Así es como esta empresa israelí riega el planeta
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Así es como esta empresa israelí riega el planeta

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Así es como esta empresa israelí riega el planeta

La empresa Netafim diseñó un sistema de riego por goteo que funciona, incluso, en tierras áridas y que ya se utiliza en México para el maíz y otros cultivos.

Por Lucero Álvarez/ Enviada especial
05/11/2018
El riego por goteo fue utilizado por civilizaciones antiguas cuando se enterraban vasijas de arcilla llenas de agua.
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ISRAEL.-“La necesidad es una oportunidad para inventar”, con esta frase nos recibe el desierto del Néguev, su nombre significa “seco” en hebreo.

Ocupa el 60 por ciento del territorio de Israel. Colindante con Jordania y Egipto, este desierto esconde verdes hectáreas de cultivos en medio de kilómetros de tierra árida, gracias a una gran creación israelí: el sistema de riego por goteo, considerado por los agricultores como el invento del siglo.

Según estimaciones de Naciones Unidas, para el 2050 habrán 10 mil millones de personas en el mundo, por lo que se necesitarán producir 60 por ciento más alimentos. Pero esta situación se agravaría porque se contaría con 20 por ciento menos agua y 20 por ciento menos de tierras cultivables. Ante este panorama, fue necesario pensar en cómo aprovechar cada gota hasta en los campos más secos.

El riego por goteo fue utilizado por civilizaciones antiguas cuando se enterraban vasijas de arcilla llenas de agua con el fin de que el agua se infiltrara gradualmente en el suelo, pero fue hasta 1965 cuando la tecnología moderna de este riego fue inventada en Israel por el ingeniero en aguas Simcha Blass, quien diseñó un tubo que funcionaba como gotero y suministraba el líquido. Ahí fue cuando se creó una compañía de riegos llamada Netafim, que con el paso de los años fue innovando el sistema desde el corazón del desierto el Néguev.

Cada década trajo nuevos desarrollos, que llegaron a agricultores de todo el mundo hasta arribar a México, donde actualmente el riego por goteo es aprovechado por productores de Baja California, Querétaro, Guanajuato, Chihuahua, Sinaloa, Tamaulipas, Coahuila y Durango, con cultivos de tomate, maíz, cítricos, hortalizas, aguacate, uva, berries, tabaco, entre otros.

“El costo promedio por hectárea varía dependiendo del tipo de cultivo y suelo, pero se estima en promedio entre los 2 mil 500 dólares y 6 mil dólares”, explica a El Financiero Niv Dardik, gerente comercial de Netafim para Latinoamérica.

Reconoce que no es fácil para cualquier agricultor pagar el costo, y por esa razón se han creado programas que incluyen financiamiento. En otros casos, los productores desconocen esta tecnología que tiene como lema: “producir más, con menos”.

Directivos de Netafim señalaron que para alcanzar el éxito fue necesario asociarse hasta con la competencia, así como con institutos académicos y gobiernos.

Netafim se ha convertido en la empresa de riego más importante del mundo, cuenta con 17 plantas en distintos países, tiene 29 compañías subsidiarias, genera más de mil millones de dólares al año en ventas, y su sistema de riego por goteo ha llegado a 110 países.

La mexicana Mexichem, un líder global de tuberías de plástico y una de las compañías petroquímicas más grandes del mundo, anunció la adquisición del 80 por ciento de participación de Netafim en febrero pasado.

“La gran ventaja de que esta empresa mexicana haya comprado a Netafim, es que Mexichem fabrica tubería PVC, y en cualquier sistema de riego que nosotros instalamos, el 30 por ciento de esa tubería es de ese material. Este componente, antes teníamos que comprarlo a terceros, ahora lo fabricará parte del grupo. Confiamos en la calidad de los productos de Mexichem, y hay buenas expectativas de ventas”, explica Dardik.

Ahora Netafim trabaja en NetBeat, la primera solución de agricultura digital que permite el riego automático. Algunos le llaman “riego con cerebro”. Al combinar todo en una plataforma de circuito cerrado, le permite al agricultor monitorear, analizar y controlar su riego desde donde sea que se encuentre. El software les permite administrar sus actividades desde sus teléfonos inteligentes, adaptándose a diferentes presupuestos y necesidades.

Se trata de sensores que van colocados en el suelo, miden humedad relativa y temperatura. Otros se colocan sobre la planta, hoja o tallo. Esa información combinada con información externa sobre clima y fotografías satelitales, llega a un sistema en la nube que analiza cuándo y cuánto hay que regar la planta, después se abren válvulas automáticas en el campo. Cada tipo de cultivo cuenta con su propio modelo, dependiendo de sus condiciones y necesidades.