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El fraude invisible en la publicidad móvil

Las aplicaciones móviles pueden contener muchos anuncios que los usuarios jamás verán, lo que se traduce en una pérdida de 895 millones de dólares anuales para los anunciantes.
Bloomberg
23 julio 2015 14:42 Última actualización 23 julio 2015 14:42
Usuario de smartphone

Usuario de smartphone. (Bloomberg/Archivo)

Los anunciantes pierden 895 millones de dólares por año, sin percatarse de que miles de aplicaciones pasan publicidad que los usuarios no ven.

Las aplicaciones pueden contener muchos más anuncios de los que podría parecer, ya que miles de éstas contienen publicidad que los usuarios jamás podrán ver, lo cual constituye una estafa para los representantes de ventas y vuelve más lentos los teléfonos inteligentes, según un informe de Forensiq, una firma que rastrea fraude en la publicidad online.

Después de un estudio que duró 10 días, el 1 por ciento de todos los dispositivos observados en Estados Unidos hizo funcionar una aplicación que comete este tipo de fraude; en Europa y Asia, del 2 al 3 por ciento de los dispositivos contienen publicidad falsa.

Forensiq identificó más de 5 mil aplicaciones que contiene publicidad que no se visualiza tanto en dispositivos Apple como Android.

Los anunciantes están pagando alrededor de 850 millones de dólares por esta publicidad cada año, de acuerdo al reporte, además de que las aplicaciones con el mayor rango de fraude en publicidad pueden ocupar hasta 2 GB de datos por día en un solo dispositivo.

El promedio de publicidad en aplicaciones en el reporte de Forensiq está acaparando alrededor de 1 dólar por cada mil veces que es ‘vista’.

“Lookout”, una empresa de seguridad que se enfoca en amenazas móviles, dice que la mayoría del crecimiento en el malware móvil proviene de un famoso ‘ransomware’, en el cual los criminales comandan el teléfono a distancia y, después, piden dinero para desbloquearlo.

El fraude es endémico en el mundo publicitario de internet, y las víctimas, que son las marcas que pagan por los anuncios, con frecuencia pierden el rastro de dónde termina su publicidad después de que es comercializada por bastantes intermediarios.

Si aún las víctimas del crimen no son conscientes de lo que sucede, probablemente hay mucho menor riesgo de que los culpables sean atrapados.