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Profesor de la UAM cuestiona construcción de nuevo AICM

En el marco del foro NAICM de la UAM, el investigador Roberto Eibenschutz Hartman consideró que el proyecto del nuevo aeropuerto generaría conflictos e iría contra la lógica elemental de buscar un desarrollo equilibrado para la población. 
Redacción
24 abril 2015 14:59 Última actualización 24 abril 2015 15:0
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Profesor/investigador de la UAM R. Eibenschulz. (Cortesía)

Una localización inadecuada en la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) generaría conflictos e iría en contra de la lógica elemental de buscar un desarrollo equilibrado para la población, consideró el maestro Roberto Eibenschutz Hartman.

El maestro subrayó la falta de claridad de un marco jurídico, puesto que no se conoce con precisión quién tomó esta decisión o de cómo se inscribe en la estrategia nacional de desarrollo territorial, su prioridad frente a otras necesidades de inversión ni si el costo es adecuado según la situación económica por la que atraviesa el país.

El profesor-investigador de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) externó en el marco del foro el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) que si bien se sabe que técnicamente es factible realizar un aeropuerto de seis pistas en el Lago de Texcoco, se desconoce si el costo es razonable.

Tras mencionar que falta información sobre el proyecto del nuevo aeropuerto, el profesor de la UAM estimó que una de las únicas certezas para su construcción es la necesidad imperiosa de contar con una nueva terminal aérea, cuya inversión forzosamente implicaría un crecimiento y desarrollo económico en el contexto donde se inscriba.

Según un comunicado de la UAM, Eibenschulz dijo que este gran aeropuerto, como sucede en otras ciudades, debe tener como prioridad el impulso económico, ya que se generarán terminales de transferencia modal, zonas industriales y comerciales, es decir, todo un desarrollo complementario al aeropuerto

PROYECTOS AEROPORTUARIOS FALLIDOS 

Durante su participación en la mesa Los impactos ambientales de la construcción del NAICM, el arquitecto recordó que a partir de la década de los noventa inició la discusión de una nueva central aérea, y que se hicieron estudios detallados por una consultoría internacional, la cual analizó posibles emplazamientos en términos aeroportuarios incluyendo a Toluca, el Lago de Texcoco, Puebla, Cuernavaca y Tizayuca.

Se revisó la capacidad del espacio aéreo, las posibilidades de aproximación y despegue de las aeronaves, analizaron la altura adecuada con respecto al nivel del mar y determinaron dos posibles lugares para un nuevo aeropuerto, el primero en Tizayuca y otro en el ex vaso del Lago de Texcoco.

Dicha conclusión se reflejó en 1998 cuando se aprobó la ordenación de la zona metropolitana del Valle de México por los gobiernos del Estado de México, el del Distrito Federal y el Federal, año en el que se daban a conocer públicamente las intenciones de construir un nuevo aeropuerto en alguna de esas zonas.

En 2001 inició una lucha feroz entre ambas zonas para contar con este proyecto, incluso se realizaron foros en distintas universidades, hubo presentaciones en radio, televisión, en resumen, una discusión pública poco común. Finalmente, se publicó sin mucha certeza la decisión final de que se realizaría en Texcoco.

Explicó que se trató de iniciar la construcción con la adquisición de los terrenos, pero se suscitó un levantamiento de los campesinos, quienes alegaron que el NAICM afectaba su patrimonio, forma de vida y sus características de organización y esto congeló la decisión que se tradujo en la construcción de la Terminal 2.

Sin embargo, destacó, no se incrementó un solo vuelo ya que están determinados por la capacidad de las pistas las cuales no se tocaron porque no cumplen con las condiciones de la normatividad internacional, y por más de diez años se produjo un gran silencio en el tema, hasta que hace unos meses el Presidente de la Republica anunció la construcción del NAICM.

La mesa también contó con la participación de los ingenieros José Luis Luege Tamargo, de Ciudad Posible A.C.; Adriana de Almeida Lobo, del Centro de Transporte Sustentable EMBARQ México; Francisco Ahumada y Giovanni Ayala, del IPN; el licenciado Salvador Muñúzuri Hernández, del Centro de estudios jurídicos y ambientales de la UNAM; y de la licenciada Margarita Campuzano Godínez, directora de Comunicación del Centro Mexicano de Derecho Ambiental.