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Politécnicos crean 'vocho' eléctrico

Estudiantes del IPN crearon como parte de su proyecto de titulación un auto eléctrico de bajo costo capaz de recargarse en cualquier enchufe. El coche está hecho a partir de un chasis de un Volkswagen 75, modelo comúnmente conocido como 'vocho'.
Redacción 
23 abril 2015 15:50 Última actualización 23 abril 2015 19:17
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El costo aproximado del proyecto fue de 180 mil pesos. Los estudiantes calculan que el precio al mercado sería de aproximadamente 140 mil pesos. (Foto tomada de conacytprensa.mx)

Como parte de su proyecto de titulación de la carrera de Ingeniería Mecánica, Kelmi Torres, Arlin Acosta, Ivette Luviano, Emilio de la Torre y Daniel Ordaz crearon un auto eléctrico de bajo costo y accesible para estudiantes y profesionistas, a partir de un chasis de un Volkswagen sedán (comúnmente conocido como "vocho") modelo 75.

Según un comunicado del Conacyt, una de las mayores ventajas que tiene el auto creado por los estudiantes mexicanos es que las baterías se pueden recargar en cualquier enchufe, no es necesario usar plataformas especiales ni adaptadores como es el caso de los automóviles eléctricos que están actualmente en el mercado.

Daniel Ordaz explicó en entrevista con el Conacyt que el auto cuenta con un motor de corriente directa de excitación independiente y funciona con un rango de voltaje de 36 a 92 voltios (V). Es alimentado con un banco de seis baterías de ácido plomo de ciclo profundo de 8 V cada una.

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Módulo especial vocho eléctrico IPN. (Cortesía)

Uno de los problemas a los que se enfrentaron los estudiantes fue al del presupuesto, pues aunque contaban con el apoyo del padre de Emilio de la Torre, el costo aproximado del proyecto fue de 180 mil pesos. 

Sin embargo, ellos calculan que el precio al mercado sería aproximadamente de 140 mil pesos (menos del 70 por ciento del costo de un auto eléctrico de agencia) ya con todo el proceso de ingeniería, esto para poder competir con los autos compactos que existen en el mercado.

En cuanto al mantenimiento, De la Torre explicó que es casi inexistente: “Requiere un cambio de baterías en mínimo tres años”. También se pueden necesitar otros cambios como de balatas o fusibles ya que, al tomar como base un VW, todo es mecánico como la dirección, la caja de velocidades y los frenos.

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Una de las cuestiones que consideran les costó más trabajo fue la carrocería. Ivette Luviano que la del VW pesaba demasiado, lo que afectaba a la velocidad y no era óptima. “Fue cuando decidimos cambiar por la estructura de fibra de vidrio de un VW Bug Boogie, que es un modelo que no salió a la venta”, dijo. La carrocería actual pesa 120 kilogramos.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Emilio de la Torre dijo que “además de graduarnos, nuestro objetivo fue aportar con un vehículo viable para su uso en la Ciudad de México; asimismo, reducir la contaminación y que circulara diario”.

La idea de utilizar un chasis de un VW permitió ahorrar costos de diseño y manufactura. “También ayudamos a que no se genere más basura. En México tenemos gran parque vehicular y nuestro proyecto permitiría la reinserción de dichos autos sin ser contaminantes. En lugar de comprar un auto nuevo, convierte en eléctrico al que ya tiene la persona”, explicó Kelmi Torres.

Por su parte, Arlin Acosta mencionó que la ventaja de su prototipo es que se reduce el precio de autos eléctricos “que en México es bastante elevado”, se recicla y reduce tanto el ruido ambiental como las emisiones del combustible.

El ingeniero Víctor Román Reyes González fue quien guió al grupo de estudiantes durante el proceso de creación de su prototipo. En su opinión, considera que son un motivo de orgullo para el IPN: “Son una motivación para seguir, pues su ímpetu y trabajo constante rompió paradigmas y la gente puede ver que su proyecto es algo real”.