Joe Maddon y su herencia de Grandes Ligas
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Joe Maddon y su herencia de Grandes Ligas

bulletEn pos de su segundo título como mánager del Tomateros de Culiacán, Benjamín Gil aprendió de Joe Maddon a seleccionar a sus peloteros y a unirlos en el vestuario.

Alain Arenas
24/01/2018
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Los dos mejores recuerdos que Benjamín Gil guarda de sus ocho temporadas en Grandes Ligas se remontan a su trayectoria como primera base del Angelinos de Anaheim, con los que jugó de 2000 a 2004. El primero, la atrapada del jardinero central Darin Erstad en el séptimo juego de la Serie Mundial de 2002, con la que la novena ganó su primer y único campeonato. El segundo, las charlas que sostuvo con Joe Maddon –entonces entrenador de primera base de la franquicia y actual mánager del Cachorros de Chicago– en el dugout.

“Fue mi maestro”, recuerda Gil en entrevista con El Financiero. “Me explicaba que lo más importante como entrenador era que les dieras ventaja a tus jugadores, por más mínima que ésta fuera. Por ejemplo, decía que si un relevista era dominante contra un bateador en específico valía la pena que sólo jugara ese tercio de entrada, aunque posteriormente se tuviera que sustituir”.

Gil, ahora mánager del Tomateros de Culiacán, reconoce que fue con él que aprendió la importancia de utilizar a la mayor parte de su róster. En la presente temporada, 42 de 47 jugadores de la novena sinaloense tuvieron actividad, la cifra más alta entre los equipos de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP).

“Cuando todos los peloteros juegan el ambiente en el vestidor mejora, porque todos se sienten importantes. Maddon decía que este aspecto era tan importante como saber cuándo era necesario sustituir a un lanzador, porque si había inconformidades o peleas dentro del equipo, posteriormente harían que la organización perdiera partidos o incluso campeonatos”.

El ex jugador siempre estuvo ligado al beisbol, pese a que ninguno de sus padres lo practicó. Nació en Tijuana, pero su niñez y adolescencia las vivió en San Diego, donde asistía a los partidos de sus hermanos, que jugaban en las Ligas infantiles de esa ciudad. Gracias a ellos quedó enamorado de la pelota. Practicó la disciplina a nivel amateur hasta que en su último año de la preparatoria se le presentó la oportunidad de inscribirse en el Draft para las Ligas Mayores.

Fue seleccionado por el Rangers de Texas con la selección 19 global en el Draft de 1991. Debutó en las Grandes Ligas dos años más tarde y fue transferido para la temporada 2000 al Angelinos, en el que vivió sus mejores momentos en las Mayores, incluido el anillo de Serie Mundial.

En la LMP jugó con el Águilas de Mexicali y el Culiacán. Fue con los guindas que vivió la etapa más brillante de su carrera. Ganó cuatro campeonatos, incluido el bicampeonato de las temporadas 1995-96 y 1996-97. En esos años conoció a otro de los que considera uno de sus maestros: Juan Manuel Ley, entonces propietario del Tomateros.

Gil menciona que tenía una relación única con el fallecido empresario. Hablaban sobre beisbol, pero también sobre la vida y la administración de negocios. “No creo que a ningún jugador le haya dado ese tipo de consejos como me dio a mí”.

El tijuanense, de 45 años, también presume en su palmarés un título de la Liga Mexicana de Beisbol, que ganó con el Sultanes de Monterrey en 2007. Es el único pelotero mexicano que se ha coronado en la LMB, LMP y las Grandes Ligas. Su legado no se detuvo cuando se retiró en 2012. Tres años más tarde, Ley lo convenció para que se convirtiera en el mánager del Tomateros, que no era campeón desde la campaña 2003-04.

El ex ligamayorista dijo en su discurso de presentación que la novena sinaloense levantaría el título al final de ese curso. Cumplió con su palabra. Aquella campaña vencieron en cinco juegos al Charros de Jalisco. Actualmente se encuentra en su segunda final, en la que lidera la serie frente al Mayos de Navojoa, contra los que jugará hoy en el cuarto de la serie.

“Nos hemos recuperado de todo. Tuvimos lesiones de pitchers, jardineros y jugadores de cuadro, pero pudimos mantener la regularidad. Los momentos difíciles los sufrimos como una familia: cuando un jugador fallaba, entraba otro que lo cubría de manera adecuada. Maddon tenía razón: si unes al vestuario como una familia, dará frutos tarde o temprano”, menciona.

El mánager dice que únicamente entrena en el invierno porque en el verano cumple con el cargo de vicepresidente en GFS Texas, una compañía de alarmas contra incendios de la que es propietaria su suegro, Woody Jarmon. La empresa fue fundada en Dallas en 1970 y tiene un par de meses que abrió una sede en Guanajuato.

“Una oferta de Grandes Ligas haría reconsiderar mi puesto en la compañía, porque mi mayor pasión en la vida es el beisbol. Mi amor por la pelota es tan grande que a mi segundo hijo lo llame Gehrig, como Lou, el mejor primera base de la historia. Mi familia sabe que regresar que las Mayores sería continuar el sueño que tuve desde la infancia”, finaliza Gil.

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