Tamayo, a la espera de un milagro en Texas
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Tamayo, a la espera de un milagro en Texas

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Tamayo, a la espera de un milagro en Texas

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22/01/2014
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Roxana González García
 
 
La esperanza de que ocurra un milagro no claudica en la familia de Édgar Tamayo Arias, cuya ejecución en la Unidad Penitenciaria Wallis, en Huntsville, condado de Walker, Texas, está programada para hoy a las 18:00 horas locales, a pesar de la petición de último momento de la cancillería en Washington para diferirla, así como del fallo de la Corte Internacional de Justicia que desde 2004 ordenó al gobierno federal revisar su caso y el de 50 mexicanos más, cuyos derechos consulares fueron violados.
 

“Estamos tristes, verdad, pero todavía con esperanzas, pidiendo a Dios que suceda un milagro y reabran el caso a mi hermano, pues no tuvo un juicio justo, le negaron sus derechos, pero a ver qué Dios dice”, afirmó a El Financiero Omar, uno de los cuatro hermanos de Tamayo, quienes viajaron a Houston con visas humanitarias para despedirse del connacional.
 
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Hoy nos despedimos de él todos sus hermanos y mañana volverán a entrar a verlo mi mamá, mi papá y sus dos hijas, pero él está tranquilo, nos dio ánimo, nos dijo que no nos preocupemos, que todavía no se termina esto, que todavía hay tiempo y esperanza, que tengamos fe y que si no llegara a salvarse que no nos preocupemos, que él estará bien”, narró Omar, de 44 años, vía telefónica, al recordar que Édgar siempre fue un niño alegre, tranquilo y muy creativo.
 

Édgar Tamayo es el mayor de cinco hermanos, todos nacieron y pasaron su infancia en Miacatlán, Morelos; sus padres, un maestro y una ama de casa, les dieron lo que estuvo en sus manos.
 
Edgar ya es hasta abuelo, tiene nietas y nietos, seis en total, y ahora todo está en manos de Dios y de las autoridades de este país, verdad, que quieran reabrir el caso de mi hermano y permitirle seguir viviendo”, añadió Omar, quien esperaba la llegada de la abogada Sandra Babcock, con quien se reunirían más tarde por primera vez desde que llegaron a EU hace dos días.
 
Estamos esperando a la abogada porque no la hemos visto, quizás ella nos traiga la noticia del milagro que esperamos, sólo Dios sabe”, añadió..
 

Tamayo emigró a EU como ilegal a los 18 años, cuando no pudo ingresar al Ejército. En 1994 fue condenado a la pena de muerte por el asesinato de un policía y desde entonces no veía a sus hermanos, quienes hoy por primera vez en dos décadas pudieron hablar con él y abrazarlo.
 
“Era un gran bailarín y en la secundaría bailó bien bonito la danza del venado”, subrayó Omar. “Pertenecía al club de baile de la secundaria. Le gustaba participar en los festivales del 10 de mayo y del Día del Maestro, “lo que le ponías el lo bailaba, yo creo que era por lo mismo de que tenía mucha pila, mucha energía”, agregó, esperando que se produzca el milagro.