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Así son los planetas similares a la Tierra donde podría existir vida

Científicos de la NASA descubren siete planetas con características similares a la Tierra en cuanto a tamaños y masas, y en tres hay mayores posibilidades de haber vida.
Daniel Blanco
22 febrero 2017 12:52 Última actualización 23 febrero 2017 15:40
ME Los siete planetas del Sistema TRAPPIST-1. (NASA)

ME Los siete planetas del Sistema TRAPPIST-1. (NASA)

La NASA encontró siete planetas potencialmente habitables a 40 años luz del Sistema Solar que orbitan la estrella enana ultra fría TRAPPIST-1. De los siete, tres son terrestres y residen en una zona habitable, lo que quiere decir que presentan condiciones aptas para que el agua líquida pueda existir en sus superficies, aunque no descartan que pueda haber vida en los otros 4 planetas.

TRAPPIST-1 E es el planeta que tendría más posibilidades de ser habitable ya que recibe casi los mismos niveles de luz que la Tierra, lo que quiere decir que las temperaturas podrían ser muy parecidas a las que tenemos en nuestro planeta.

“Tiene un radio que es aproximadamente el 90 por ciento del de la Tierra. Tiene un periodo orbital de 6 días. Las estimaciones preliminares indican que la masa de TRAPPIST-1 tiene una composición similar a la de la tierra (rica en silicato - minerales abundantes en la corteza de nuestro planeta-)”, mencionó Nikole Lewis, astrónomo asistente en el “Space Telescope Science Institute” que presentó los hallazgos, en entrevista con El Financiero.
 
El segundo planeta en la zona habitable es TRAPPIST-1 F, un mundo potencialmente rico en agua cuyo radio es .5 por ciento más grande que el de la Tierra y que recibe casi la misma cantidad de luz que Marte en nuestro Sistema Solar.

De acuerdo con Lewis, el planeta tiene un periodo orbital de 9 días y “estimaciones de la masa de TRAPPIST-1 F indican que su masa tiene una composición similar a la de la Tierra (rica en silicato -mineral abundante en la superficie de la Tierra-)”.

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La representación de un artista muestra la posible superficie de TRAPPIST-1f, uno de los siete planetas recién descubiertos en el sistema TRAPPIST-1. (Tomada de @NASA)

TRAPPIST-1f


El planeta más lejano a la estrella enana ultra fría es el TRAPPIST-1 G, el cual tiene un radio 13 por ciento mayor que el de la Tierra, un periodo orbital de 12 días, recibe la misma cantidad de luz que da en el punto medio entre Marte y el cinturón de asteroides del Sistema Solar y su masa es también rica en silicato.

El clima de los planetas F y G aún no se conocen, pero “será determinado por la composición de sus atmósferas (con el análisis de la presencia de gases de invernadero)”, comentó Lewis.


Según la especialista, es posible estudiar la atmósfera de los planetas con una técnica llamada trasmisión espectroscópica, que puede obtener las “huellas digitales” de las diversas especies químicas que podrían existir en el planeta, tales como metano, ozono, oxígeno y agua.

“Usaremos el Telescopio Espacial James Webb -que se lanzará en el 2018- para observar las atmósferas de estos planetas, si es que hay atmósferas, para tratar de encontrar los químicos que quizás escondan algunos signos de vida”, dijo Lewis.

De acuerdo con los especialistas, el lanzamiento de este telescopio es una de las partes de la investigación que más les emocionan, ya que, a partir de ese momento estarán más cerca de saber si hay vida en los astros de ese sistema.

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En este comparativo podemos ver que el Sistema TRAPPIST-1 cabría dentro de la órbita de Mercurio en nuestro sistema, incluso sobraría espacio. (NASA)

El Sistema TRAPPIST-1 cabría dentro de la órbita de Mercurio en nuestro sistema, incluso sobraría espacio. (NASA)


Planetas en la mira
En 2003 el telescopio espacial Spitzer estaba superando la órbita terrestre, la misión inicial de este observatorio espacial infrarrojo era estudiar objetos fríos, pero con el tiempo se encaminó hacia el estudio exoplanetas, dando su mayor campanada al encontrar el sistema de la estrella TRAPPIST-1 tras una reingeniería de sus sistemas que le permitió medir la luz con mil veces más precisión.

Las estrellas como TRAPPIST-1 emiten mucho más brillo en el espectro infrarrojo que en el espectro visible, es por esto que Spitzer pudo detectar a los planetas que orbitaban la estrella.

El telescopio obtuvo las medidas de los planetas con base en su luz, cuando éstos pasan enfrente de la estrella bloquean la luz que emite, es así como se obtiene el radio.

Estos astros también se encuentran muy cerca unos de otros, esto hace que interactúen gravitacionalmente entre ellos lo que genera que su tiempo de tránsito se distorsione; al medir la magnitud de esta distorsión pudieron obtener las masas de los planetas.

Al tener el tamaño y la masa es posible determinar la densidad, esto es importante para los investigadores porque así pueden analizar la composición de los planetas y determinar si son rocosos, gasesos o acuosos.

“Históricamente en la breve historia de los exoplanetas en los últimos 20 años encontramos que cuando hay uno hay más, y por eso estoy emocionada (…) porque con este increíble sistema sabemos que va a haber muchos más mundos potencialmente habitables allá afuera esperando a ser encontrados”, comentó una rueda de prensa Sara Seager, profesora de ciencias planetarias del MIT.