Boris Johnson es una mala señal para el Brexit
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Boris Johnson es una mala señal para el Brexit

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Boris Johnson es una mala señal para el Brexit

Johnson asume el cargo de Primer Ministro británico con servicios públicos fallando, la economía estancada y previo a su salida de la Unión Europea.

Bloomberg Opinion
09/08/2019
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Bloomberg Businessweek

El nuevo primer ministro británico tiene un historial poco alentador para enfrentar la peor crisis política del país europeo desde 1945.

Finalmente, Boris Johnson, el exalcalde de Londres, exsecretario de asuntos exteriores de Theresa May e impulsor del Brexit, se convirtió en el nuevo líder conservador y, por lo tanto, en el primer ministro de Reino Unido.

Sin duda será un viaje lleno de acontecimientos. Johnson asume el cargo con un partido fracturado y a la baja. Los servicios públicos están fallando, la economía se está estancando y la libra está cayendo. En menos de tres meses, el país partirá de la Unión Europea, lo que podría precipitar su mayor crisis desde la Segunda Guerra Mundial.

¿Está Johnson a la altura de los desafíos? Como alcalde de Londres, reveló aptitud para el espectáculo pero no una para la prudencia.

Su periodo como secretario de Relaciones Exteriores estuvo marcado por el discurso imprudente y los errores mortificantes. Incluso sus aliados en el gobierno reconocen que a menudo es descuidado, poco confiable, reacio a los detalles y ajeno a la verdad, lo que no es una combinación prometedora para las duras negociaciones que se avecinan por el Brexit.

Los planes Johnson sobre el tema son alarmantes. Espera convencer a la UE (en contra de su voluntad) para renegociar completamente el acuerdo que las dos partes han logrado, sin detallar una propuesta en su lugar y sus ideas para evitar una frontera ‘dura’ con Irlanda resultan poco factibles para los expertos.

Si esta estrategia falla, como parece probable, Johnson prometió irse el 31 de octubre sin un acuerdo. Es muy probable que sea un engaño: una salida tan caótica dañaría gravemente la economía de Gran Bretaña y afectaría sus finanzas públicas.

Sin embargo, si realmente está mintiendo, Johnson ha jugado mal una mano débil. Al afirmar que las probabilidades de una salida sin acuerdo eran “de un millón a uno”, ha desalentado a las empresas a hacer sus preparativos, como el almacenamiento de insumos o la renovación de las cadenas de suministro, que convencerían a la UE de tomar la amenaza en serio.

No es mucho lo que Johnson parece tomar con absoluta seriedad. Eso es lo que quizás sea más preocupante de los próximos meses. Es probable que casi cualquier decisión que el primer ministro tome sobre el Brexit tenga consecuencias trascendentales: para su partido, para la economía, incluso para la propia unidad de su país. Si Johnson en realidad percibe la gravedad del momento, está dando pocas señales de ello.