Bloomberg Businessweek

El crimen se roba la capital del país

La inseguridad y el crimen organizado han dejado estampas en la capital que hace algunos años se veían muy lejanas.

En la puerta del antro, un guardia de seguridad revisa cada bolsa, bolsillo y cosmetiquera con una linterna. En el baño, otro vigila mientras los narcos venden cocaína en bolsitas marcadas con calaveras. Ese guardia escolta a los compradores a un cubículo de baño donde pueden consumir en privado.

Las bandas de narcotraficantes son cada vez más poderosas en la Ciudad de México y los antros, incluso los más exclusivos, no tienen más opción que dejarles vender su mercancía. Es mejor que la alternativa: fuera del antro (cerca de la Fuente de Cibeles) el propietario de otro bar fue asesinado a tiros. En mayo, a ocho cuadras de allí, dos hombres con droga en su auto fueron baleados a plena luz del día.

La CDMX había estado a salvo de las decapitaciones y las fosas clandestinas que asediaban al país. Pero el aumento de 36 por ciento en los homicidios registrados este año en la capital se ha convertido en un pararrayos para los críticos del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien prometió librar al país de los asesinatos, comparables a los de una zona de guerra. Mientras la jefa de gobierno de la capital, Claudia Sheinbaum, una aliada cercana, afirma que la violencia fue maquillada por la administración anterior, algunos analistas sostienen que el nuevo gobierno no está haciendo lo suficiente. Y algunos inversionistas en una de las capitales más grandes del mundo están empezando a entrar en pánico.

"Nuestros clientes están mucho más preocupados", afirma Gonzalo Nadal, director de la consultora de riesgo ON Partners, entre cuyos clientes está la Cámara Estadounidense de Comercio. "Algunos han expresado serias incertidumbres sobre si expandirse en la capital".

Desde que el presidente llegó al poder en diciembre, el crimen se volvió el principal tema en la capital e incluso Sheinbaum desplegó a la Guardia Nacional.

AMLO enfrenta varios desafíos al tiempo que busca que la economía sea más justa para los pobres sin asustar a los mercados. Pero el crecimiento se desacelera y algunos bancos pronostican una recesión, mientras remonta la preocupación de los inversionistas por las relaciones comerciales con EU y las políticas de AMLO. El mandatario también lucha por hacer que el país sea más seguro, pero el crimen está asustando a la gente incluso en su propio territorio.

Por años, ha habido indicios de la presencia de cárteles del crimen en la capital. Importantes oficiales de seguridad fueron encontrados muertos, hubo secuestros y desapariciones en masa, pero solo en los últimos meses se ha politizado el crimen en la ciudad y es imposible ignorarlo.

La guerra territorial entre la Unión Tepito y la Fuerza Anti-Unión a menudo se cita como fuente de la violencia y las autoridades afirman que están operando junto a cárteles más poderosos y violentos, como el de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación.

Los homicidios dolosos han aumentado tanto en los primeros cinco meses del año que la CDMX comienza a parecerse al resto del país: los asesinatos por cada 100 mil habitantes son apenas 20 por ciento menos que el promedio nacional, frente al 40 por ciento menor de los últimos dos años, según datos federales. El robo de vehículos ha incrementado 46 por ciento respecto al periodo del año anterior.

Mientras tanto, los presos son puestos en libertad gracias a una reforma de la justicia penal que mejoró el acceso al debido proceso pero que careció de una implementación adecuada, resultando en que miles de personas sean liberadas bajo fianza y a causa de tecnicismos. La población carcelaria de la ciudad se ha desplomado de 41 mil 610 en 2012 a 25 mil 563 este año.

Ernestina Godoy, la procuradora de Sheinbaum, dice que las comparaciones son erróneas porque la administración anterior, que negó la presencia de los cárteles por años, maquilló las cifras de los delitos de alto impacto, desde homicidios hasta violaciones.

Pero criticar a gobiernos pasados y no reconocer sus avances, como la reducción de secuestros, impide que la Ciudad de México aproveche los éxitos ganados, asegura Cassius Wilkinson, analista de la consultora de riesgo Empra.

Sheinbaum busca endurecer las penas por reincidencia y agravar delitos actualmente clasificados como simples, como el robo de teléfonos celulares, y planea ampliar la fuerza policial este año en un 66 por ciento.

Pero las acciones del gobierno capitalino "no son suficientes" porque el sistema de justicia debe aprender a mantener a los criminales tras las rejas, apuntó Rafael Guarneros, representante de la Asociación de Residentes de la Hipódromo Condesa, donde el crimen ha aumentado.

La delegación con el mayor índice de homicidios es, con diferencia, Cuauhtémoc. En Tepito, los ambulantes cansados ​​de ser extorsionados han amenazado con iniciar sus propios grupos de protección. En Lomas de Chapultepec, una turista estadounidense murió por una bala perdida afuera de una taquería.

El nuevo dominio del crimen organizado es más evidente en clubes nocturnos y bares. Algunos se han visto obligados a contratar seguridad y meseros elegidos por los propios narcos. Otros toman precauciones, como permitir que los guardias que supervisan la compra-venta de narcóticos mantengan el orden. En el antro cerca de Cibeles, un DJ pone cumbia a un público de jóvenes que gasta unos 180 pesos en una bebida combinada, más costosa que el promedio en la Ciudad de México. El baño donde se vende cocaína y éxtasis por 25 a 50 dólares, tiene una iluminación tenue, pero su entrada está abierta.

Alrededor de la glorieta, los clientes llenan antros, bares y restaurantes y se desperdigan por las aceras.

María Aguirre, quien comía unos tacos con amigos en La Cervecería de Barrio, contó que el año pasado unos jóvenes que estaban vendiendo flores le sacaron el celular de su bolsillo trasero al salir de un bar. Su novio en aquel entonces, Javier Girardin, hoy su esposo, trató de recuperar el teléfono y fue golpeado tan brutalmente que terminó en el hospital con una conmoción cerebral, pero ella finalmente los convenció para que le devolvieran el teléfono. "No me siento para nada segura en la Ciudad de México", dijo. Y ahora toma precauciones. "Tengo una cartera falsa en caso de que me roben y nunca conduzco con los vidrios abajo".

Para otros, la violencia ha llegado hasta las últimas consecuencias. Una integrante de la asociación vecinal de la Hipódromo Condesa, Cristina Vázquez, fue hallada asesinada el mes pasado luego de que reportara delitos en su cuadra.