohol por debajo de 4.7 por ciento, excepto las Indian Pale Ale (IPA), que registra solo un modesto nivel de 6.5 por ciento. Esto también está en línea con el aumento del interés de los consumidores en bebidas con menor nivel de alcohol.

Quest introdujo estas cervezas en mercados limitados en mayo de 2018 y ahora tiene 250 cuentas en todo Misuri y 100 en Houston, Texas. Este año, ha irrumpido en las zonas metropolitanas de Chicago y Los Ángeles. Pese a que las amenazas de aranceles del presidente Donald Trump a las importaciones mexicanas se evitaron hasta ahora, el espectro de las relaciones comerciales desiguales entre ambos países aún se cierne sobre la industria cervecera. (Constellation Brands, fabricantes e importadores de Corona y Modelo, vieron caer sus acciones en un 5.8 por ciento por la mera sugerencia de los aranceles de Trump). Sin embargo, Quest prevé una expansión en California y Texas, donde se concentra gran parte de la población hispana, y finalmente recurre a sus dos proveedores para obtener estilos adicionales que podrían traducirse para los consumidores de cervezas artesanales estadounidenses. Al aprovechar sus conexiones con los mayoristas de Anheuser Busch, Quest ha intentado llevar sus productos a los supermercados y refrigeradores de licorerías, en lugar de los estantes artesanales siempre cambiantes y siempre llenos. Billmeyer espera que este sea el lugar donde los bebedores de Corona se crucen con conocedores aventureros para darle a la próxima moda de cerveza artesanal de Estados Unidos un sabor mexicano.