Cuando la política vacía el estante de medicinas
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Cuando la política vacía el estante de medicinas

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Cuando la política vacía el estante de medicinas

bulletFinalizar los contratos con los distribuidores de medicamentos ha traído severas consecuencias.

Bloomberg / Andrea Navarro
26/03/2020
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Durante 10 años, todo funcionaba casi en automático en la clínica de la Ciudad de México donde Paquito Barrera recoge sus medicamentos para VIH todos los meses. Sin embargo, en octubre, se fue con las manos vacías. Desde entonces, no ha logrado de manera constante obtener el coctel de terapia antirretroviral que lo ayuda a mantenerse con vida.

“Perdí la cuenta de cuántas veces me dijeron que volviera más tarde”, dijo Barrera, modista de 34 años. “¿Cómo pueden permitir que esto suceda?”. Se refería al gobierno, que ha luchado por responder a la escasez inusualmente marcada de medicamentos y suministros médicos que sacuden a México y provocan protestas callejeras. El origen de la crisis, en su mayor parte, se deriva de los cambios que el presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó el año pasado a programas de salud pública, con el fin de erradicar la corrupción y reducir costos.

Las consecuencias no deseadas que se producen en el sistema generan preocupaciones sobre la preparación para combatir el nuevo coronavirus.

“Con los niveles de desabasto que estamos viendo, es preocupante”, afirmó la senadora Martha Márquez, legisladora del Partido Acción Nacional (PAN) y quien es parte de la comisión de Salud en el Senado.

México ha sufrido durante mucho tiempo la escasez de medicamentos y equipos médicos, a veces lo suficientemente grave como para generar cancelaciones de cirugías que son cruciales. Pero la situación ahora es extraordinaria, según pacientes, grupos de atención médica sin fines de lucro y analistas independientes.

Incluso es imposible encontrar algodón y alcohol en algunos hospitales, señalan enfermeras y diversos miembros del personal.

López Obrador ha eludido las preguntas sobre si sus políticas son responsables de la escasez de una variedad de medicamentos identificados por grupos de defensa y pacientes, incluidos los que corresponden a quimioterapia y otros tratamientos contra el cáncer. El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, dijo recientemente a periodistas que “intereses” no identificados se esconden tras las quejas y manifestaciones.

“Ha habido mucha desinformación”, dijo. No obstante, en una de las conferencias de prensa diarias del presidente, su personal realizó una presentación para mostrar cómo el gobierno está tomando medidas, con planes para que médicos en 17 estados reciban en estas semanas los medicamentos contra el cáncer que han solicitado y actualizaciones sobre el progreso en la obtención de varios suministros para hospitales públicos.

¿Cómo un sistema que era al menos funcional cayó en un desorden potencialmente mortal? En pocas palabras, hubo demasiado cambio muy rápido que se investigó muy poco, aseveró Salomón Chertorivski, exsecretario de Salud y ahora profesor en el Centro de Investigación y Docencia Económicas en la Ciudad de México.

Hasta el año pasado, el IMSS era responsable de adquirir la mayoría de los medicamentos, vacunas y suministros, como guantes quirúrgicos, para el país de 128 millones de habitantes. Equipos de especialistas estudiaban patrones y tendencias de enfermedades con el fin de anticipar la demanda. Dado que el gobierno es el principal cliente de muchas compañías farmacéuticas mexicanas, por lo general no comenzaban a producir hasta que obtuvieran un pedido del IMSS.

Luego, López Obrador anunció abruptamente que la Secretaría de Hacienda retomaría control de este trabajo que realizaba el instituto. También eliminó del proceso a intermediarios, incluidos los distribuidores Grupo Fármacos Especializados y Farmacéuticos Maypo. Su argumento fue que muy pocas compañías tenían demasiados contratos lucrativos y que el gobierno obtendría un mejor precio al comprar directamente a los productores.

Las medidas, que retrasaron las compras gubernamentales de medicamentos, sorprendieron a los expertos de la salud.

“Se celebra el hecho de querer terminar con la corrupción y de maximizar recursos, es una causa noble”, dijo Fátima Masse, economista y coordinadora de proyectos en el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). “El tema es hacerlo viable. Los enfermos no pueden esperar”.

Fue de poca visión finalizar los contratos con los distribuidores, afirmó Chertorivski. Había muy pocas compañías distribuidoras porque se necesitan grandes inversiones para operar redes con vehículos especializados y estándares estrictos.

Funcionarios del gabinete del presidente y la Secretaría de Salud no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre la escasez o las críticas a la revisión del sistema de salud de López Obrador.

“Sería una cosa si lograran comprar más medicamentos y suministros con la misma cantidad de dinero a través de buenas ofertas, aplaudiría eso”, dijo Xavier Tello, analista de políticas de salud de Strategic Consulting en Ciudad de México.

“Pero tener personas llorando en las calles porque no pueden encontrar medicinas es inhumano, es impensable”.

Los índices de aprobación de Andrés Manuel López Obrador se habían mantenido estables hasta hace poco, cuando las encuestas nacionales mostraron que el respaldo que recibía se estaba viendo afectado poco a poco, con protestas y manifestaciones casi diarias y publicaciones de personas enojadas que regularmente liberan su enojo a través de las redes sociales.

“Presidente, ¿por qué abandona a los mexicanos más vulnerables? Mujeres con cáncer piden su ayuda desesperadamente porque quieren vivir”, se lee en una publicación de una mujer en Twitter hace algunos días. “Muestra poca compasión por los que sufren... muchos de ellos por su culpa”.

Un contingente de pacientes con VIH realizó una manifestación recientemente frente a la sede del IMSS, cubriendo paredes y ventanas con mensajes de grafiti, incluida la palabra “asesinos” una y otra vez en rojo.

Mujeres con cáncer de mama marcharon frente al Palacio Nacional con carteles que decían “El cáncer no espera” y “Queremos vivir”. Padres de niños con cáncer han organizado diversas protestas e incluso llegaron a bloquear la entrada al aeropuerto de la Ciudad de México.

José Narro, quien fue secretario de Salud hasta noviembre de 2018, afirmó que lo mejor sería que el presidente y sus asesores en el tema se reagrupen para encontrar una solución.

“Si alguien me preguntara si el sistema de salud era perfecto cuando me fui, yo diría que no”, dijo. “Teníamos problemas, pero el sistema funcionaba”.