La ética en los negocios y el compliance
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La ética en los negocios y el compliance

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La ética en los negocios y el compliance

Está comprobado que bajo un ambiente ético, las personas tienen un mejor desarrollo y las empresas un mejor resultado

Opinión Bajío | José López del Castillo *
07/01/2019
Confianza.
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La ética en los negocios es hoy un nuevo paradigma que viene desarrollándose y tomando fuerza en todos los mercados del mundo. Actualmente ya no es suficiente con que una empresa sea eficiente, rentable y que ofrezca productos o servicios de calidad; ese fue el paradigma con el que vivimos durante las últimas décadas. Ahora es necesario que las empresas consideren la importancia de la ética y aprecien el papel de su reputación como parte de su valor intangible en el mercado.

La pregunta natural que entonces surge es: ¿qué implica esto en los negocios y las empresas? Implica mucho. La confianza de los consumidores; la confianza que tienen sus trabajadores; la confianza de parte de los reguladores y del gobierno; incluso la confianza de sus proveedores.

La ética debe impregnar a toda la empresa partiendo de la alta dirección. Debe estar fundamentada en sólidos programas de cumplimiento, en el desarrollo de buenas prácticas, en principios y valores que permitan una convivencia adecuada. Actualmente está comprobado que bajo un ambiente ético, las personas tienen un mejor desarrollo, las empresas tienen un mejor resultado, se crean y mantienen mejores relaciones con clientes y proveedores. Todo esto, por consiguiente, genera mejores utilidades y rendimientos.

A partir de esto podemos decir que “la ética y el cumplimiento es un buena inversión”. Es por ello que contar con fundamentos éticos sólidos debe ser una prioridad desde el momento en que se crea un nuevo negocio.

Tal como se diseña el sistema de producción y distribución, el programa financiero, la mercadotecnia, la estrategia de ventas, el producto o el precio, de la misma manera se debe establecer claramente cuál será el modelo y el programa ético que el nuevo negocio tendrá a fin de que sea exitoso en el mercado.

En México contamos con regulaciones que ya consideran principios éticos y de cumplimiento. Ejemplos de ello es la Ley General de Responsabilidad Administrativa (Ley Anticorrupción). Esta última establece disposiciones para los funcionarios públicos pero también incluye disposiciones preventivas para las empresas denominado política de integridad.

Otro ejemplo es el Código Nacional de Procedimientos Penales en su artículo 421 y 422, así como el Código Penal Federal, en su artículo 11 Bis, donde se establece la base de la responsabilidad penal de las personas jurídicas y considera que las empresas que puedan demostrar el debido control (prevención y cultura de legalidad) pueden acceder a ventajas como es atenuar o eximir responsabilidad si dentro de la organización se comete un delito.

Las empresas que preventivamente establecen este tipo de programas están conformando bases para generar una ética adecuada en su organización.

Todo esto nos lleva a resaltar la importancia de contar con programas de control eficientes para fomentar prácticas adecuadas que gestionen y minimizar riesgos.

Es por ello que invitamos a las empresas para que revisen de qué manera están preparadas o en su caso busquen el apoyo necesario a fin de establecer este tipo de programas.

En 2019 tendremos un entorno nacional e internacional con retos en el entorno de los negocios y estos programas preventivos en las organizaciones generaran valor como empresas responsables con el cumplimiento.

Si quisiéramos resumir en una forma sencilla lo descrito aquí, podríamos decir: + Ética – riesgos de cumplimiento = Integridad. Y “la Integridad es un buen negocio”.

* Director de la firma LCA Compliance y profesor de la Maestría en Derecho Corporativo en la Universidad Mondragón México . jlopez@lcamx.com