Reformas estructurales darán frutos en seis años, advierten especialistas
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Reformas estructurales darán frutos en seis años, advierten especialistas

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Reformas estructurales darán frutos en seis años, advierten especialistas

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22/01/2014
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Isabel Becerril / Jeanette Leyva
 

Los frutos de la aprobación de las reformas estructurales podrían palparse en un periodo de dos a seis años, dependiendo de la rapidez con que se realicen e instrumenten las leyes secundarias, coincidieron especialistas.
 

Manuel Molano, director general adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), dijo que en México son muy lentos los procesos para aterrizar los cambios.
 
“Como de aproximaciones sucesivas, porque si bien se hace una reforma, después es un gran problema llegar a acuerdos para efectuar reformas de segundo y tercer nivel. La verdad es que en este país se tiene un proceso legislativo muy lento”, indicó en entrevista con El Financiero.
 
Comentó que hay que estar muy atentos a los efectos que tendrá la reforma fiscal este año, ya que podrían detener el progreso del país. “El salvajismo fiscal que se entregó en 2013, no sólo impedirá que se reduzca la informalidad en el país, sino que también puede neutralizar los efectos positivos de una reforma energética, por ejemplo”, subrayó Molano.
 
A ello hay que sumarle dos problemas más, que las reformas laboral y educativa, que ya tienen algún tiempo de haber sido aprobadas, no han funcionado. “Aquí estamos atrapados”, anotó.
 
En el caso particular de la reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT), explicó que no ha funcionado, porque sus leyes secundarias no fueron adecuadas. “Lo que tiene México en estos momentos es una legislación federal en materia laboral, pero de aplicación local, a menos que cambie lo que ocurre en las juntas de conciliación de los estados, por ejemplo”.
 
Apuntó que la competitividad de los países no cambia a menos que ocurran reformas fundamentales. “En el país se dieron pasos importantes en este sentido en 2013, más de lo que se había intentado y eso debe ser positivo; sin embargo, nos falta terminar de concretarlas”.
 
“Es la parte fundamental en la que hay que trabajar, en que las leyes de las reformas salgan como se espera que sean, para evitar una gran desilusión sobre éstas al final del camino”, argumentó.
 
Molano aclaró que en el país hay una tendencia a pensar que las reformas: laboral, fiscal, energética, financiera, de telecomunicaciones o la política, son la panacea para resolver todos los males de la nación.
 
“Nada más lejos que la realidad, porque los cambios estructurales, sólo sientan la base jurídica para un mejor funcionamiento de la sociedad”.
Apuntó que elaborar las leyes secundarias no es una tarea sencilla, porque a través de ellas se tendrán que eliminar algunos esquemas de regulación: desde los monopolios en el caso del sector energético, hasta los oligopolios en telecomunicaciones.
 
Por separado, Daniel Calleja, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanzas (IMEF), expresó que los efectos de la reforma energética se percibirán hasta el próximo sexenio, debido a que aún faltan las legislaciones secundarias.
 
De acuerdo con el IMEF, la reforma en energía tendrá un efecto positivo en el crecimiento de la economía en el futuro, con lo que el PIB podría superar 5 por ciento.
 
No obstante, Calleja explicó que aun cuando se ponga en marcha tal y como se planteó, “no será sinónimo de una mejora automática en tarifas del sector público”.
 
“El IMEF considera que los beneficios que se han anunciado con relación a la reforma energética están creando una expectativa que no será fácil de cumplir en los siguientes cinco o más años”, afirmó en conferencia.
 
Explicó que para que las tarifas de electricidad se reduzcan es necesario que se inviertan en nuevas plantas de electricidad “y la planeación y construcción de estas instalaciones es de cuatro a cinco años como mínimo, por lo que no podemos esperar que las tarifas bajen antes de un lustro”.
 
En cuanto a las tarifas de gas natural, expuso que “si la regulación mexicana indica que el precio del combustible se determine en el sur de Texas, donde la dinámica de mercado muestra que en los próximos años el precio crecerá de forma moderada; no vemos como –en México– podrían comenzar a caer”.
 
Por su parte, Jonathan Heath, vicepresidente del Comité de Estudios Económicos del IMEF, previó que 2014 será un año complicado para el Banco de México, ya que las medidas fiscales tendrán un impacto de entre 45 y 65 puntos bases en la inflación y se situará arriba de 4 por ciento.