Un evento con sabor universal
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Un evento con sabor universal

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22/01/2014
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Enrique Quintana


DAVOS.-  Klaus Schwab, el hombre que personifica al Foro Económico Mundial (WEF), se encuentra al pie de la escalinata del principal lobby del Centro de Congresos de Davos, recibiendo los saludos de quienes llegamos a la ceremonia inaugural.
 
Schwab hace gala de su memoria y da referencias personales a quienes le estrechamos la mano.
 
Cientos de empresarios, líderes sociales y representantes de la cultura se encuentran en este Centro de la localidad alpina de Suiza que es conocida mundialmente por los esfuerzos de Schwab.
 
Los visitantes tienen que poner su acreditación en un equipo que reproduce su cara y el personal de seguridad cuida detalladamente que el portador sea a quien pertenece la acreditación.
 
Se acercan las seis de la tarde y la gente se traslada al lugar en el que habrá de arrancar formalmente el Foro.
 
Schwab inaugura el evento dando consejos para garantizar el éxito de la reunión. Destaca su recomendación de abordar los temas apasionada y creativamente.
 
Sin embargo, la gran nota de esta ceremonia la da el mensaje del Papa Francisco.
 
Por vez primera, un Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, participa en la inauguración del Foro.
 
Nos enteramos de que Klaus Schwab invitó personalmente a participar al Papa a esta reunión y, éste, en lugar de simplemente declinar, envió un mensaje que fue leído por uno de los cardenales más influyentes, Peter Turkson, de Ghana, quien fue considerado alguna vez fuerte candidato a suceder a Benedicto XVI.
 
El texto del Papa dio la nota del día en esta reunión con un llamado a la construcción de una economía inclusiva, que permita que la pobreza se reduzca.
 
El Papa Francisco elogió la actividad empresarial como una vía para mejorar la equidad y crear dignidad humana, uno de los temas que van a estar presentes en numerosas discusiones.
 
Tras el inesperado mensaje, regresaron las tradiciones, y como se acostumbra, se premió a personalidades que a través de la cultura y las artes han promovido el bienestar de la sociedad.
 
El primero fue Matt Damon. Hilde Schwab, esposa del presidente de este Foro fue la encargada de entregar el reconocimiento e hizo una indispensable referencia a la película “Invictus” y a Nelson Mandela.
 
El premio se hizo extensivo al tenor peruano Juan Diego Florez por sus esfuerzos denominados “Sinfonía por el Perú”, para dar educación musical a la gente de menores recursos, por cierto, inspirado en José Antonio Abreu, músico venezolano que en plena era de Chávez creó una revolución musical en su país, llevando la formación clásica hasta los más pobres.
 
Como debía ser, la inauguración se remató con música, con una orquesta dirigida por el conductor ruso Valeri Guergiev, que concluyó con la famosa aria de Donizetti: Una furtiva lágrima.
 
Con lagrimas de emoción, concluyó la inauguración de un evento que tiene claro sabor universal.