INFORME ESPECIAL: Obama y la reforma migratoria
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INFORME ESPECIAL: Obama y la reforma migratoria

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INFORME ESPECIAL: Obama y la reforma migratoria

22/02/2013
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Gabriel Moyssen / Roxana González
 
Salvada la emergencia económica y con las lecciones del proceso electoral de noviembre asimiladas, el presidente Barack Obama y el Congreso de Estados Unidos arrancaron el año con nuevos bríos para sacar adelante la reforma del sistema migratorio que desde hace un decenio es la meta más elusiva del Legislativo, así como la manzana de la discordia entre amplios sectores de la sociedad.
 
Ante el creciente peso de la comunidad hispana, que apoyó la reelección de Obama y profundizó su distanciamiento del Partido Republicano, volcado a la derecha y la xenofobia por Mitt Romney y el Tea Party, el mes pasado un grupo bipartidista de 8 influyentes senadores presentó las bases para una ley que abriría el camino de la regularización y de la ciudadanía a 11 millones de indocumentados, en su mayoría mexicanos, mientras que Obama, fortalecido por el triunfo y un panorama positivo en lo general, subrayó que la reestructuración migratoria será probablemente uno de los legados más importantes de su mandato.
 
Sin embargo, la batalla apenas empezó y será necesario que ambas partes, en negociaciones a fondo para lograr el cambio integral, superen sus diferencias, que se pusieron de manifiesto con la demanda de Obama para acelerar la naturalización, objetivo que choca con el enfoque gradualista de los senadores —el plan que alista la Cámara de Representantes es más restrictivo—, que demoraría el proceso hasta 20 años y que supedita el avance a la "seguridad fronteriza" con México, tal como ocurrió durante la administración Bush.
 
El momento político favorable para la reforma, además, no será prolongado frente a los comicios intermedios de 2014 en y la posibilidad de un estancamiento de la economía estadounidense, que renovaría los argumentos de las corrientes discriminatorias y proteccionistas que se le oponen. Obama advirtió que está dispuesto a utilizar sus poderes ejecutivos, pero es indispensable el respaldo del Capitolio, cuyo sello característico ha sido el divisionismo y las pugnas internas; entre tanto, se mantiene en el aire la esperanza de millones de trabajadores para abandonar las sombras.
 
Información proporcionada por El Financiero diario.