Suplementos
salud

Obesidad, un problema serio

Según un estudio de la Organización Panamericana de la Salud, solo el gasto en salud que resulta de la diabetes –la principal enfermedad relacionada con la obesidad- alcanza los 65 mil millones de dólares al año.
Ricardo Cerón
19 noviembre 2014 12:9 Última actualización 23 noviembre 2014 4:55
Obesidad, problema de salud pública. (Cuartoscuro/Archivo)

Dietas poco saludables, escaso ejercicio y estilos de vida sedentarios han provocado altos índices de obesidad en Latinoamérica. (Cuartoscuro/Archivo)

Mientras 900 millones de personas en el mundo sufren desnutrición, otros mil 500 millones presentan sobrepeso; de ellos, 500 millones están considerados en la categoría de obesidad, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

Los países latinoamericanos no son ajenos a esta situación, por el contrario, es una de las zonas con los mayores índices en este rubro. La Organización Panamericana de la Salud estima que casi la cuarta parte de los latinoamericanos tienen obesidad.

La proliferación de dietas poco saludables y con exceso de calorías, el escaso ejercicio y los estilos de vida sedentarios, han provocado que Latinoamérica sea cada vez más obesa, donde países como México, Chile y Argentina presentan los mayores porcentajes de sobrepeso.

1
ALTOS COSTOS PARA LA TINOAMERICA

Los costos son también una pesada carga para el desarrollo de la región. Según un estudio de la Organización Panamericana de la Salud, solo el gasto en salud que resulta de la diabetes –la principal enfermedad relacionada con la obesidad- alcanza los 65 mil millones de dólares al año. 

De no frenarse el aumento registrado en las últimas décadas con relación a la obesidad y el sobrepeso, las tendencias del Banco Mundial sugieren que en 2030, cerca del 30% de la población en la región, presentará este problema de salud.

Hacerle frente a este complejo espectro no es sencillo, las causas parecen ser multifactoriales y las consecuencias diversas. Pocas cuestiones en el campo de la salud pública han tenido tanta relevancia en los últimos años en los medios masivos de comunicación y reportes científicos, como es la obesidad.

La comunidad científica estudia este problema de salud desde diversos ángulos. Algunos de los enfoques que predominan son los que ven a este problema de salud como el resultado de la mala actividad de algunos genes, otros más identifican el crecimiento de los problemas de sobrepeso y obesidad como consecuencia del predominio o ausencia de ciertos microorganismos en el cuerpo humano.

[En Querétaro, el número de investigadores que pertenece al SNI creció 26 por ciento en tres años. / Archivo] 
1
MICROORGANISMOS Y SU FUNCIÓN

De los 90 trillones de microbios, bacterias, hongos y arqueas que habitan nuestro cuerpo, sólo una pequeña proporción de ellos pueden representar un riesgo para la salud, ya que en su mayoría cumplen funciones básicas para la vida.

Por esta razón es importante conocer sus comunidades, entenderlos y estudiarlos con las herramientas de la microbiología y genética modernas, pues las alteraciones manifiestas en la diversidad de microorganismos, se han asociado con problemas de salud comunes como diabetes y obesidad.

A este tipo de estudios se ha dedicado Jaime García Mena, investigador adscrito al Departamento de Genética y Biología Molecular del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), quien explica que sin estos microbios no podríamos completar procesos vitales como la síntesis de vitaminas, el aprovechamiento de nutrientes o el desarrollo del sistema inmunitario.

Por estas razones, el Microbioma Humano (es decir, el conjunto de genes de todas las bacterias, hongos y arqueas que viven sobre y dentro del cuerpo) se ha convertido en un importante objeto de estudio.

En Estados Unidos, los Institutos Nacionales de Salud pusieron en marcha desde 2007 el proyecto del Microbioma Humano, que busca caracterizar la diversidad y genomas de estos microorganismos y determinar su influencia sobre la salud y la enfermedad.

En México, el trabajo de García Mena –quien ya ha estudiado consorcios microbianos útiles en biorremediación– es pionero en este campo y le ha permitido constatar correlaciones entre ciertos cambios en la población bacteriana y afectaciones a la salud en mexicanos.

El trabajo de García Mena ha coincidido con el del científico estadounidense Jeffrey I. Gordon, quien observó que un desbalance entre la proporción de bacterias Firmicutes y Bacteroidetes se relaciona con ciertos casos de diabetes tipo 2, o con obesidad.

Es decir, “una persona que padece diabetes tiene en promedio 36% de abundancia de bacterias Firmicutes, mientras que otra sana presenta una abundancia de 56% de estos microorganismos”, detalló el investigador.

En el caso de los Bacteroidetes –otro filo de bacterias que habitan en el tracto digestivo de los animales– se observa una relación inversa, es decir, los pacientes que sufren diabetes presentan 50% de abundancia de este tipo de microbios, mientras una persona sana tiene solo 35 por ciento.

García Mena expuso que en el caso de la obesidad –trastorno que afecta a la tercera parte de la población mexicana adulta– se ha observado un desbalance bacteriano similar en ensayos con ratones y en humanos sometidos a dietas para reducir peso.

Un estudio conjunto entre científicos del Cinvestav y del Instituto
Nacional de Pediatría analizó una muestra de 200 niños con problemas de sobrepeso y obesidad de la zona centro del país.

El estudio consistió en contabilizar el porcentaje de Bacteroidetes en las heces fecales de los infantes. Se descubrió que en un promedio de peso normal, la cantidad de estos microorganismos es de 47%; en niños obesos hay 44% y en infantes con sobrepeso es de 39 por ciento. Es decir: a mayor patología hay menos Bacteroidetes.

Si bien García Mena reconoce que necesitan hacer más estudios, y que el siguiente paso será analizar muestras de otros pequeños en otros estados, la conclusión en este primer acercamiento es que en estos niños mexicanos la comunidad microbiana que se puede detectar, a través de una muestra de coprocultivo, está correlacionada con su estado de peso. No obstante, aún no pueden determinar que si la variación de bacterias ocurre antes o después del trastorno metabólico.

[Cuartoscuro]  En México la obesidad contribuye a un número cercano a 200,000 muertes por año.
1
EL PAPEL DE LOS GENES

Desde hace varios años, Ranier Gutiérrez Mendoza, investigador del Departamento de Farmacología del Cinvestav, busca comprender de mejor manera el funcionamiento del cerebro en sujetos obesos para conocer las razones por las que este órgano motiva a individuos saciados, a seguir consumiendo alimentos.

Hasta el momento se sabe que la mutación de ciertos genes, como por ejemplo, el que codifica para el receptor de la leptina, puede promover el desarrollo de la obesidad y provocar que la persona ingiera más comida, muchas veces de la denominada chatarra.

Para el investigador, la obesidad es consecuencia de mutaciones en varios genes y, muy probablemente, por un cambio en la actividad neuronal que induce a la persona propensa a la obesidad, a seguir alimentándose.

A través de este estudio, realizado en modelos con roedores, se intenta determinar aquellas señales o cambios que ocurren en el cerebro de una rata obesa, identificando cada uno de los cambios neuronales que el sujeto experimenta conforme va engordando y se vuelve más propenso a comer en exceso.

Esta técnica busca conocer la manera en la que se modifica la actividad neuronal en modelos de obesidad animal, y así en un futuro contrarrestarla a partir del diseño de nuevos tratamientos farmacológicos.

En México hay sólo 200 cirujanos especializados en obesidad, cuando en Brasil hay dos mil. (Cuartoscuro)