Nuevas religiones y emigración, 'opciones' ante pobreza
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Nuevas religiones y emigración, 'opciones' ante pobreza

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Nuevas religiones y emigración, 'opciones' ante pobreza

16/02/2013
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José Antonio Gurrea C. / Enviado
 
LOS SUEÑOS CHOCAN CON LA POBREZA
Yo sé bien que tú has llorado
yo sé bien que tú has sufrido
y que ha veces tú has deseado
a veces no haber nacido.
Las tristezas te están matando
y las dudas atribulando
y tú no quieres darte cuenta
de que Jesús te está llamando.
Dale tu corazón
ya no lo rechaces más
pues con Jesucristo hallarás
aquella paz que no pudiste
encontrar jamás.
 
 
A ritmo de banda, las alabanzas religiosas saturan el espacio de la minúscula vivienda que Pedro García e Irma Hernández habitan aquí en Cuchumtón, en el municipio de Mitontic, Chiapas. Ella, atiende a los enviados de EL FINANCIERO sin bajar el volumen de su estéreo. Es evidente que está orgullosa de la música que escucha.
 
Le pido la caja del disco compacto y leo: Pedro Méndez, su grupo y su teclado. Cristo te ama y te oye. Pista número 1: "Jesús te está llamando".
 
Sobre el tablón que hace las veces de cama se hallan varios discos más. El mosaico musical impresiona. Hay discos de alabanzas con diferentes géneros: cumbia, balada, pop...
 
Los nombres de cantantes y grupos también son variados: Mateo Hernández, Así se busca a Dios; Grupo Milagros de Cristo, Jesús está contigo; Pedro Gómez, Alabanzas y adoraciones; Dúo San Marcos, Juventud cristiana; María Aurora Chang, Cuando en el cielo se escuche mi nombre.
 
Todos los discos son de Producciones Pan de Vida, "música cristiana al mejor precio del mercado", una empresa estadounidense que desde Nuevo León distribuye en todo México los compactos. "Qué gran negocio es éste", comenta Pepe Camas, el fotógrafo.
 
—¿Con qué frecuencia escuchan alabanzas?
 
Irma explica que a Cuchumtón no llegan las señales de televisión ni las de radio (tampoco las de celular). Así que a la población no le queda otra opción más que escuchar discos compactos o ver DVD. "Los que tenemos televisión y aparatos de DVD también vemos videos religiosos".
 
—¿No escuchan otro tipo de música o ven películas en el DVD?
 
—Desde que tenemos religión, ya no podemos escuchar otro tipo de música... los pastores nos lo han prohibido... toda esa música que no es religiosa dice cosas muy feas, cosas contra el señor.
 
—¿Quién les ha dicho eso?
 
—El pastor, él es la palabra del señor.
 
—¿Crees que todos le hacen caso al pastor?
 
—Yo creo que sí... pero si no lo hacen ellos se están condenando.
 
"Aquí (en Cuchumtón) ya casi no hay católicos. Quedarán menos de 10, sólo los más viejos siguen en esa religión."
 
Entre la población busco los testimonios de quienes fueron bautizados católicos, y ahora se presentan como protestantes, pentecostales, cristianos o evangélicos, pero las afirmaciones parecen extraídas de un infomercial de bajo presupuesto:
 "Mis hijos se pusieron muy graves, los encomendé a la palabra del señor y se salvaron..."Yo era alcohólico, estaba siempre borracho y le pegaba a mi mujer, cuando encontré a Cristo mi vida cambió..."Desde que encontré al señor soy muy feliz... me siento en paz... todo lo veo diferente."
 
Franco declive
 
En Chiapas, y muy particularmente en la región de Los Altos, el catolicismo se encuentra en franco declive. Ante la estrechez económica y la falta de respuesta de la religión aún dominante, los habitantes de este estado han optado por un gran mosaico de denominaciones cristianas no católicas y bíblicas no evangélicas.
 
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010, la población que profesa cultos diferentes al catolicismo asciende ya a 1 millón 312,873 habitantes. Hace 3 años los católicos aún eran mayoría: 2 millones 796,685 habitantes.
 
Mariano Pérez, director del Museo de Culturas Populares de San Cristóbal de las Casas, señala que la penetración de las religiones evangélicas y pentecostales -que comenzó de forma más acelerada a finales de los 90- ha traído algunos cambios positivos.
 
"Por ejemplo, empezaron a cambiar algunas tradiciones y costumbres que hacían daño a la gente, como la de los curanderos.
 
"También está el hecho de que al convertirse muchos han dejado de beber alcohol. En unas comunidades con grandes problemas de alcoholismo, como son las indígenas, es algo positivo.
 
"Pero también hay cuestiones negativas. Los tienen muy reprimidos, muy controlados. Eso de que no pueden escuchar más que alabanzas religiosas es una forma brutal de control.
 
"Además, persisten abusos propios del catolicismo. Cada mes el pastor visita a la comunidad y pasa por su diezmo... que el pavito, que la gallinita. Eso de quitarles sus animales a los que tan poco tienen es imperdonable."
 
Incredulidad
 

 
En la entrada de la pequeña choza de zinc, Cristina juega descalza con su tortuga de peluche. La abraza, la lanza al aire y le da de besos. Con su cabello enmarañado por la suciedad, la niña tiene en su oreja izquierda una gran roncha de la que brota sangre; de la nariz los mocos le escurren una y otra vez. No obstante, ajena a su precario entorno, se ve feliz.
 
Sin embargo, explota en llanto cuando los enviados de este diario la llaman por su nombre y comienzan a tomarle fotografías. La menor sólo se calma cuando José, su hermano mayor, la carga y le pide que se tranquilice. Cristina tiene 4 años y ya va en preescolar, pero por su estatura y peso pareciera que apenas cumplió 2.
 
En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012:
 302,279 (2.8%) menores de 5 años de edad presentan bajo peso1 millón 467,757 (13.6%) baja talla171,982 (1.6 por ciento) tiene emaciación (peso inferior al que corresponde a la estatura).
 
Para el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), este problema es aún más grave entre la niñez indígena pues el riesgo de morir por diarrea, desnutrición o anemia es tres veces mayor que entre la población infantil en general.
 
Cristina es uno de los 11 hijos de Sebastián López Gutiérrez quien, cansado de la precariedad cotidiana, hace 3 años tomó unas pocas pertenencias y se fue al Distrito Federal donde trabaja como albañil. Sebastián es uno de los 89,762 chiapanecos que dejan la entidad cada año en busca de mejores condiciones de vida.
 
"Desde que mi papá se fue sólo una vez ha venido a visitarnos... ha de ser porque no gana mucho dinero", lamenta Norma, de 12 años, en un cantarino tzotzil. En su ojos se percibe un dejo de tristeza.
 
A unos cuantos metros Cristina, de nuevo feliz, juega con su tortuga y 4 de sus hermanos igual de pequeños, pero de edades difíciles de precisar.
 
—¿Tu papá les envía dinero?
 
—Sí. Cada mes nos manda como 1,000 pesos.
 
Cuando le preguntamos a Norma la manera en que su padre envía el dinero, la pequeña se extraña: no sabe la respuesta.
Desde la experiencia que dan 3 años en el DF y en Xalapa como albañil, Vicente Rodríguez, nuestro guía e intérprete, interviene en el diálogo:
 
"Usamos el servicio de Elektra; pero, de cada 1,000 pesos, esas tiendas se quedan como con 80 pesos, más otra cantidad similar que gastamos para el taxi a San Cristóbal. Imagínese, el dinero ya llega a las familias bien ordeñado.
 
—Y usted, ¿por qué se regresó del DF?
 
—Malas experiencias, señor. En 2 años nos asaltaron 3 veces saliendo de la obra con la raya. Iba yo con mis 2 hijos. Nos quitaron todo.
 
—¿No denunció?
 
—¿Pa' qué, si en dos de las ocasiones los asaltantes eran policías con todo y uniforme y patrulla? Nos pusieron sus armas en el pecho. Ni modos (sic) que no darles nuestra raya.
 
—Entonces, ¿al DF ya no regresa?
 
—No, pero aquí no me quedo. Si en un mes no me comienzan a pagar (como agente municipal), voy a regresar a Xalapa.
 
—¿No esperará la Cruzada contra el Hambre?
 
Como respuesta, Vicente lanza una sonrisa de incredulidad.
 
Los sueños de Anita
 

 
¿Qué es lo que más deseas en la vida?
 
Sentada en su cama, Anita Ordóñez Méndez, de 22 años de edad y madre de 2 hijos 3 años y 6 meses de edad, no lo duda ni un instante:
 
"Un piso firme. Tengo 2 hijitos Brian y Justine que cuando juegan aquí se manchan su ropa y se enferman. Yo los quiero sanos y bien limpios, pero con un piso de tierra no se puede tener eso.
 
"También me gustaría tener un poco más de dinero para poder arreglar la puerta (de entrada) y cambiar el techo, pues cuando hace viento se nos mete todo el frío, y eso también enferma a mis hijos, que cuando no están malitos de la barriga están malitos de catarrito.
 
"Ah, y también dinero para poder comer mejor. Es que, sabe, comer todos los días frijoles y verduras sí llega a cansar.
 
"Y una cosa más, cuando llegue a México dígales, por favor, a los del gobierno, que no nos vayan a quitar el Oportunidades," suplica Anita con una mirada afligida".