Universidades

1.5 de cada 3 contratados, sin perfil que demandan a recién egresados: Amedirh

Según la Asociación en Dirección de Recursos Humanos, 1.5 de cada tres profesionales recién egresados contratados por las empresas, no cuentan con el perfil deseable para las posiciones que solicitan.
Notimex
05 julio 2016 17:26 Última actualización 05 julio 2016 21:59
Nueva generación de la UACh

En México, en 2013, se gastaban 66 mil 371 pesos anuales por estudiante de educación superior: Inegi. (Eulalio Reyes)

La Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (Amedirh) reveló que 1.5 de cada tres profesionales contratados no cuenta con el perfil deseable para las posiciones que demandan a recién egresados de universidades.

“Con mayor frecuencia de la esperada, las empresas y organizaciones afiliadas refieren que los universitarios recién egresados no cuentan con un perfil completo acerca de lo que se requiere para el desempeño de infinidad de posiciones profesionales”, apuntó Pedro Borda Hartmann, director general de Amedirh.

Indicó que en diversos foros organizados por esta agrupación los expertos en economía, empleabilidad y educación han explorado qué se puede hacer.


“Coincidimos en que las empresas tenemos que participar con mayor presencia en los procesos que las instituciones educativas de nivel superior llevan a cabo para mantener actualizados sus planes y programas de estudios”, subrayó.

Datos: 
De acuerdo a una investigación del Ameridh, 6 de cada 10 de los altos líderes en las empresas se involucran en iniciativas de mejora a la productividad.

En su opinión, hay que tomar en cuenta que existen procedimientos y tiempos específicos establecidos por la autoridad educativa para revisar y aprobar los planes y programas de estudios universitarios, así como sus actualizaciones.

Pero también, continúa, en la mayoría de los sectores económicos e industriales, las innovaciones están a la orden del día, lo que genera mayores demandas de conocimiento, habilidades y competencias.

De acuerdo con el directivo, el fenómeno de la rápida obsolescencia tecnológica y conceptual causa gran impacto en todos los ámbitos empresariales.

Datos:
Según una investigación realizada por el Ameridh, 2 de cada 3 ejecutivos dedicados a la gestión de talento desconoce el encuadre jurídico en materia de productividad en las empresas mexicanas.

Refirió que las afectaciones inciden tanto en reclutamiento y atracción, como en capacitación, debido a que la renovación de tecnologías y metodologías no rebasa un año en algunas ocasiones, lo que obliga a todos a estar siempre actualizados.

Ante estos ciclos de cambio tan veloces en las empresas, las universidades no pueden responder a la velocidad que se requiere, apuntó.

Sostuvo que han conversado con algunos de los rectores de las universidades públicas y privadas más prestigiadas del país y “nos indican que estas actualizaciones se tienen que llevar a cabo en un nivel diferente al de la revisión curricular”.

Pedro Borda aseguró que más bien se trata de procesos de la práctica docente, donde el académico tiene la oportunidad de facilitar el aprendizaje de los jóvenes universitarios con prácticas en el campo laboral.

Gasto público por alumno de profesional:
En México, en 2013, se gastaban 66 mil 371 pesos anuales por estudiante de educación superior (recursos asignados al nivel educativo, expresado a precios corrientes y constantes, entre la matrícula que atienden las universidades públicas).

Para ello, se requiere de otro tipo de vinculación con las instituciones de educación superior, a través de programas especiales, donde la práctica profesional inicie cada vez más temprano, tal y como lo realizan en Alemania con el Modelo de Formación Dual.

Afirmó que se requiere reunir varios elementos, siendo uno de ellos fundamental como la vinculación entre empresas, universidades y estudiantes.

En segundo término, la identificación de centros de trabajo idóneos para que los alumnos adquieran formación con base en la realidad profesional competitiva, enfatizó.

Índice de productividad laboral:
En México, este índice creció en promedio en la última década 0.5 por ciento anual. En las empresas con más de 500 empleados y en las microempresas (con 10 o menos empleados) creció 6 por ciento anual. 

Dijo que es indispensable elaborar estándares que representen lo que la empresa necesita del estudiante y lo que éste tendría que aprender, vía un contrato con una duración mínima de dos años, con mecanismos para la evaluación que sean pertinentes y la certificación gestionada a través de organismos cúpula.

Para lograrlo con efectividad, se requiere unir esfuerzos conjuntos entre las instituciones de educación superior y los centros de trabajo, pues hay un reto grande, profundo y alrededor del cual todavía hay mucho por hacer, donde tanto el sector educativo como empresarial buscan soluciones, concluyó.

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