Bloomberg Businessweek

El legado de Theresa May es más triste que el Brexit

Hasta ahora, los candidatos que compiten por el cargo de May muestran poco interés para enfrentar los desafíos que se verán agravados por el Brexit.

Su paso por el Gobierno de Reino Unido deja mucho qué desear, más allá del fiasco de la salida de su país de la Unión Europea. Theresa May será recordada como la primera ministra que no pudo concluir el Brexit. Pero también le deja a su sucesor otro legado: su incapacidad de confrontar lo que ella ha llamado las "injusticias apremiantes" de su país.

Gran Bretaña es un país rico, pero la desigualdad es mayor que en muchas naciones comparables y la movilidad económica es menor. Persisten las bolsas de pobreza y las pronunciadas disparidades regionales en educación y salud.

May ha reconocido estos problemas, pero ha hecho poco para resolverlos y durante su breve permanencia en el cargo, muchos han empeorado. Sin duda, no hay un único remedio para estos males y será crucial establecer prioridades de inmediato.

Se debe comenzar con el gasto en el cuidado de la salud, que asciende a 7.6 por ciento del PIB y es la mitad que en EU y muy por debajo de Alemania, Francia y otros países ricos. A primera vista, un seguro de salud genuinamente universal con un gasto tan modesto es un éxito, pero las tensiones en el sistema ahora son dolorosamente claras.

La división entre el próspero sureste británico y el resto del país continúa ampliándose. Abordar esto es cada vez más urgente, porque la ruptura está envenenando la política del país y se les debe dar más poder y presupuesto a los gobiernos locales para mejorar el transporte, los servicios de salud, la capacitación y asistencia social en las áreas que mejor conocen.

El éxito empresarial y económico deben ser un tema constante: puede que no sean suficientes para corregir los males sociales, pero sin duda son necesarios. La inversión inteligente en infraestructura, educación y capacitación puede promover el crecimiento y la equidad al mismo tiempo. Eliminar las barreras a la construcción de viviendas al simplificar las reglas de planificación no cuesta, estimula la inversión y el crecimiento privados y proporciona viviendas asequibles para más personas. Un régimen de migración liberal ayudaría también. En un mercado laboral restringido, se necesitan trabajadores para ocupar puestos en industrias que van desde la construcción hasta la atención médica, y para proporcionar una inyección de ambición empresarial.

Hasta ahora, los candidatos que compiten por el cargo de May muestran poco interés para enfrentar estos desafíos, los cuales se verán agravados por el Brexit. En todos los frentes, el país debería exigir más de sus líderes.