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Un desperdicio industrial les da el 2o lugar en Olimpiada Internacional 

Dos jóvenes originarios de Sinaloa utilizaron la cachaza, desperdicio industrial de la industria azucarera, para crear un efectivo fertilizante del suelo, desarrollo que les valió el segundo lugar en la Olimpiada Internacional de Proyectos Científicos. 
Redacción
10 junio 2016 16:23 Última actualización 10 junio 2016 16:34
Sinaloenses ganadores de la Olimpiada Internacional de Proyectos Científicos

Sinaloenses ganadores de la Olimpiada Internacional de Proyectos Científicos. (Foto tomada de conacytprensa.mx)

Dos jóvenes sinaloenses pusieron el nombre de México muy en alto en la Olimpiada Internacional de Proyectos Científicos en Turquía.

César Landeros López, de 21 años de edad, y Sthefanny Guadalupe Gaspar Ochoa, de 20 años obtuvieron el segundo lugar en dicho certamen con una alternativa orgánica para la fertilización del suelo.

En la International Science Project Olympiad, en el que participaron 15 países y más de 60 proyectos, y en el que fueron el único equipo latinoamericano, presentaron su iniciativa “Lombricachaza”, que fue un proyecto que empezó hace más de 5 años y con el que buscaban reducir los niveles de contaminación de Eldorado, una sindicatura de Culiacán.

La iniciativa consistía en el aprovechamiento de un desecho de los ingeniero azucareros, la cachaza, un derivado industrial de la caña de azúcar que transformaron los sinaloenses en un fertilizante orgánico.

¿Qué sucede después de este proceso?
Después de realizar estos procesos se pasteuriza la caña y se cristaliza el azúcar.

“La cachaza es un derivado del filtrado del jugo de la caña, previo a que la caña sea molida. Cuando viene del campo, viene con todas las hojas y raíces, se muele con todo eso. Una vez que pasa un proceso de tratamiento de la caña, pasa a un proceso final que es el filtrado para la clasificación de la caña. Ahí se separa la cachaza, que son todos esos residuos, lo que queda se separa y se trata. Nosotros lo usamos como materia prima”, dijo Landeros en entrevista con el Conacyt. 

Lo que se obtiene tras este filtrado es un residuo que trae componentes que ayudan a las propiedades físicas, químicas y microbiológicas del suelo, como por ejemplo ayuda a la permeabilidad y la retención de la humedad y aporta bacterias y hongos que ayuda al desdoblamiento de los nutrientes, comentó Landeros.

Buscando mejorar este subproducto (cachaza), y con ayuda de los asesores de la Universidad Autónoma de Sinaloa que los apoyaban, los jóvenes emprendedores decidieron buscar la manera de mejorar las propiedades físicas, químicas y microbiológicas de la cachaza.

“Creamos lo que llamamos ‘lombricachaza’, que es una composta de lombriz de la misma cachaza, de la cual se obtienen varios productos: los lixiviados, que se obtienen en el proceso de la producción de la composta, y la materia orgánica, ya procesada por la lombriz, que es lo que utilizamos en dos ámbitos diferentes”, dijo Sthefanny Gaspar.

Tras esto los jóvenes lograron obtener una gran cantidad de lombriz y una gran cantidad de fertilizante, y como la lombriz se reproduce con gran rapidez decidieron hacer harina de lombriz, la cual es rica en proteínas y tiene la misma cantidad de proteína que la soya, además puede adicionarse a productos con altos contenidos calóricos.

“Hacemos harina de la misma lombriz que usamos para la producción de la composta. Esta harina la hicimos porque investigamos un poco la lombriz, la variedad roja californiana (Eisenia fetida), que para hacer composta es la mejor en su género porque tiene la capacidad de convertir en composta 200 veces su peso al día”, mencionó Landeros. 

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