Educación: trabajo decente y desarrollo económico
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Educación: trabajo decente y desarrollo económico

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Educación: trabajo decente y desarrollo económico

bulletCuando los jóvenes mexicanos llegan al mercado laboral tienen un 25% de menor eficiencia en sus competencias para la vida y el trabajo que las esperadas por el sistema formal.

Opinión Bajío | Rafael Campos *
15/07/2019
Jóvenes.
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El octavo objetivo de Desarrollo Sostenible del plan 2030 de la ONU busca que los gobernantes de los países generen estrategias para proporcionar “un trabajo decente con crecimiento económico”. Sin embargo, el pensar que las acciones de gobierno son la única solución es una ilusión.

En principio, la labor de desarrollo económico de una nación requiere de una acción coordinada que genere sinergia entre la política pública y la inversión de capital privado. De acuerdo con el último reporte del Banco Mundial (2018), en el que informa el índice del Capital Humano en México, se dan datos que muestran la deficiencia en el desempeño de los indicadores de competencia de los ciudadanos.

Un niño nacido en México hoy tendrá a los 18 años una probabilidad del 61 por ciento de ser productivo. A esa misma edad, aunque el indicador de educación formal de un mexicano es de 12.6 años, su capacidad de demostrar lo aprendido en situaciones de la vida será de 8.6 años. Es decir, 4 años menos que su inversión en horas de formación.

Este contraste entre la inversión de tiempo en enseñanza versus el aprendizaje real para la vida, lleva a replantear cómo generar una mayor productividad en las experiencias de la educación formal.

Cuando los jóvenes mexicanos llegan al mercado laboral tienen un 25 por ciento de menor eficiencia en sus competencias para la vida y el trabajo que las esperadas por el sistema formal, de acuerdo con el índice de Capital Humano ya señalado.

¿Cómo puede una joven mexicana integrarse al mundo profesional que demanda cada vez personal de alto desempeño cuando el sistema educativo invierte más en tiempo formativo y menos en verificación de aprendizajes para la vida? Es ahí donde debemos replantear alternativas que lleven a generar una maximización de los recursos, en los que se conjugue la transferencia de información por medio de tecnología y el aprendizaje social donde se adquieren experiencias de forma activa.

El reto actual es que los educadores promuevan el estudio entre alumnos y el trabajo en equipo, más que el aprendizaje lineal del docente al estudiante. La razón es sencilla, no se requiere que todos sean inteligentes, sino que los maestros impulsen a que los jóvenes más aventajados apoyen a los más retrasados.

Este método de aprendizaje social entre pares lleva a generar un sentido de grupo, aporte entre todos los miembros y a generar equipos de alto rendimiento que se basen en las fortalezas de todos y no en la brillantez de unos.

México exige hoy un sentido colaboración en la que los individuos, el gobierno, la sociedad y la iniciativa privada invirtamos en un desarrollo económico sostenido. La respuesta está en un pensamiento de grupo que impulse emprendedores sociales que generan trabajos y no como egresados que buscan empleo.

*Rector Institucional de Aliat Universidades

rcampos@aliatuniversidades.com.mx