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Mirar al Sol puede que no sea tan mala idea

Desde un pequeño centro en Colorado que sobrevive con fondos federales de Estados Unidos, científicos vigilan los eventos que ocurren en el Sol, para alertar sobre tormentas geomagnéticas que podrían dejar sin electricidad a millones de personas.
Bloomberg
21 junio 2014 23:32 Última actualización 22 junio 2014 5:0
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  [Imagen cortesía de la NASA] La poderosa erupción tuvo lugar el domingo y se produjo en el lado del sol que no da a la Tierra. 

Poderosas erupciones ocurren cada cierto tiempo en la superficie solar. (Cortesía NASA)

“Mama always told me not to look into the sights of the sun. Oh, but Mama, that’s where the fun is” (Mamá siempre me dijo que no mirara directo al Sol. Oh, pero mamá, ahí es donde está la diversión”).

Nadie entiende mejor la canción “Blinded by the light”, de Bruce Springsteen, que William Murtaugh. En una pequeña oficina gubernamental cerca de las faldas de las Montañas Rocallosas, Murtaugh y otros funcionarios federales de Estados Unidos vigilan el Sol 24 horas al día, esperando a que éste haga erupción y arroje una nube de gas súpercaliente y súpercargado hacia la Tierra.

El Centro de Predicción del Clima Espacial en Boulder, Colorado, envía alertas a plantas de energía, aerolíneas, perforadores de petróleo y hasta entrenadores de palomas mensajeras sobre los riesgos de tormentas geomagnéticas que pueden interrumpir las comunicaciones, los sistemas eléctricos, y sí, tal vez, el sentido de dirección de las aves.


El centro también podría proveer la primera señal del peor escenario descrito en reportes académicos y gubernamentales: cortes de energía extendidos, carencia de alimentos y billones de dólares en daños económicos. La industria de los seguros está haciendo sonar cada vez más alarmas para advertir que el clima espacial es un potencial riesgo en el mundo conectado de hoy.

Al mismo tiempo que Estados Unidos toma medidas para prepararse para una megatormenta del espacio, el centro puede dar alertas de interrupciones geomagnéticas únicamente con 30 minutos de anticipación.

El gobierno gasta menos de 10 millones de dólares en la dependencia, que cada año debe pelear por fondos de la Oficina Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés). La pequeña instalación se basa en datos de antiguos satélites que no controla y que ya deben ser reemplazados.

LARGA HISTORIA
Lo que el público y Washington parecen haber olvidado es la larga historia de tormentas geomagnéticas.

“Está en la naturaleza humana evaluar las amenazas con base en las propias experiencias”, dijo Murtaugh, un científico que es coordinador del programa del centro.

En marzo de 1989, la planta de energía Hydro-Quebec de Canadá colapsó durante un evento geomagnético, dejando a 6 millones de personas sin electricidad en un apagón que se prolongó más de nueve horas. El Metro de Montreal quedó paralizado en la hora pico.

La tormenta pudo haber estado cerca de “tirar plantas de energía desde Nueva Inglaterra y las regiones del Atlántico de Estados Unidos hasta el Medio Oeste”, escribió John Kappenman, consultor en clima espacial, en un reporte de 2010 del Laboratorio Nacional Oak Ridge, que recibe fondos federales. Luego añadió el noroeste del Pacífico a la lista.

La Tormenta de Halloween en octubre del 2003 interrumpió operaciones de perforación de petróleo y gas. La ciudad de Malmo, en Suecia, sufrió un apagón.

En la misma época, algunos legisladores estadounidenses presionaban para eliminar el presupuesto para el centro y delegar el trabajo en otro sitio.

Pero un reporte de 2008 publicado por la Academia Nacional de Ciencias atrajo mayor atención a los riesgos. El documento citaba el trabajo de Kappenman, que advertía que una tormenta severa podría apagar cientos de transformadores de alto voltaje en Estados Unidos, dejando a 130 millones de personas en la oscuridad por meses o más, con costos económicos que posiblemente llegarían a 2.6 billones de dólares, de acuerdo con Lloyd’s, la más antigua aseguradora del mundo.

Hoy en día, el centro espacial cuenta con 40 mil suscriptores alrededor del mundo que reciben sus alertas vía e-mail. Las alertas llegan a aerolíneas, firmas satelitales, gobiernos y empresas.

No obstante, los escenarios apocalípticos tienen sus escépticos.
Frank Koza, director ejecutivo de planeación para el operador de terminales eléctricas PJM Interconnection, dijo que no cree que los transformadores pudieran fallar simultáneamente en gran número y llevar a los apagones a larga escala que predijo Kappenman.

“Estoy batallando con ese evento severo que propuso John”, afirmó.