INAH encuentra entierros prehispánicos en Yucatán
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INAH encuentra entierros prehispánicos en Yucatán

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INAH encuentra entierros prehispánicos en Yucatán

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15/01/2013
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Notimex



El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reportó el hallazgo de una decena de entierros de más de 1,000 años de antigüedad a sólo 20 kilómetros de la zona arqueológica de Chichén Itzá, en el sitio maya de Xtojil.



El instituto agregó que la mayoría de los esqueletos se hallaron en cistas (excavaciones realizadas bajo el piso estucado del basamento y recubiertas con piedras lajas), junto con casi 30 piezas de cerámica, 2 de las cuales tienen jeroglíficos, algo poco reportado en el área.



El INAH detalló que la mayoría de los entierros fueron colocados en cestas hace más de 1,000 años, probablemente entre 600 y 800 d.C., cuando la urbe prehispánica aún no se convertía en el centro rector del norte de la península.


 
Esos vestigios, junto con otros que a lo largo de varias décadas se encontraron en la región, permitieron a los especialistas establecer que hace más de 1,200 años había una densidad poblacional importante, dispersa en asentamientos cercanos, en torno a cenotes, y después por diversas razones, se desarrolló Chichén Itzá como la capital que dominó el área.


 
En el tramo, que comprende alrededor de 18 kilómetros, se detectaron 28 estructuras arqueológicas de varias dimensiones casi todas ellas colapsadas, que van desde cimientos simples sobre nivelaciones naturales del terreno y basamentos habitacionales más elaborados, hasta estructuras piramidales de entre 6 y 12 metros de altura.



Más de la mitad se concentran en Xtojil, próximo a la comunidad de Libre Unión, sitio registrado y catalogado en el Atlas Arqueológico del Estado de Yucatán.



El arqueólogo José Osorio León puntualizó que la denominada Estructura 22, donde se descubrieron los 10 entierros, fue afectada parcialmente en los años 50, cuando se construyó la carretera, sin embargo, aún se encontraron definidos sus muros norte y sur, de 16 y 13 metros, respectivamente, así como el cimiento de una edificación de planta absidal, en su lado poniente de 9 por 5 metros.



Entierros
 
De la decena de entierros asociados al mencionado cimiento absidal y su basamento, 7 corresponden a individuos depositados extendidos en cistas, cuyas medidas son de 1.80 metros de largo por 60 centímetros de ancho en promedio.



Osorio León abundó que 2 de los individuos inhumados fueron dispuestos directamente en posición sedente, dentro del relleno constructivo de la Estructura 22, y uno más se halló al interior de una vasija, por lo que corresponde a un entierro secundario.



Como parte de los materiales ofrendados a los individuos colocados en las cistas, se registraron casi 30 piezas de cerámica, como platos, cajetes, cuencos, ollas y vasos.


 
En promedio, a cada entierro se le acompañó con 3 de estos objetos; además, se detectaron navajillas de obsidiana, cuentas de jade y pendientes de concha, indicadores de que existía comercio con otras regiones de Mesoamérica.



De las antiguas piezas de alfarería sobresalen un vaso y una olla pequeña que poseen inscripciones jeroglíficas, algo poco reportado en el área.



Los estudios epigráficos de esos objetos serán fundamentales para comprender a mayor profundidad la historia de Xtojil y su relación con otros asentamientos de la región.



El investigador del INAH subrayó que el contexto funerario de Xtojil no puede ser comparado con un cementerio, por lo menos en la acepción occidental del término, "sino que en sí, el basamento fue de carácter habitacional, el cual tuvo una ocupación muy prolongada, al menos del 600 al 800 d.C., de manera que la familia y sus descendientes fueron enterrándose en el mismo espacio".