Suplementos
viajes

Los Alpes Suizos, un lugar encantador

Para quienes gustan del frío, Los Alpes Suizos son una buena opción en esta temporada invernal, donde sus visitantes podrán practicar su deporte favorito en un ambiente rodeado de escenarios que parecen sacados de un cuento.
María Salazar
27 noviembre 2014 16:33 Última actualización 30 noviembre 2014 5:0
Les Diablerets, Los Alpes Suizos, Suplemento/especial

Los Alpes Suizos, una buena opción para los amantes de la nieve. (Suplemento/Especial)

Se dice que los diablos juegan por las noches entre los bosques y montañas de Diablerets, planeando sus fechorías en espera de alguna persona perdida. De ahí parte el nombre de dicho poblado ubicado en los Alpes Suizos.

En la montaña, entre pastizales y árboles se encuentra el chalet, una cabaña que pareciera fuese de cuento, y es que al ingresar en ella todo es pequeño, con decoraciones coloridas y fachada de madera, como si se tratara del hogar de los siete enanos.

1
CENA TÍPICA SUIZA

Una chimenea ofrece calor al sitio con temperaturas bajas que sobresalen durante la temporada invernal, y a un costado un librero con varios ejemplares para leer mientras se reposa.

Durante esa escena, no puede faltar una cena típica suiza en la que destaca el raclette, elaborado a base de papá al horno y queso derretido, y como postre una barra de chocolate suizo.

Al amanecer, se escucha el sonido de las campanadas de las vacas, las cuales salen a pastar desde temprano. Por la ventana, ya se miran los rayos del sol y se deja ver un río lleno de bosque a sus alrededores, pero lo que más llama la atención es la extensa cordillera nevada que conforma a Los Alpes Suizos.

El desayuno sigue siendo tradicional con unas crepas de jamón y queso, para dar energía e iniciar la caminata en ascenso a las montañas nevadas. Al llegar a la cima, el panorama cambia de verde a un tapiz blanco provocado por la nieve, que marca el inicio de la temporada invernal y la apertura de las pistas de esquí y snowboard.

Nieve, deporte invernal, Bloomberg
1
AVENTURA EN LA NIEVE

Una nueva góndola espaciosa que sube tres mil metros lleva a los esquiadores expertos hacia el altiplano de Firnschenne para descender por la montaña, sin dejar de observar las numerosas vistas que ofrecen las pistas de esquí, hasta llegar a la Cabane Prarochet, donde se puede degustar una cocina tradicional suiza y un chocolate caliente.

Los habitantes cuentan que cuando hay tormenta los diablos juegan boliche en la cima de la montaña de Les Diablerets y que arrojan piedras a uno de los picos; la Torre de Roca de 40 metros de altura, aunque la mayoría de las veces fallan el tiro. Por eso no es extraño que en el valle de Alp Derborence, mil 500 metros más abajo, se tema por los desprendimientos de roca. Aunque el paraíso del valle atrae a miles de turistas para realizar caminatas por la nieve y recorrer distintas rutas con trineos tirados por perros.

No hay nada más confortable al terminar de esquiar que relajar el cuerpo en unas aguas termales, y el complejo Les Bains de Lavey ofrecen a sus visitantes diversas albercas de temperaturas que van de los 32 a los 36 grados rodeadas de un entorno natural, un área oriental con tres hamam y un pabellón nórdico con tres saunas y zonas de relajamiento.

Asimismo, destacan sus fuentes con chorros con distinta intensidad que masajean a sus visitantes y un alberca que al sumergirse es posible escuchar música.

Durante la noche el juego de luces de las albercas, envuelve a los enamorados en un entorno romántico con Los Alpes de fondo. Finalmente, al pie del lago Leman, entre viñedos y Los Alpes Suizos de fondo, se ubica la ciudad de Vevey. Famosa ya que en ella se inventó el chocolate de leche por Daniel Peter in 1875.

Dar un paseo en bicicleta por la marina y a orillas del Lago Lemán es una actividad que vale la pena, durante el recorrido se observan las calles empedradas y las construcciones coloridas del poblado con las montañas de fondo.

Finalmente, al pie del lago Leman, entre viñedos y Los Alpes Suizos de fondo, se ubica la ciudad de Vevey. Famosa ya que en ella se inventó el chocolate de leche por Daniel Peter in 1875. Dar un paseo en bicicleta por la marina y a orillas del Lago Lemán es una actividad que vale la pena, durante el recorrido se observan las calles empedradas y las construcciones coloridas del poblado con las montañas de fondo.

Lago Lemán, Suiza, Bloomberg