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IPN convertiría residuos de la Central de Abasto en gas y electricidad

Investigadores del IPN desarrollaron un proyecto para convertir toneladas de residuos orgánicos generados a diario en la Central de Abasto del DF en gas y electricidad, esto a través de un biodigestor anaerobio, dispositivo para tratar este tipo de residuos creado por los politécnicos.
Redacción 
05 mayo 2015 15:25 Última actualización 05 mayo 2015 21:47
Relleno sanitario. (Cuartoscuro/Archivo)

(Especial)

Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) planean convertir cientos de toneladas de residuos orgánicos generados diariamente en la Central de Abasto de la Ciudad de México en gas y electricidad para contribuir a reducir la contaminación, tener ahorros económicos y lograr la sustentabilidad energética de este sector.

El proyecto “Ingeniería básica para un biodigestor anaerobio con una capacidad de 50 toneladas por día de la fracción orgánica de los residuos sólidos que se generan en la Central de Abasto del Distrito Federal”, es dirigido por el doctor Luis Raúl Tovar Gálvez, especialista del IPN en estudios del medio ambiente.

Para realizar la iniciativa se hizo un estudio de viabilidad, así como el diseño y generación de un biodigestor anaerobio para dar tratamiento a ese tipo de residuos. El maestro Reséndiz Romero desarrolló la parte social y económica que se titula “Factores económicos, tecnológicos y sociales que determinan el manejo integral de los residuos sólidos municipales en la Central de Abasto en el marco de la construcción de un biodigestor que produzca biogás”.

Reséndiz Romero señaló que el proyecto es ampliamente viable, de hecho las autoridades del Gobierno del Distrito Federal, ante el cierre del Bordo Poniente, se encuentran interesadas en la generación de energía a partir de la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos a través del digestor anaeróbico.

De acuerdo con un estudio realizado, actualmente los residuos orgánicos de dicho mercado se depositan en rellenos sanitarios de los estados de México y Morelos, lo que implica gasto de combustible para su traslado diario, la generación de bióxido de carbono (CO2), que contribuye al calentamiento global y al incremento de la huella de carbono.

El especialista politécnico aseveró que “el modelo de abasto se ha replicado y con ello la producción de basura, si ésta se utilizara para la generación de energía, en el entendido que en toda la república hay 60 centrales de abasto, entonces resolveríamos el problema de la contaminación en forma racional porque estaríamos generando energía”.

Por ello, consideró que se requiere mirar a futuro, y la idea es que el biodigestor se instale en la Central de Abasto de Iztapalapa y se replique paulatinamente en otras centrales de abasto del país.

Precisó que, de acuerdo con los cálculos realizados, el biogás potencial que se generaría al año mediante el biodigestor puede representar 285 mil toneladas de residuos orgánicos que no irían a rellenos sanitarios.

El investigador politécnico detalló que de aprobarse la instalación del biodigestor, estratégicamente se aplicaría en tres etapas; se comenzaría por procesar 50 toneladas, después 120 y posteriormente 180. El escenario deseable es que se dé una gestión integral de los residuos sólidos en la Central de Abasto.

En el proyecto también participan la doctora María Eugenia Gutiérrez Castillo, investigadora del CIIEMAD; el doctor Pedro Quinto Diez, de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), Unidad Zacatenco, y el Maestro en Ciencias José Gilberto Reséndiz Romero, del Centro de Investigaciones Económicas, Administrativas y Sociales (CIECAS).