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Movilidad, el gran reto que enfrenta México

Lo que ocasiona el tráfico más que el número de vehículos es el número de viajes y la longitud de los mismos. Y más vías, o más grandes, aunque inicialmente alivian el problema, al propiciar más viajes y viajes más largos, puede incluso agravarlo, señala especialista. 
Silvia Mejía Reza
13 octubre 2014 10:24 Última actualización 18 octubre 2014 5:0
Tráfico lento en la ciudad. (Cuartoscuro/Archivo)

El número de viajes y la distancia es lo que ocasiona el tráfico, opina especialista. (Cuartoscuro/Archivo)

Para la Ciudad de México, y para muchas ciudades en el mundo, Colombia es un ejemplo en temas urbanos. Ciudades como Medellín y Bogotá han sido precursoras en temas de movilidad que nos han inspirado para accionar e incluir en nuestras metrópolis el BRT o
Metrobus, las ciclovías y sistemas de renta de bicicletas y ahora el metro cable. Sin embargo, la gestión, el seguimiento, la evaluación y una constante innovación son elementos indispensables para garantizar el éxito y permanencia de los programas en la ciudad, así como la aceptación y uso por parte de la ciudadanía.

Enrique Peñalosa fue alcalde de Bogotá en el periodo 1998-2001. Su gestión ha sido reconocida a nivel mundial por su impulso a los proyectos de infraestructura y espacio público en la ciudad. Su apuesta por el urbanismo lo llevaron a la consolidación de obras que implicaron importantes cambios en la configuración de la ciudad como megabibliotecas, colegios pero de carácter sobresaliente fue el mejoramiento en la movilidad de la ciudad con las ciclo rutas y el inicio de la construcción del Transmilenio (BRT).

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MOVILIDAD TIENDE A EMPEORAR 

Sobre el transporte nos comenta que “es un problema peculiar a diferencia de la salud o la educación, que mejoran con el desarrollo económico, la movilidad puede empeorar; y tiende a empeorar. El transporte también es un problema especial, porque entenderlo a veces es contra-intuitivo: así como nos parece que el Sol gira alrededor de la Tierra, nos parece que hacer más vías, más grandes, resuelve los embotellamientos. Cosa que por supuesto no ocurre, porque lo que ocasiona el tráfico más que el número de vehículos, es el número de viajes y la longitud de los mismos. Y más vías, o más grandes, aunque inicialmente alivian el problema, al propiciar más viajes y viajes más largos, puede incluso agravarlo”.

Área para discapacitados en un estacionamiento. (Arturo Monroy/Archivo)
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RESTRICIONES AL ESTACIONAMIENTO

Para Peñalosa, el transporte masivo no es el medio con el cual nos desharemos del tráfico en la ciudad; soluciona la movilidad, pero no los embotellamientos. Es sólo un medio de interconexión urbana: “los embotellamientos solamente se solucionan restringiendo el uso del automóvil. Hay muchas maneras de restringir el uso del carro, pero la más sencilla son las restricciones al estacionamiento, principalmente en las calles y en los sitios de destino, como oficinas o centros comerciales. Mientras que desde hace más de 40 años los edificios de oficinas en el centro de Londres no pueden tener estacionamientos, en Ciudad de México o Bogotá tienen cientos de estacionamientos y las autoridades lo exigen a través del reglamento de construcción”.

En cuanto a la gestión y aplicación de políticas en el tema de movilidad en nuestra ciudad comenta: “en Ciudad de México se han dado pasos en la dirección correcta, pero todavía tímidos. Por supuesto son asuntos difíciles, porque tienen que ver, más que con ingeniería, con cambios en nuestra manera de movilizarnos y aun de vivir.

Me pregunto: ¿existe alguna justificación técnica, o democrática, para no dar carriles exclusivos a los buses en las autopistas que atraviesan el DF? Sería relativamente sencillo hacer estaciones para que los pasajeros los aborden y desembarquen. Y en numerosas vías ordinarias, también deberían tener carril exclusivo. Los buses no son sexy, no tienen una imagen de modernidad: pero son la única solución, si de lo que se trata es de llevar transporte masivo a toda una ciudad como el DF. Y pronto podrán operar sin conductor y con baterías”.

Como presidente del Institute for Transportation & Development Policy, ITDP, Enrique Peñalosa promueve proyectos de transporte que permitan reducir las emisiones, reducir la pobreza y la desigualdad y mejoren la calidad de vida en las ciudades. “Desde hace muchos años el ITDP ha venido dando apoyo a las ciudades mexicanas, para implementar una movilidad más eficaz y más sostenible, con sistemas de buses BRT, ciclo vías, sistemas de bicicleta pública, mejoras en la infraestructura peatonal, y restricciones al estacionamientó”, comentó Peñalosa.

Ciclistas en San Francisco (Tomada de peopleforbikes.org)
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BOGOTÁ, ILUSIÓN EQUIVOCADA

Bogotá es una ciudad que no ha avanzado en los últimos años: “Bogotá está mal y empeorando. Adolece de casi todos los problemas posibles. Una muy mala administración del Transmilenio, sistema BRT que en su momento fue un ejemplo mundial. Ilusión equivocada de que una costosísima línea de metro subterráneo va a solucionar la movilidad, cuando su impacto será casi irrelevante, pero que absorberá los recursos disponibles para movilidad (vías, sistemas BRT, etc) de los próximos 25 años.”

Sin embargo, no es sólo el tema de movilidad el que está desafiando el funcionamiento de Bogotá y lo hace en muchas ciudades en Latinoamérica, “más grave aún, avanza el crecimiento urbano en baja densidad en los valles aledaños, en desarrollos de vivienda totalmente dependientes del carro e imposibles de atender con transporte masivo. Se ha avanzado muy poco en la construcción de ciclo vías, no obstante que por cada tres personas que se movilizan en carro, una lo hace en bicicleta. Pero el problema de fondo es el mismo de todas las ciudades en desarrollo: la desigualdad, que lleva a los grupos de clases medias y altas a rehusarse a usar el transporte público.”

Conocedor de un gran número de ciudades en el mundo donde ha brindado asesorías en temas de movilidad, Enrique Peñalosa reconoce que las ciudades europeas son ejemplares y al respecto del uso del transporte público en estas ciudades comentó “pero recordemos siempre que cuando los ciudadanos utilizan el transporte público, rara vez es porque lo amen, o quieran proteger el medio ambiente o la calidad de vida urbana. Usan el transporte público, porque les toca: porque hay restricciones severas al uso del automóvil, es muy lento, muy costoso, no hay donde estacionar, etc. La desigualdad de nuestras sociedades hace especialmente difícil que los ciudadanos dejen su automóvil y usen el transporte público”.

“Lo importante es asimilar una visión, un principio muy elemental: que en términos de movilidad, la ciudad avanzada es aquella en la que incluso los ciudadanos de ingresos altos se movilizan en transporte público y bicicletas”.

Metrobus CUARTOSCURO