Viajes

Guatemala, un viaje en el tiempo

Nos dimos una escapada a la ciudad de Antigua Guatemala, recorrimos sus conventos en un viaje entre religión, cultura e historia que te atrapará.
María Salazar | Bloomberg
11 julio 2017 22:9 Última actualización 12 julio 2017 20:21
El Arco de Santa Catalina

El Arco de Santa Catalina es la postal más icónica de la ciudad. 

Edificaciones coloniales que fueron destruidas por terremotos durante los siglos XVI y XVII dejaron una ciudad en ruinas, un lugar rodeado de volcanes y montañas con cierto encanto que atrae a los indagadores de historia, cultura y religión. Sus calles empedradas, construcciones coloridas, así como sus monasterios, plazas e iglesias, fueron restauradas y asientan la ciudad de Antigua Guatemala.

Se ubica a una hora de la capital y ofrece a los turistas más de 33 ruinas y 16 edificios restaurados que albergan hoteles, restaurantes y centros nocturnos. Durante el siglo XV era tradición que los padres de familia eligieran el futuro de sus hijas cuando cumplieran sus quince años. Había dos opciones: casarlas con un buen prospecto o enviarlas a un convento en el que se dedicarían el resto de su vida a Dios.

De esta anécdota parte una de las rutas más atractivas de Antigua Guatemala. La travesía comienza en el Arco de Santa Catalina, actualmente un ícono de la ciudad. Su historia se remonta a 1613, la fecha en que autorizaron la construcción del Convento de Santa Catalina Virgen y Mártir.

Ahí vivían las catalinas, llamadas así a quienes realizaban los votos eclesiásticos, que les impedía salir a la calle y ser vistas por los ciudadanos. Debido al crecimiento del convento fue necesario construir otra propiedad, sin embargo, esta se encontraba al otro lado de la calle.

Fue por este motivo que se edificó el Arco de Santa Catalina, dónde se encontraba un corredor cerrado por el cual las monjas les era posible pasar sin ser vistas. El convento sufrió daños por el terremoto del siglo XVI, por lo que una parte fue remodelada y actualmente reside un hotel.
Asimismo, la avenida es conocida como la Calle del Arco.

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Monasterio de la Merced

    

Monasterio de la Merced

El recorrido continúa hacia las ruinas más antiguas de la ciudad, el Monasterio de la Merced. En este templo vivían la orden de las Mercedarias, una de las más antiguas de América. Además, fue uno de los conventos más importantes de Centroamérica, pero los terremotos lo dejaron en ruinas.

Sin embargo, aún conserva su Iglesia de la Merced, mejor conocida como La Sobreviviente ya que fue una de las construcciones con menor daño sísmico. Ahora es concurrida por albergar la imagen de la Virgen de la Merced, patrona de la ciudad.

Asimismo, es hogar de miles de palomas y es posible que sus visitantes observen y alimenten a estas aves. Otra de las ruinas más atractivas de la ciudad es la antigua iglesia Santa Teresa, que fue hogar de las Carmelitas Descalzas, quienes trataban de seguir un ejemplo de vida de sencillez y pobreza como lo hizo Cristo.

Con el paso de los años el templo fue deshabitado y derrumbado por varios terremotos, pero se reconstruyó, y de 1954 al 2008 fue una cárcel para hombres. En la actualidad sólo es posible ver la fachada de la Iglesia, la escultura de Santa Teresa, así como la prisión. Siguiendo con la anécdota, una vez que las quinceañeras eran elegidas para integrarse alguna orden, también era posible elegir el estatus.

El Convento de las Capuchinas era hogar de la clase elite de la ciudad. La propiedad contaba con un espacio para 300 monjas pero solo vivían 33. Además, para entrar al convento era necesario donar algún bien que pagara la estancia de sus huéspedes. Ahí se encontraba la torre del retiro en forma de círculo, única en América.

También, estaba conformado por celdas que tenían baños particulares y área de estudio, por lo que se ha llegado a considerar que es el primer edificio de departamentos del continente. Del mismo modo, gran parte de su estructura se conserva en muy buen estado y ahora es uno de los sitios más visitados de la ciudad.
Ha sido sede de diferentes actividades culturales desde que el Consejo para la Conservación de La Antigua Guatemala instalara sus propias oficinas en el sitio.

La ruta sigue por el Convento de Santa Clara, hogar de 46 monjas Clarisas originarias de Puebla, México. El sitio está en ruinas, sin embargo todavía conserva su jardín con una fuente central y sus patios con grandes arcos de piedra de dos pisos.

El último punto del trayecto es a la Catedral de San José de La Antigua Guatemala, considerada la más importante de Centroamérica y una de las más antiguas. En su interior se localizan las imágenes de del Señor Sepultado de San José y Nuestra Señora del Socorro.

Además, bajo la Catedral se encuentran las criptas utilizadas para conservar los restos de los fieles. El sitio ha sufrido varios cambios debido a los terremotos y queda poco de su construcción original. Su fachada fue reestructurada pero el 75 por ciento se encuentra en ruinas.

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Museo del Jade


Museo del Jade

Después de admirar la historia y religión del sitio, la experiencia sigue en un recorrido de artesanías y cultura. Guatemala es considerado uno de los mejores productores de jade a nivel mundial y Antigua cuenta con el único sitio para su elaboración. Además de que tiene un museo en el que es posible apreciar las características y producción de esa piedra preciosa.

La primera sala resguarda diferentes piezas realizadas por culturas prehispánicas como los Moyakas, los Olmecas y los mayas, quienes utilizaban esta piedra como herramientas y artesanías. El tour es guiado por un experto profesional quien explica a sus visitantes las propiedades de la piedra.

El segundo punto es el taller de producción del jade. Ahí se localizan varias piezas de diferentes colores. Según el guía existen dos tipos de jade: la nefrita, que es utilizada para curar enfermedades como la nefritis o inflamación del riñón; y la dieta, más dura, más densa, más traslucida, de colores más llamativos y más valiosa. Entre sus colores destacan el verde, negro, blanco, rojo, amarillo y lila.

El más raro es el jade imperial de color verde brillante, siguiendo el amarillo y rojo. Igualmente, dijo que es en la Sierra de Las Minas en donde se encuentran las mayores fuentes de jade de Guatemala.

Después de una explicación de la constitución de la piedra y
observación de la producción en los talleres, el tercer punto del lugar es la tienda de Jade. Ahí se pueden comprar accesorios elaborados con la piedra. Tienen ejemplares para todos los bolsillos que van de los 50 a los trece mil dólares.