Universidades

Tu orina podría abastecer tu necesidad de gas de una semana

Un investigador mexicano desarrolló una celda de combustible de orina que puede convertir este desecho humano en biogás utilizable para cocinar o calentar agua.
Redacción 
19 mayo 2016 14:59 Última actualización 19 mayo 2016 18:20
celda de combustible de orina

Gabriel Luna Sandoval es doctor en ingeniería mecánica. (Foto tomada de conacytprensa.mx)

¿Imaginas poder satisfacer tus necesidades de gas de una semana, ya sea para cocinar o bañarte, con tu propia orina?

El investigador de la Universidad Estatal de Sonora Gabriel Luna Sandoval desarrolló una celda de combustible de orina que convierte este desecho en biogás que puede ser utilizado para cocinar o calentar agua.

El prototipo que desarrolló consiste en un tanque de acrílico (donde se deposita la orina) y electrodos metálicos de 20 centímetros cuadrados. Funciona pasando corriente eléctrica, de esta manera se realiza el efecto de electrólisis en el que se separan el hidrógeno y el oxígeno.

Composición:
La orina está compuesta por agua y sales, y aproximadamente el 2 por ciento está conformada por urea, la cual tiene cuatro moléculas extra de hidrógeno. 


“Al pasar la corriente eléctrica entre los electrodos se produce una electrólisis y es cuando se separan las moléculas de hidrógeno y oxígeno, y el primero es utilizado como biocombustible”, le dijo Gabriel Luna Sandoval al Conacyt.  

Con este prototipo, el cual se llena con la orina que uno o dos adultos generan un día por la mañana, se podría abastecer las necesidades de gas de un hogar de cuatro personas.

1
 

 

celda de combustible de orina. (Foto tomada de conacytprensa.mx)


“Con una celda de estas dimensiones se puede producir alrededor de 563 mililitros de hidrógeno por minuto, lo cual sería suficiente para hacer el desayuno, la comida y la cena en un hogar de cuatro personas. Además alcanzaría para calentar el agua para que toda la familia se bañe”.

Otra de las posibles aplicaciones que tendría es producir electricidad a partir de la orina. Esto se realizaría con un motor de combustión interna que funcionaría con el gas generado por la celda, de esta manera se podría producir energía eléctrica.

Uno de los inconvenientes que ve el especialista es que, cuando la orina se almacena mucho tiempo, aumenta sus niveles de amoniaco, lo que puede derivar en que los electrodos se corroan.

“Lo bueno de la celda es que estamos recirculando la orina y la pasamos por un filtro especial para así evitar la acumulación del amoniaco, y este filtro se puede conectar a una manguera para regar el jardín y de esta manera limpiamos los componentes orgánicos del filtro, al mismo tiempo que se aprovechan los desechos como fertilizantes para las plantas”.