Viajes

Coahuila, cinco siglos de tradición y buen vino 

Daremos un recorrido por Casa Madero, la vitivinícola más antigua de América Latina en Coahuila, pretexto ideal para visitar el Pueblo Mágico Parras y sus alrededores.
Nallely Campos | EISA Multimedios
31 julio 2017 21:35 Última actualización 31 julio 2017 21:48
Viñedos de Parras

Casa Madero y la Hacienda San Lorenzo son conocidas por tener la vitivinícola más antigua de América Latina. Foto: Cortesía de la Secretaría de Turismo de Coahuila.

Desde la ciudad de Torreón hacia Parras, Coahuila, el tiempo aproximado de camino en auto es de una hora. Antes de llegar hasta Parras, a través de las ventanas se observan extensas áreas de vegetación bajo un cielo azul de nubes blancas que confirman la magia que envuelve a este poblado.

Conocido por tener la vitivinícola más antigua de América Latina, la primera visita que se realiza es a Casa Madero y la Hacienda San Lorenzo, lugar donde se producen algunos de los mejores vinos cien por ciento mexicanos.

Casa Madero y Hacienda San Lorenzo

Las bondades de la tierra del llamado "Oasis de Coahuila" son las creadoras de toda una tradición familiar de buenos vinos que puede comprobarse desde la primera visita, misma que es acompañada con la degustación de algunos de sus productos.

La decoración, el clima y el ambiente de este sitio lo convierten en el lugar perfecto para pasar un buen rato en compañía de la pareja, para después dar paso a la comida en una tarde de relajación y descanso.

El siguiente punto a visitar es Casa Madero, donde un paseo de la mano de un experto en vinos espera. El recorrido inicia por la Hacienda San Lorenzo, fundada en 1597, sitio en el que se establecieron las primeras bodegas vitivinícolas, donde el aroma a uva despierta el apetito de cualquiera y las ganas de probar los famosos vinos de Parras, reconocidos a escala internacional, aumentan conforme se explora a lo largo de este histórico sitio.

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Casa Madero

Dentro de las instalaciones de la Hacienda se encuentra Casa Madero, fundada a finales del siglo XIX por don Evaristo Madero Elizondo, quien junto con la adquisición de la hacienda contrató también los servicios de los mejores técnicos viticultores de España e Italia, así como enólogos de Francia e hizo traer nuevas variedades de uvas y equipo moderno de otras ciudades, convirtiendo el lugar en una importante empresa productora de vino y brandy de nuestro país, historia reflejada en su museo del vino.

El recorrido termina en la tienda de vinos en la que están a la vista del visitante todos los premios que ha recibido Casa Madero, donde es posible degustar algunos vinos y comprobar por qué han conservado estos reconocimientos a lo largo de cinco siglos.

Casa Madero cuenta con 430 hectáreas de viñedos, además, permite a sus visitantes entrar de manera gratuita a recorrer las fábricas y bodegas que les permitirá conocer el proceso de producción y transformación de la uva al vino. A la entrada un kiosco, una capilla y una antigua casona los recibe, dando cuenta de la importancia histórica que esta vitivinícola tiene.

Historia electrificada

Parras de la Fuente, ha recibido la visita de grandes personajes como Thomas Alba Edison, quien por invitación de su amigo don Evaristo Madero, realizó pruebas en el Estanque de la Luz construido a mediados del siglo XIX; para mejorar la bombilla de luz. Esto le llevó a ser uno de los primeros poblados en contar con energía eléctrica.

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Estanque de la Luz

Construido en 1888, este estanque obtiene su agua de los manantiales de la sierra. Actualmente es visto como el balneario recreativo más grande de la zona, el cual, debido a su corriente permite a sus visitantes nadar siempre en agua limpia rodeada por palapas, bancas y asadores, puestos a su disposición.

Desde el estanque es posible observar otro de los atractivos de Parras: la capilla del Santo Madero, localizada sobre la punta del cerro del Sombreretillo, que por su ubicación, posee una de las mejores panorámicas de este poblado. El horario más recomendable para visitarle es cuando el sol se ha ocultado, puesto a que el camino para llegar hasta ella es iluminado por farolas de estilo colonial.

No podía faltar la gastronomía de este municipio coahuilense, la cual recupera tradiciones indígenas y españolas que se transforma en platillos como el asado de puerco y pollo o en dulces de nuez, higo o guayaba, los cuales continúan siendo elaborados en pequeñas fábricas de manera artesanal.

El recorrido por Parras de la Fuente, termina con la visita a la Casa del Abuelo, caracterizada por poseer arquitectura porfiriana. Esta edificación posee gran importancia no sólo para la historia del poblado, sino de nuestro país, puesto a que fue la residencia en la que vivió Francisco I. Madero, ex presidente, empresario y político mexicano.