Con una cubeta de agua por ducha, Guaidó mantiene su determinación en Venezuela
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Con una cubeta de agua por ducha, Guaidó mantiene su determinación en Venezuela

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Con una cubeta de agua por ducha, Guaidó mantiene su determinación en Venezuela

El autoproclamado 'presidente encargado' de esa nación se mostró confiado en que el movimiento de oposición contra Nicolás Maduro terminará triunfando.

Bloomberg / Patricia Laya, Andrew Rosati y Daniel Cancel
07/06/2019
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Juan Guaidó se despertó el jueves y se echó una cubeta de agua encima. Esa era su ducha. Al igual que millones de venezolanos, el hombre que numerosos países reconocen como líder legítimo de su maltrecho país no puede depender de los grifos.

"Es una de las cosas que más odio. Es un símbolo de la pobreza, y durante gran parte de mi vida tuve que hacerlo", dijo el político, de 35 años de edad, en una entrevista.

Y, sin embargo, el político mostraba en gran medida ese optimismo característico, exhibiendo una actitud de 'sí, se puede' que sus seguidores adoran y a sus detractores les resulta ingenua.

Guaidó habló de cómo Venezuela tendría que tolerar mucho más sufrimiento para derrocar el régimen autocrático de Nicolás Maduro. A pesar de ello, dijo, Estados Unidos no debería aliviar las sanciones que están agravando la crisis económica.

"Las cosas van a empeorar" antes de que cambien, advirtió.

Al final, insistió, el movimiento de la oposición, que volvió a cobrar vida después de que Guaidó se convirtiera en líder de la Asamblea Nacional en enero, triunfará.

El líder opositor agregó que habrá nuevas elecciones en seis meses o nueve meses porque la presión para que los colaboradores de Maduro abandonen simplemente no cederá.

Dada la situación actual, esas declaraciones sonaban excesivamente optimistas. Después de que un levantamiento militar orquestado por Guaidó fracasara a finales de abril, el impulso tanto en el país como en el extranjero parece haberse desinflado. Muchos de los aliados más cercanos al autodeclarado presidente encargado de Venezuela están detenidos, refugiados en embajadas extranjeras o en el exilio.

El mismo Guaidó, un hombre que EU se está esforzando en proteger, ha estado huyendo, cambiando de lugar cada pocas semanas para mantenerse un paso por delante de las fuerzas de seguridad de Maduro.

El jueves, Guaidó dio la entrevista a Bloomberg desde una oficina vacía, con una entrada oscura, muy bien protegida por corpulentos guardaespaldas en un edificio en el este de Caracas. Entre llamadas y reuniones, se sentó en una mesa y vio un vídeo de su hija de 2 años.

Durante un improvisado almuerzo en recipientes de poliestireno defendió la estrategia de la oposición y minimizó las críticas de que el intento de derrocar a Maduro está perdiendo impulso, o incluso estancándose.

"Tenemos que seguir adelante. La persecución no cambia la forma de hacer política, pero la hace más compleja y más difícil en términos de reunir apoyo en las calles", proclamó.

A principios de año, el 'efecto Guaidó' provocó una escalada de los precios de las propiedades inmobiliarias y el repunte de la Bolsa ante la expectativa de una caída de Maduro... pero el optimismo no duró, y el índice de aprobación de Guaidó en las encuestas de opinión se ha reducido en 5 puntos porcentuales desde febrero a 56.5 por ciento.

Si bien es algo a lo que prestar atención, Guaidó apunta que no estaba en la escena política hace unos meses y que la aprobación de Maduro se encuentra en mínimos históricos.

Guaidó ha recibido un apoyo sin precedentes del Gobierno de Trump, que ha impuesto sanciones contra individuos, la industria petrolera, el comercio de oro y el Banco Central de Venezuela. No obstante, el político enfatizó que la culpa de la miseria en Venezuela, que incluyen colas de 24 horas para comprar gasolina, comida podrida debido a los apagones, hambre generalizada, recae directamente sobre Maduro.

Un levantamiento de las sanciones para ayudar a terminar con el sufrimiento solo “normalizaría” la crisis.

Entre las potencias mundiales que no respaldan al político figuran China y Rusia, los principales acreedores de Venezuela. Guaidó indicó que las recientes declaraciones de ambos países mostraban una suavización de su postura y señalaban la voluntad de encontrar una solución.

No parecía molestarle las informaciones que mantienen que el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, atribuye la falta de progreso en el derrocamiento de Maduro a las divisiones internas en la oposición y que anticipaban que si él caía, hasta 40 personas competirían por la presidencia.

"Nos unen las ganas y la necesidad de salir de Maduro. Si 40 personas quieren competir por la presidencia, son bienvenidas. Eso es la democracia", aseguró Guaidó.