Suplementos

La cocina, de un espacio privado a uno social

Antes solía ser el corazón de la casa, un lugar para la intimidad del hogar, pero el estilo de vida contemporáneo lo transformó en un sitio de reunión, un espacio social.
Martha Jauffred
26 agosto 2014 16:27 Última actualización 26 agosto 2014 16:27
Las cocinas deben de incorporar varios elementos como la iluminación, tecnología y apartados. (Bloomberg)

Las cocinas deben de incorporar varios elementos como la iluminación, tecnología y apartados. (Bloomberg)

Los tiempos cambian, nadie lo puede negar y así como ahora la dinámica fuera de casa es distinta, también lo es dentro. Así la cocina, tradicionalmente considerada como un lugar privado al que solamente tenían acceso los habitantes de la casa, ahora es un sitio de reunión, escenario de convivencias entre amigos que aprovechan para departir mientras preparan algo de comer.

Culturalmente toda cocina es un lugar cargado con la magia de los aspectos formativos que surgen en torno a la comida. Dado que los alimentos reflejan el estilo de vida de las personas, hoy en día, la práctica culinaria se ha vuelto altamente cosmopolita y junto con ella el mobiliario, los aparatos así como todo utensilio necesario para cocinar. Las nuevas cocinas deben de ser el perfecto equilibro de estética y función ya que ahora es tan importante que ésta sea un sitio tan eficiente como atractivo. Es así que en muchas ocasiones este espacio ya no está aislado del resto del conjunto del hábitat, como sucede en los lofts donde los muros no son los que hacen la función de dividir el espacio.

LAS NUEVAS COCINAS

Esta inercia ha planteado nuevas perspectivas para el diseño que por una parte ha echado mano de distintos recursos de las cocinas industriales copiando, por ejemplo, su distribución de manera que sea más fácil moverse en ellas o elementos como las “islas” multiusos. A estos criterios se han incorporado los detalles meramente decorativos para entablar un dialogo visual que unifique a la cocina con las áreas más cercanas a ella como lo es el comedor o la alacena. Así tenemos que, para fungir como un espacio social, una cocina debe reunir las siguientes características básicas:

LA ILUMINACIÓN

Toda cocina debe contar con buena luz tanto natural como artificial. Una cocina obscura no sólo es deprimente sino también peligrosa. Nunca hay que olvidar que antes de su nuevo estatus de lugar de reunión es un sitio de trabajo. Lo ideal es tener ventanas que miren hacia el norte que, además de neutralizar el calor que el horno y la estufa producen, también proporcionan una iluminación uniforme como suele ser la que proviene de este punto cardinal. En lo que se refiere a la iluminación artificial se recomienda tener dos niveles: una luz cenital que permita ver con claridad para trabajar de forma segura y otra más suave que cree un ambiente agradable para la convivencia.

MOBILIARIO

Existen muchos tipos de muebles para cocina que pueden clasificarse, de manera general, en tradicionales, modernos y eclécticos. Los primeros apelan a estilos muy conocidos como es el caso de las cocinas rústicas, por ejemplo. En el segundo caso suelen mezclarse los materiales naturales con los sintéticos además de aparatos de alta tecnología. Esta amalgama produce sofisticados espacios en la que los utensilios se vuelven parte de la decoración. Finalmente las cocinas eclécticas, que por el momento son las favoritas, conjugan elementos tradicionales con mobiliario de tipo industrial y absolutamente cualquier tipo de objeto decorativo que embone en ella.

GABINETES

Como complemento del mobiliario, éstos funcionan como el área de almacenamiento, por lo que hay que cuidar que sean amplios y permitan guardar el mayor número de cosas además de no desentonar con el conjunto.

CUBIERTAS

Una porción significativa en la cocina la llevan las cubiertas, estas amplias superficies son una especie de continuación de la tarja del fregadero, por lo tanto deben de ser de un material resistente pero estético. Entre las opciones más socorridas del diseño contemporáneo están las cubiertas de acero inoxidable de una larga vida útil pero que le dan frialdad al espacio. Justo lo opuesto son las de madera de una rica calidez visual pero que se dañan fácilmente con el agua. Otra opción son las hechas de piedra como el mármol o el granito, materiales de gran belleza resistentes a la altas temperaturas y al agua. Cualquiera que sea la cubierta que se elija debe tenerse en cuenta que estas definen gran parte de la identidad estilística de la cocina.