Viajes

Aventura por el desierto en Real de Catorce

A bordo de vehículos cuatro por cuatro llamados 'willys' visitamos pueblos fantasmas, estaciones de ferrocarril, minas en desuso y centros ceremoniales huicholes en el desierto de Wirikuta.
María Salazar | EISA Multimedios
08 agosto 2017 21:7 Última actualización 10 agosto 2017 10:0
Vista panorámica de Real de Catorce

Foto: Jesús Eloy Ramos Lara (Dreamstime)

A través de una frase cantada por un niño: “Visita la mina de Descubridora, también la del padre Flores, la mina de Candelaria y también la de Dolores”, inicia la travesía en el Pueblo Mágico de Real de Catorce, ubicado en el altiplano de San Luis Potosí.

Después de transitar un camino empedrado que atraviesa el desierto de Wirikuta se llega al túnel de Ogarrio; la principal vía de acceso a ese Pueblo Mágico, que quien lo cruza podrá tener la sensación de transportarse a través del tiempo hacia el siglo XII, cuando el auge minero era la principal economía de la zona.

Entre ellas, resalta la plaza principal con el Palacio Municipal y la Parroquia de la Inmaculada Concepción; de estilo neoclásico y elaborada en cantera rosa, su construcción inició a finales del siglo XVIII y concluyó 24 años después.

Real de Catorce es el punto de encuentro de miles de fieles, quienes visitan el templo donde se encuentra el milagroso San Francisco de Asís, patrono de Real. Una de las principales fiestas del lugar es dedicada a ese Santo, en la que se lleva a cabo una procesión los primeros días de octubre.

Frente al templo está el Museo Casa de la Moneda donde se llevan a cabo eventos culturales. Consta de tres niveles, en el primero se puede observar antiguas herramientas, artefactos y monedas, el segundo piso está dedicado al arte y cultura con distintas exposiciones y el tercero ofrece exhibiciones de la cultura Huichol; resalta un mural de hilo pegado con cera, compuesto de seis recuadros los cuales muestran su cosmovisión.

Y es que la zona está habitada por dicha cultura, incluso es posible realizar diversos rituales espirituales guiados por un marakame o sacerdote huichol en el cerro del Quemado, considerado centro ceremonial.

Los huicholes recorren kilómetros en el desierto de Wirikuta para entregar sus ofrendas, dentro de las cuales incluye el mágico cactus que ilumina su camino: el peyote, hasta llegar al Quemado, donde según sus creencias nació Tatewari o abuelo fuego.

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Artesanía huichol

Además se pueden visitar talleres huicholes con artesanías elaboradas con chaquira, productos medicinales y alimentos a base de cactus como los cabuches.

Otros atractivos turísticos de Real de Catorce son la Plaza de toros, construida en el siglo XIX en cantera rosa y que dicen los lugareños su acústica es excelente; el palenque de gallos con la forma de un anfiteatro romano; y Los Panteones, una de las construcciones más antiguas de Real de Catorce con un cementerio dividido en dos secciones, la primera dedicada a San Francisco y la segunda a la Virgen de Guadalupe.

Vehículos de guerra


A bordo de un willy, vehículo cuatro por cuatro, que se utilizaba en la guerra durante los años sesenta, inicia el safari fotográfico a través de un camino angosto que recorre pueblos fantasmas, estaciones de ferrocarril, minas en desuso y el desierto de wirikuta.

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Willy, vehículo 4x4

Los pasajeros más extremos pueden hacer el tour en el techo del jeep. No existen reglas para esa actividad, por lo cual los aventureros tienen que sostenerse bien y en ocasiones el temor a caer es inevitable.

Aunque vale la pena, ya que desde el toldo se contemplan mejores panorámicas de las montañas y desierto con desfiladeros repletos de biznagas y peyote, así como otros tipos de cactáceas, hasta llegar a las ruinas de una antigua compañía minera, la cual se encargaba de extraer plata.

El Socavón de Purísima está ubicada en lo que era la estación Catorce, también llamada la cuesta de los arrepentidos, por su angosta pendiente utilizada por los peregrinos de San Francisco de Asís.

Al llegar a la mina abandonada espera un niño a sus visitantes, quien es el guía durante el recorrido y muestra los distintos vestigios que la conforman, como la chimenea donde se fundía el metal, galerones que almacenaban el mineral, viviendas de los trabajadores y la entrada a una mina, entre otras construcciones.

Según una leyenda, dentro habita el fantasma del Jergas, un minero codicioso quien murió en el sitio cuando estaba en busca de oro. Hay quienes dicen haber visto su silueta.

Durante el regreso se puede apreciar el cerro del Calvario con una cruz en el punto más alto, hasta llegar a Real de Catorce.