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Frida Kahlo 'se muestra a sí misma' en exposición de la Ciudad de México

La exhibición temporal titulada Frida Kalho: Me pinto a mí misma, estará en el Museo Dolores Olmedo de la Ciudad de México hasta el 22 de octubre de 2017. En ella se exhibe el trabajo de la artista mexicana, pero también sus dolencias.
Bedilia Brizuela | EISA Multimedios
29 agosto 2017 21:49 Última actualización 29 agosto 2017 21:49
La columna rota

Foto: Cortesía del Museo Dolores Olmedo de la Ciudad de México

Una exhibición que destaca los tres géneros pictóricos desarrollados por la pintora mexicana Frida Kahlo como retratos, autorretratos, naturalezas muertas, dibujos y fotografías, es lo que presenta el Museo Dolores Olmedo en una exposición temporal basada en una frase de la artista: Me pinto a mí misma, porque soy lo que mejor conozco.

Cuenta con 36 obras para reconocer a la Frida pintora, más allá del ícono del arte y la cultura pop, y apreciar la técnica y el minucioso detalle que imprimía en su trabajo.

Se trata de la primera exhibición monográfica de Kahlo en diez años en México, sin embargo, la muestra lleva ya casi dos años de gira por Estados Unidos, Rusia y Corea. En ella, el visitante observa a la pintura como el oficio que sanará, transformará y perpetuará a la artista a medida que plasma sus pensamientos, emociones y dolencias sobre el lienzo.

Asimismo, frases y poemas del Diario de Frida, piezas poco conocidas y obras maestras como Autorretrato con changuito (1945), en la que se entrelaza con su perro xoloitzcuintle y su mono araña, depositarios de su amor maternal, después de que se enterara de que no podría tener hijos debido a un accidente.

También se observa el cariño que tenía por sus amistades en obras como Retrato de Alicia Galant (1927), en cuyo reverso escribe “Mi primera obra de arte”, así como en piezas en las que se distingue la pincelada pequeña y detallada, característica de la dedicación que ponía en pintar a la gente que apreciaba, como en Retrato de Doña Rosita Murillo (1944).

Frida además expresaba simbología en sus obras como la dualidad vida-muerte en El pollito (1945), y Mi nana y yo (1937); así como sus sentimientos frágiles en autorretratos como La columna rota (1944), en la que se pinta estoica, en una actitud desafiante al que la mira, a pesar de su rostro lleno de lágrimas y un cuerpo contenido por un corsé; tiene pequeños clavos y tachuelas, símbolos de los dolores físicos, pero que también aparecen como alegoría a los dolores de amor, como el clavo en su corazón debido a las infidelidades de su pareja, Diego Rivera.

La pequeña pero significativa exposición cierra con un audio que narra el accidente de 1925, y el cuadro El camión (1927), obra representativa de ese hecho que marcó por siempre su existencia.


Horario: Martes a domingo de 10 a 18 hrs.
La exposición estará hasta el 22 de octubre