Davos: Las lecciones de Europa
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Davos: Las lecciones de Europa

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25/01/2013
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Manuel Arroyo *
 

Davos, Suiza.- "Debemos aplicar hoy reformas estructurales para que podamos vivir mañana mejor". La anterior es una frase que pudiera atribuirse al secretario de Hacienda de México, Luis Videgaray, presente en Davos, o tal vez a alguno de los empresarios destacados de nuestro país.
 
Pues no, fue expresada en la reunión anual del Foro Económico Mundial por uno de los personajes más poderosos del mundo económico actual: la canciller alemana Angela Merkel.
 
En los últimos meses, la situación de Europa parece haber obtenido un respiro. No hay una amenaza inminente de una tragedia como la griega, incluso los costos de la deuda gubernamental en España e Italia han bajado levemente.
 
Las preocupaciones del mundo parecen haberse desplazado a Estados Unidos. Primero con la amenaza del "precipicio fiscal" y luego con el riesgo de que no se revise el techo de endeudamiento del gobierno.
 
Sin embargo, la realidad es que Europa sigue en riesgo. Merkel usó como ejemplo de lo mal que se encuentra la economía del continente la "escandalosa" tasa de desempleo de los jóvenes en España, que se ubica en 55%.
 
La canciller alemana puso sobre la mesa uno de los problemas con los que se enfrentan los políticos de todas las latitudes cuando tratan de poner en práctica reformas estructurales: sus efectos son de mediano y largo plazos.
 
Por eso, señaló, se requieren otras medidas complementarias que actúen como puente y permitan generar impulsos para el crecimiento, mientras se cosechan los efectos de las reformas de fondo.
 
La lección de Europa será útil para nosotros. Aunque tienen una situación completamente diferente, pues México crece mientras que Europa está en recesión; o en materia financiera, pues nuestro país tiene finanzas sanas mientras Europa padece enormes déficit. El paralelo es que también debemos emprender reformas estructurales para apuntalar nuestra competitividad.
 
Las reformas que permitan abatir el costo de los energéticos y de las telecomunicaciones o simplificar el pago de impuestos, beneficiarán sobre todo a las pequeñas y medianas empresas, que podrían aumentar su competitividad de manera muy rápida, y con ello generar más empleos de calidad con mejores salarios.
 
Sin embargo, todos estos efectos requerirán tiempo. Entre tanto, se deben diseñar políticas que permitan mantener el impulso del crecimiento que hoy tiene nuestro país. Los datos dados a conocer por el INEGI este jueves indican un crecimiento económico de 4.3% promedio en el periodo enero-noviembre del año pasado, lo que permite anticipar una tasa anual quizás superior a 4% para todo 2012, por arriba de la mayoría de las previsiones.
 
México, al igual que Europa, tiene el reto de los cambios estructurales. Sin embargo, la diferencia es que el viejo continente los requiere para volver a echar andar la economía y alcanzar ritmos de crecimiento de 2 por ciento a la vuelta de 2 ó 3 años.
 
En cambio, México los necesita para lograr un ritmo de crecimiento de 5 a 6% al año de manera sostenida, y sobre todo para garantizar que ese dinamismo beneficie a las pequeñas empresas y genere más de un millón de empleos al año.
 
Ojalá que los funcionarios y empresarios mexicanos que estamos presentes este año en Davos aprendamos de la experiencia europea y cambiemos por voluntad antes de que las reformas se nos impongan por necesidad, como ha sucedido en Europa.
 
* Manuel Arroyo es presidente y Director General de El Financiero