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La UNAM desarrolla vacuna en sus aulas 

Jaime Mas Oliva, doctor en química e investigador de la UNAM, ha desarrollado una vacuna terapéutica de aplicación nasal que impide el avance de la aterosclerosis múltiple.
Redacción 
12 noviembre 2014 11:25 Última actualización 17 noviembre 2014 14:33
Jaime Mas

El proceso de desarrollo no involucra sistemas de alto costo y la vacuna no requiere ser inyectada en el paciente, lo que la hace práctica y barata. (Foto tomada de http://www.ifc.unam.mx/)

El investigador del Instituto de Fisiología Celular (IFC) de la UNAM, Jaime Mas Oliva, ha desarrollado una vacuna terapéutica de aplicación nasal, para la prevención de la ateroesclerosis múltiple.

El doctor en bioquímica ha tenido resultados exitosos en pruebas experimentales con conejos, y ahora continúa el estudio preclínico en mamíferos, para lo que Oliva contrató a una empresa especializada en Barcelona.

Si los resultados son exitosos, se presentarán a la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para solicitar autorización y continuar con la fase uno de seguridad en el humano.

“En enero de 2015 tendremos los primeros resultados de esta nueva etapa preclínica que será crucial para avanzar, hacia mediados del año próximo, a las pruebas clínicas en humanos”,

Para crear la vacuna, el universitario ha estudiado a fondo la ruta de acción de la proteína de transferencia de ésteres de colesterol (CETP, por las siglas de cholesteryl-ester transfer protein),

El proceso de desarrollo no involucra sistemas de alto costo y la vacuna no requiere ser inyectada en el paciente, lo que la hace práctica y barata.

“Al colocarla en la nariz del animal de experimentación o en el humano favorecemos que el organismo active su inmunidad innata y se genere un anticuerpo contra el péptido y, por lo tanto, contra la proteína original (CETP)”.

El secreto del proceso de desarrollo está en los años invertidos en ciencia básica y de calidad, previo a la innovación tecnológica, reveló el doctor Oliva.

La parte que falta en el proceso requiere una inversión alejada de los presupuestos de la UNAM, por lo que la universidad ha firmado un convenio de licenciamiento con la empresa Hamol Biosolutions LLC, con sede en San Diego, California, donde el científico y tres socios, a través del aporte de capital, continúan con el proyecto.