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Mongolia, viaje a un pasado fascinante

La capital de Mongolia: Ulán Bator, centro cultural, industrial y financiero del país fue fundada en 1639 como centro de monasterios budistas; sin embargo, fue hasta mediados del siglo XX cuando se convirtió en un gran centro manufacturero.
Nallely Campos
26 septiembre 2014 9:46 Última actualización 27 septiembre 2014 5:0
Mongolia. (Bloomberg)

Mongolia. (Bloomberg)

A bordo de un avión con destino a Ulán Bator, Mongolia, proveniente de Beijing, el cansancio ha hecho que los pasajeros cierren los ojos, resultado del trajín que los ha arrojado a un sueño profundo del que no despertarán sino hasta la época de la prehistoria, donde la naturaleza se impone ante la vida humana.

Y es que, como si se tratara de una máquina del tiempo, pasear por este país significa viajar al pasado, donde los paisajes cobran el sentido de infinito sin edificaciones complicadas, ni calles trazadas. Un sitio en el que las casas tradicionales de los nómadas mongoles se ambientan con el sonido del galopar de los caballos y los pastores reuniendo sus rebaños.

Montañas nevadas, bosques y dunas arenosas son los escenarios que caracterizan a este destino habitado por menos de tres millones de personas.

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INICIA LA AVENTURA

El punto de partida es la capital de Mongolia: Ulán Bator, centro cultural, industrial y financiero del país. Esta ciudad fue fundada en 1639 como centro de monasterios budistas; sin embargo, fue hasta mediados del siglo XX cuando se convirtió en un gran centro manufacturero, caracterizado por sus amplios bulevares y plazas, con edificaciones de estilo soviético.

Para la empresa especializada en el diseño de viajes, Amparo Servicios Turísticos, el primer acercamiento con la cultura e historia de Mongolia es en el Museo Nacional, donde es posible observar algunas de las herramientas que los antiguos pobladores utilizaban en las eras de Piedra y de Bronce.

Además, están en exhibición algunos objetos relacionados con la historia de Genghis Khan, guerrero y conquistador mongol que unificó a las tribus nómadas, fundando así el primer Imperio en el lugar.

Mongolia. (Bloomberg)
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CULTURA E HISTORIA DE MONGOLIA

La travesía continúa hasta el Ikh Khüree o Palacio de Invierno, residencia del último Khan mongol: Bogd Khan, monarca conocido por su amor al arte y la naturaleza, además de ser líder espiritual del budismo tibetano.

Este palacio, constituido por seis templos, se mantiene como museo del Khan, donde en el edificio principal se exhiben muchas de las posesiones de Bogd Khan y su esposa.

Tanta caminata obliga al cuerpo a reponer energías, haciendo llegar el momento de probar la gastronomía local, caracterizada por dos ingredientes principales: lácteos y carne de oveja, yak, camellos y cabras.

El platillo elegido fue Buuz, una masa rellena con carne picada de cordero, de res o yak, sazonada con cebolla y ajo. Su forma de cocción es a vapor y se presenta en forma de pequeñas bolsas enrolladas en la parte superior, se come con las manos, sin la ayuda de ningún tipo de cubiertos.

Este guiso es servido principalmente durante las festividades del Tsagaan Sar o Año Nuevo mongol, el cual se celebra dos meses después de la primera luna nueva, tras el solsticio de invierno.

Una vez terminada la comida, es necesario dirigirse al aeropuerto, con el fin de tomar un vuelo a Dalanzagad, capital de la provincia de Ömnögovi, localizada a 540 kilómetros al sur de Ulán Bator.

En el sitio, grandes dunas de arena, formaciones rocosas y la única capa de hielo permanente del mundo que cubre un desierto, reciben al visitante, siendo la zona del Valle de las Águilas el anfitrión.

Debido a las características del sitio, durante el trayecto los visitantes conocerán distintas especies de animales, por lo que una buena forma de comenzar este acercamiento es en el Museo de Historia Natural, donde se expone información sobre la flora y fauna que existe en el área, así como la posibilidad de observar huevos y huesos de dinosaurios.

El sol se ha ocultado, momento en el que sus visitantes identifican el cansancio acumulado después de tantas caminatas y traslados. Los recorridos podrían continuar, sin embargo, lo mejor es regresar al hotel para descansar, pues al día siguiente petroglifos, dunas gigantes y acantilados llameantes esperan a ser descubiertos.

Mongolia. (Bloomberg)
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A BORDO DE UN CAMELLO


Después del desayuno, una camioneta espera para trasladar a los viajeros hasta Khongoryn Els o “dunas cantantes”, en el Parque Nacional Montañas de Gobi Gur- vansaiján. Durante el trayecto se hace una parada en Khavtsgait para observar petroglifos que muestran la evolución de la cultura mongola a lo largo de doce milenios.

Las representaciones más antiguas datan de los años 11,000 a 6,000 Antes de Cristo y cuentan la historia de este país cuando estaba en parte cubierto por bosques, ofreciendo en sus valles un lugar propicio para el asentamiento de cazadores. La travesía continúa hasta llegar a Khongoryn Els, en el desierto del Gobi, sitio caracterizado por dunas que alcanzan hasta los 300 metros de altura.

Debido a las características naturales de este sitio, un paseo a pie sería, además de cansado, casi imposible de realizar, por lo que será necesario andar en camello.

Recomendable es disfrutar del paisaje, olvidarse de los problemas y hacer que el camello vaya a paso lento, pues la tarde está por brindar un espectáculo colorido, donde las tonalidades de rojo y naranja se reflejan en la arena mientras el sol se esconde entre las dunas, dando paso a la noche, cuya iluminación corre por cuenta de la luna y las estrellas.

Mongolia. (Bloomberg)
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CULTURA LLAMEANTE


Parecería que nada más puede superar los paisajes del desierto mongol, no obstante, ha llegado el turno de conocer los “acantilados llameantes”, considerados la “Meca de los Fósiles”.

Su nombre lo deben a las tonalidades rojizas que las propiedades del suelo han otorgado a la zona. En este sitio se demostró por primera vez que los dinosaurios eran ovíparos, y es que fue aquí donde se llevó a cabo el primer descubrimiento de huevos de dinosaurio. Otros hallazgos en el área incluyen especímenes del Velocirraptor.

Una vez recorrida esta zona, la travesía continúa hasta Karakorum, antigua capital de Mongolia, por lo que será necesario abordar una camioneta para trasladarse a un camino por alrededor de cuatro horas.

Entre sus principales atractivos destaca el Monasterio Erdene Zuu, un complejo budista tibetano, famoso por ser el más grande e importante de todo el país, el cual se encuentra rodeado por una muralla. Los principales edificios datan del 1586 cuando el Dalai Lama presentó thangkas sagradas a sus seguidores mongoles.

El recorrido finaliza en el campamento Ger, sitio en el que a la orilla del río Orkhon el visitante aprovecha para descansar, cenar algo y dejarse llevar por el espectáculo gratuito que la naturaleza regala en un destino que brinda la sensación de haber viajado por el tiempo

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