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Entre la noticia y la ficción hay una delgada línea

01 febrero 2014 10:9 Última actualización 28 diciembre 2013 5:0

 [John Cook, editor de Gawker, cree que la información es tanta que para ellos es imposible tener los estándares de precisión de otras empresas. / NYT]  

 
New York Times News Service
 
NUEVA YORK.- La verdad nunca ha sido un ingrediente esencial del contenido viral en internet. Pero en la lucha por los lectores, algunos sitios web de noticias están borrando cada vez más la línea entre los hechos y la ficción, y diciendo que es parte de hacer negocios.
Varios artículos recientes que se dispararon por la web, reuniendo millones de visitas, resultaron ser falsos total o parcialmente: un relato en Twitter de una pelea en un avión el Día de Acción de Gracias, posteriormente descrita por el escritor como un cuento corto; una carta de un niño a Santa Clos que incluía un hipervínculo a Amazon escrito con crayola, pero realmente fue escrita por un comediante adulto en 2011, y un ensayo sobre la pobreza que provocó 60 mil dólares en donaciones hasta que su autoar reveló que no era estrictamente real.
Sus creadores los describen como arte del performance en línea, nunca destinados a ser tomados en serio. Pero para los medios que los publican, representan la mezcla extraordinaria de emoción y entretenimiento que atrae a los lectores y produce lucrativos dólares publicitarios.
Cuando los relatos resultan ser falsos, la modesta disculpa que le sigue está acompañada por la admisión de que lo viral supera a lo verificado; y que poco se hará al respecto en tanto los clics continúen.
 
"Se está viendo a las organizaciones noticiosas decir: 'Si está sucediendo en internet, eso nos marca la pauta'", dijo Joshua Benton, director del Laboratorio Periodístico Neuman en Harvard. "El siguiente paso de determinar si sucedió en la vida real corresponde a alguien más".
 
La diferencia parece ser que las organizaciones noticiosas que publicaron los artículos mencionados -Gawker, BuzzFeed, The Huffington Post y Mashable entre ellas- no consideran que los relatos virales inventados en realidad no concuerdan completamente con el contenido serio que publican a su lado.
 
The Huffington Post ganó un Premio Pulitzer en 2012; Gawker estuvo entre los primeros en reportar el uso de cocaína por parte del alcalde de Toronto, Rob Ford, y BuzzFeed está creando equipos de corresponsales investigadores y extranjeros.
 
Por supuesto, los sitios web como éstos no son las únicas organizaciones noticiosas que se ven seducidas por las historias que son demasiado buenas para ser verdad.
 
En las últimas semanas, el reconocido programa 60 Minutos, de la cadena CBS, tuvo que disculparse por aceptar con demasiada credulidad las afirmaciones de un agente de seguridad sobre el ataque de 2012 contra la misión diplomática en Bengasi, Libia.
 
En vez de ello, los editores de estos sitios reconocen francamente que hay desventajas al equilibrar la autenticidad con la necesidad de actuar rápidamente en una era hiperconectada.
 
"Estamos manejando tal volumen de información que es imposible tener los estrictos estándares de precisión que tienen otras instituciones", dijo John Cook, editor en jefe de Gawker, que destacó el ensayo sobre la pobreza, escrito por una mujer llamada Linda Tirado.
 
"El metabolismo más rápido pone en desventaja a la gente que verifica los hechos", dijo Ryan Grim, el jefe de la oficina en Washington de The Huffington Post, que publicó los tuits ficticios sobre la pelea en el avión, la carta de Santa y el ensayo sobre la pobreza.
 
"Si uno lanza algo sin verificar los hechos, y uno es el primero en publicarlo, y se reciben millones y millones de visitas, y posteriormente resulta que es falso, aún se tuvieron esas visitas. Ese es un problema. Los incentivos son totalmente erróneos", consideró.
 
Pero Cook, de Gawker, piensa que los lectores pueden determinar cuál contenido es serio y cuál es tomado sin investigar.
 
"Suponemos un cierto nivel de sofisticación y escepticismo de parte de nuestros lectores", sostuvo.
 
Elan Gale, de 30 años de edad, productor de televisión y autor del artículo inventado sobre la pelea en un avión, no está convencido. Su relato ficticio en Twitter de un intercambio de notas cada vez más hostiles con otro pasajero se propagó rápidamente; una compilación de sus publicaciones recibió 5.6 millones de visitas.
 
BuzzFeed percibió la turbulencia en la Web y lo publicó, atrayendo casi 1.5 millones de visitas a su sitio. El blog de la sección de viajes de The New York Times también incluyó un vínculo a su historia pero la etiquetó como imaginaria cuando se descubrió que no era cierta.
 
Finalmente, Gale reveló que todo el intercambio fue falso, y BuzzFeed publicó una actualización describiendo la historia como una mentira y un fraude.
 
"Realmente me molesta la palabra fraude", dijo Gale, quien dice que nadie le llamó para verificar su historia. "Yo estaba transmitiéndola a mis seguidores que saben lo que hago. Son las personas que lo reportearon quienes engañaron a su público".
 
BuzzFeed, como algunos otros sitios, dependió de las actualizaciones y artículos noticiosos para corregir su publicación anterior sobre la historia de Gale. Su artículo de seguimiento atrajo más de 400 mil visitas.
 
Pero el sitio debe continuar cubriendo la frenética conversación de la redes sociales, dijo Lisa Tozzi, la directora de noticias en BuzzFeed y ex editora del Times.
 
“Es donde están viviendo nuestros lectores", señaló. "Nuestros lectores están viendo todas estas publicaciones y siento que hay la expectativa de que estemos reportando sobre la cultura en que estamos viviendo".
Benton, del Laboratorio Nieman, lo expresa de otra manera: "Esto es periodismo con un acto de señalar: 'Miren aquí, esto es interesante'".
 
Afirma que, en la mayoría de los casos, es poco probable que la incertidumbre sobre la veracidad de una historia impida que un editor la publique.
 
"Pienso que a BuzzFeed le entristece un poco que se les reproche, pero no van a empezar a pedir tres fuentes para verificar", consideró.
 
La mayoría de las historias exageradas tienen pocas consecuencias en el mundo real, pero no todas. La gente donó 60 mil dólares a Tirado, con base en su vívida descripción de una vida de pobreza, hasta que ella misma canceló las donaciones.
 
Zach Poitras, el escritor de comedia de Brooklyn que escribió la carta de Santa hace dos años, dijo que sentía que había sido criticado injustamenteÉl y sus amigos comenzaron a llamar a algunos de los sitios web que publicaron la carta a Santa tan pronto como la vieron en línea.
"El verdadero fraude", dijo, es que algunos sitios web periodísticos pueden ser flojos. "Nadie me llamó. Esperaron a que los hechos llegaran a ellos para corregirse".
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