Se buscan 'desobedientes': El MIT los premia con 250 mil dólares
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Se buscan 'desobedientes': El MIT los premia con 250 mil dólares

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Se buscan 'desobedientes': El MIT los premia con 250 mil dólares

El MIT creó en 2016 los 'Disobedience Awards', un premio a la desobediencia civil responsable, la cual tiene que aplicarse con objetivos constructivos y éticos.

No sólo se trata de desobedecer a 'los de arriba', sino que una idea 'transgresora' debe contribuir a mejorar la sociedad para ser considerada en la premiación.

Redacción
05/03/2018
Actualización 05/03/2018 - 20:49

Resulta común que al pensar sobre inventos y creaciones humanas te imagines tremendos aparatos con complejos mecanismos o modernas aplicaciones digitales, pero para hablar de una creación humana por excelencia se tiene que mencionar al orden social.

Ahí donde existe un sistema similar, hay personas desobedientes, de acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés).

El Massachusetts Institute of Technology (MIT) creó en 2016 un premio a la desobediencia responsable, es decir, el cuestionamiento del statu quo, el planteamiento de otros sistemas sociales y la desobediencia civil, siempre y cuando se genere dentro de un marco razonable y con objetivos constructivos y éticos.

No sólo se trata de desobedecer a "los de arriba" sin más, sino que una idea "transgresora" debe contribuir a mejorar la sociedad, de lo contrario será descartada de los Disobedience Awards.

"Cuestionar a la autoridad y pensar por nosotros mismo es un componente esencial de la ciencia, de los derechos sociales y la sociedad", afirmó Joi Ito, director del MIT Media Lab, una rama de la Escuela de Arquitectura y Planificación dentro del MIT.

Para lograr cambios en estos sectores, se necesitó de una notable y constante desobediencia civil responsable a lo largo de años e incluso décadas.

Con el esfuerzo de muchas personas es que fue posible echar abajo algunos dogmas establecidos que no eran cuestionados y que en la actualidad se ha demostrado que son falsos. Ejemplo de ello:

  • La Tierra es el centro del universo.
  • Las mujeres no tienen inteligencia para votar sabiamente.
  • Solo hay un tipo de matrimonio posible.

Si se han superado estas y otras tantas brechas, límites, desigualdades o injusticias sociales, ha sido gracias a que alguien, en algún momento determinado, se levantó para alzar la voz y decir que pensaba que el sistema o alguna parte del mismo no estaba del todo bien construido. Alguien desobedeció las normas.

Financiado por Reid Hoffman, uno de los fundadores de LinkedIn y a su vez creador de la organización Do Something, el premio MIT tiene un elevado componente constitucionalista en Estados Unidos.

La desobediencia civil, de acuerdo con el WEF, forma parte del ADN político estadounidense desde las mismas bases de su fundación:.

Con base a la idea de que si no estás conforme con el sistema y piensas que es injusto con algún colectivo, tienes derecho a proponer y ejecutar alternativas para corregirlo, no parece extraño que el MIT Media Lab sea donde surja este peculiar premio.

Un ejemplo...

En enero de 2017, Trump prohibió a la NASA y otras agencias hablar con la prensa con el objetivo de enterrar las evidencias del acelerado cambio climático.

Un día después, las agencias tenían perfiles alternativos en redes sociales, entre los que se encuentra @RogueNASA, la cuenta “de resistencia” no oficial de la NASA, con una relación directa con Rogue One, la película de Star Wars que se había publicado con éxito un mes antes, y su lucha contra el malvado Imperio Galáctico.

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La palabra que bien puede definir la desobediencia es "No". De hecho, en el sitio web del Disobedience Award se observan siluetas con los brazos cruzados en una actitud de negación.

A veces, cruzar los brazos y decir "no" supone saltarse la ley. Sin embargo, saltarse la ley para ser desobediente no tiene por qué estar reñido con ser incívico o poco responsable. Se habla de ciudadanos preocupados por sus derechos y deberes.

El famoso activista político Van Jones sostiene que "no es solo ser desobediente de una forma salvaje o agresiva, sino ser desobediente ante una autoridad ilegítima y por tanto obediente a las demandas de la consciencia".

En marzo de 2017, cuando el MIT había propuesto la primera edición del concurso, los 250 mil dólares fueron para la doctora Mona Hanna-Attisha y el profesor Marc Edwards, quienes denunciaron que Flint, localidad de Michigan, tenía un problema de contaminación por plomo.

Pese a que fueron acosados y llamados mentirosos por advertir del problema de la comunidad, continuaron su lucha por conseguir agua potable para Flint.

Hoffman ha vuelto a poner otro cuarto de millón de cara a 2018 y seguirá repitiendo la operación en el futuro con "la esperanza de que el premio nos ayude a entender el modo en que hacemos progresos, incitando a la humanidad a reconocer a los héroes correctos, aquellos que se ponen en riesgo a sí mismo en forma de desobediencia para ayudarnos a evolucionar como humanidad".