El mercado de EU se hizo viejo, pero ¿qué significa eso para las startups?
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El mercado de EU se hizo viejo, pero ¿qué significa eso para las startups?

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El mercado de EU se hizo viejo, pero ¿qué significa eso para las startups?

La edad de las empresas cotizadas refleja que al debutar en bolsa ya son maduras, y que las gigantes se comen a las jóvenes.

Bloomberg / Sarah Ponczek y Reade Pickert
01/04/2019
Actualización 01/04/2019 - 4:50
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Ciertos adjetivos vienen a la mente al describir al mercado bursátil de Estados Unidos. Expansivo, resiliente, diverso. Pero hay otro adjetivo que quizás no hayas pensado: viejo. Gracias a la ausencia de nuevos participantes, la edad promedio de las empresas que cotizan en las bolsas estadounidenses ha aumentado de forma constante durante tres décadas. Ahora el promedio está en veinte años, casi el doble del promedio en el año 1997, con la fiebre de las punto com.

El mercado no será más joven este año. Seis grandes unicornios tecnológicos, incluidos Uber Technologies Inc. y Airbnb Inc., se preparan para debutar en bolsa a una edad promedio que supera en cuatro años a la media típica de hace dos décadas.

¿Qué pasa cuando la población envejece? En el mercado accionario, abundan las teorías. Algunos dicen que los inversores pierden oportunidades, porque a los gestores de fondos les resulta difícil crear carteras que reflejen lo que está sucediendo en la economía porque las nuevas empresas están fuera de los parqués. Otra teoría compara las acciones con las personas y dice que ambas se desaceleran y huyen del riesgo.

Y si bien esta idea parecía descabellada con la sacudida bursátil de diciembre, se puede afirmar que un mercado maduro es menos volátil.

El envejecimiento implica durabilidad. "Esa es la clave aquí: las firmas más antiguas y más grandes, tienen un mejor historial porque se hicieron grandes", dice René Stulz, titular de la Cátedra Everett D. Reese de Economía Bancaria y Monetaria en la Universidad Estatal de Ohio. "Tienen un colchón contra el impacto de las malas noticias. Tal vez estén diversificadas, tal vez operen en diferentes países, en diferentes partes del país. Todo eso simplemente se traduce en tener menos volatilidad". La tendencia hacia un mercado con menos compañías y más viejas se ha desarrollado por años. Las empresas se mantienen alejadas del parqué bursátil por más tiempo y las ofertas públicas iniciales, otrora un rito de iniciación para una startup exitosa, se realizan más tarde. Una vez que ingresan a la bolsa, se convierten en presa.

En un mercado dominado por las megacapitalizaciones, los gigantes se tragan a los competidores con facilidad. "¿Qué ha pasado en los últimos veinte años? Una escasez de ofertas públicas iniciales y un continuo redoble de fusiones y adquisiciones", dice Michael Mauboussin, director de investigación en BlueMountain Capital Management.

Los inversores en acciones no pueden explicarse la calma sin precedentes que ha prevalecido en los mercados durante cinco años, algo que generalmente se atribuye a los esfuerzos del banco central para apuntalar el crecimiento tras una crisis financiera.

La relación entre la vejez y la baja volatilidad no está demostrada, pero teóricos como Stulz dicen que la investigación que explora dicha conexión está justificada. "Cuando piensas en la volatilidad, hay dos partes", dice. Ciertamente hay mucha turbulencia sistémica, extensiva a todo el mercado. Eso explica que muchas compañías diferentes se muevan al unísono cuando, por ejemplo, hay noticias sobre las tensiones comerciales entre EU y China. Pero luego está la volatilidad idiosincrásica, o los altibajos que son particulares de una sola compañía. Según Bloomberg, es cada vez más raro que la volatilidad promedio de las acciones individuales en cualquier año dado supere el 30 por ciento. Entre 1990 a 2003, ese grado de volatilidad era, por el contrario, el mínimo que se despachaba.

"Las empresas que son más viejas y más grandes tienen menos volatilidad idiosincrásica", dice Stulz. La conglomeración podría estar contribuyendo a disminuir la volatilidad, pues las empresas se comportan más como índices de múltiples acciones.

Amazon.com Inc. no es solo una tienda en línea, también es una cadena de supermercados, una compañía de servicios en la nube y un conglomerado de medios de comunicación. Walmart Inc. posee varias marcas, y la matriz de Google, Alphabet Inc., es mucho más que un motor de búsqueda. "Tienen un montón de compañías individuales, cada una con su rendimiento esperado y con su propia volatilidad", dice Joe Mallen, director de inversiones de Helios Quantitative Research. “¿Qué sucede cuando las agrupas en una compañía? El retorno esperado se convierte en el promedio de todas las partes, pero la volatilidad baja. Es como si construyeras una cartera".

Si intentáramos diseñar un instrumento ideal para aquellos compradores interesados en los grandes gigantes ​​de hoy, idearíamos productos que replican índices como los fondos cotizados. Según analistas, no es de extrañar que a medida que la cantidad de empresas se redujo, la cantidad de fondos cotizados se disparó. Lo que comenzó en 1993 con el fondo cotizado SPY, que replica el S&P 500, se ha convertido en una industria de casi 4 billones de dólares.

Muchos inversores particulares e institucionales no están interesados ​​en empresas individuales. En EU, el trading de fondos cotizados es casi una cuarta parte del volumen total de operaciones diarias, y algunos días esa proporción llega al 40 por ciento.

Cuando las personas no se centran en acciones específicas, sino en entrar y salir de los mercados, y cuando las empresas jóvenes viven su fase de crecimiento fuera de los mercados bursátiles, cambian las cosas desde una perspectiva de volatilidad, dice Yousef Abbasi, estratega global de mercado en INTL FCStone. No hace que la inversión sea menos riesgosa (los fondos que replican índices registran caídas cuando a las personas les preocupa el mercado), pero puede hacer que la selección de acciones individuales sea más bien una labor prosaica.