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México y Brasil crean un 'súper frijol' 

Un proyecto de colaboración genética entre México y Brasil derivó en la obtención de un frijol que contiene 84 veces más de ácido fólico que el tradicional. El desarrollo fue realizado por el Tecnológico de Monterrey y el Ministerio de Agricultura de Brasil.
Redacción 
14 octubre 2015 14:9 Última actualización 14 octubre 2015 14:23
Frijol Flor de Junio. (Eladio Ortíz)

Granos

La colaboración genética entre dos  centros de investigación científica de México y Brasil desembocó en la obtención de un frijol que contiene hasta 84 veces más ácido fólico (vitamina B9) que los convencionales, informaron hoy a Notimex fuentes vinculadas con el proyecto.

El plan de desarrollo de este frijol supervitamínico inició en 2009 de la mano del Tecnológico de Monterrey y del Embrapa brasileño, con el objetivo de lograr una leguminosa que tuviera un alto contenido de ácido fólico incluso tras la cocción.

El Embrapa anunció que, tras años de cooperación e investigación, se logró conseguir una planta que, incluso tras ser cocida, mantiene hasta cuatro veces más los niveles de ácido fólico respecto a la planta convencional, lo que en palabras del investigador Francisco Aragão, puede suponer una revolución alimenticia.

La deficiencia de ácido fólico está presente en varios países, entre ellos México y Brasil, donde se consume mucho frijol. La carencia de esta vitamina está asociada a malformaciones en bebés y, tradicionalmente, afectaba a las clases más populares”, señala Aragao, en entrevista con Notimex.

La consecución de este frijol –que deberá pasar por varias pruebas y autorizaciones regulatorias antes de ser comercializado- es fruto de la combinación del conocimiento genético del frijol del Embrapa, junto con la experiencia en manipulación metabólica en alimentos del Tecnológico de Monterrey.

El objetivo del Tecnológico era lograr que las variedades de frijol genéticamente modificado mantuvieran un alto nivel de B9, incluso después de ser cocido, cuando la legumbre pierde buena parte de su nutriente.

La colaboración de ambos institutos científicos permitió que la estudiante de doctorado mexicana Naty Ramírez pudiera viajar a Brasil para aprender de la genética del frijol, señaló Aragao, que advierte de que aún queda un largo camino para su comercialización.

“Los ensayos de bioseguridad pueden durar entre tres y cinco años. Creo que se tardará más o menos una década en poder ser comercializado”, explica el investigador, que subraya el “uso social de este avance científico”, teniendo en cuenta la importancia del frijol para las dietas mexicana y brasileña.

“La biofortificación, es decir, la modificación genética de alimentos ampliamente consumidos para darles más poder vitamínico, es un excelente recurso para suplir las carencias alimenticias de algunas partes de la población”, asegura Aragao, que advierte de que hoy “se come más cantidad de alimentos, pero no significa que ello suponga que se ha vencido la carencia de nutrientes”.

Ello se debe sobre todo a la ingesta de alimentos procesados, con alta presencia de grasas y escasas vitaminas, como consecuencia de la vida urbana.

El ácido fólico o vitamina B9 es esencial para el cuerpo humano, sobre todo en cuestiones como el crecimiento celular y la producción de nuevas proteínas.