Sociedad

'Yoloxóchitl se va cuando nosotros digamos'

Los estudiantes del IPN llegaron a Bucareli para recibir respuesta a su pliego petitorio. El secretario de Gobernación se encargó de responder una a una, cada demanda; el documento se someterá a votación en cada escuela y, de no aprobarse, los politécnicos regresarán.
Rafael Montes
03 octubre 2014 18:33 Última actualización 03 octubre 2014 19:8
Miguel Ángel Osorio Chong

El titular de la Segob entregó el documento con la respuesta a las demandas de los estudiantes del IPN; acordaron que lo someterán a votación en cada escuela. (Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO. “¿Desean que inicie antes de que venga la lluvia?”, preguntó Miguel Ángel Osorio Chong a la multitud congregada por segunda vez en una semana en la calle de Bucareli, temeroso de que el pronóstico del tiempo se cumpliera e hiciera de las suyas. Las nubes amenazaban con reventarse en unos cuantos minutos.

Pero los politécnicos seguían acomodándose frente al templete montado afuera de la Secretaría de Gobernación. Venían caminando muchos todavía desde el Monumento a la Revolución, en donde se reunieron desde minutos antes de la 1 de la tarde para después, caminar rumbo a la cita que tenían con el secretario a las 3 de la tarde.

Impaciente, Chong, como le dicen los jóvenes, se resignó: “La neta, como ustedes digan”.

Allí estaba, puntual, afuera de su oficina, frente a esa multitud de jóvenes del Instituto Politécnico Nacional con la que se comprometió el martes pasado a darles una respuesta a su pliego petitorio. Tenía el documento en la mano. Quería leerlo e irse. Pero los voceros del movimiento lo hicieron esperar. Le dejaron claro que el ritmo del momento lo marcaban ellos, no el gobierno.

Entonces, la lluvia llegó.

Las camisas blancas del secretario y del subsecretario de Gobernación, Luis Miranda, se transparentaron con el agua que las empapó. Pero aun así, con el peinado deshecho, Osorio Chong leyó el documento íntegro frente a los estudiantes que anhelaban escuchar lo que al final el funcionario anunció: “esta renuncia (la de la directora general, Yoloxóchitl Bustamante) ha sido aceptada”. Y la algarabía se hizo, mayor cuando anunció que los planes y programas de estudio y el Reglamento Interno aprobados en septiembre se cancelaban.

Ya les había enlistado también las respuestas a sus otras demandas: se prohibirán las pensiones vitalicias a los ex directores, se sacará a la Policía Bancaria e Industrial sólo cuando se forme un cuerpo de seguridad interno del IPN, se evitará la presencia de extraños (porros) en los planteles, no se tecnificará la educación que debe estar al servicio de la patria y se incrementará el presupuesto de la institución.

Osorio les prometió, además, que no habrá represalias de ningún tipo contra quienes han participado en el movimiento.

“Por instrucciones del presidente de la República firmo el documento ante ustedes, los miembros de la comunidad politécnica, para que conste por escrito las respuestas a su pliego petitorio”. Y lo firmó frente a todos, bajo la lluvia.

Los aplausos no se hicieron esperar. Pero de los representantes surgió la disidencia.

“Tenemos que dejar claro que no se debe de ovacionar al secretario de Gobernación. Lo que está haciendo… no es nada aplaudible lo que está haciendo. Ése es su trabajo”. Y la sonrisa del secretario se descompuso en una ficticia.

Además, le informaron que la propuesta de solución presentada será analizada en cada asamblea de cada plantel y que en los próximos días le responderán si lo planteado por el gobierno es de satisfacción de la comunidad. Si no, advirtieron que regresarían.

También aclararon que Bustamante, ahora ex directora del IPN, sólo podrá irse de la institución después de que pase por una auditoría.

“La renuncia de la doctora Yoloxóchitl Bustamante Diéz, quienes la tienen que aceptar somos nosotros. Y no la vamos a dejar ir sin una investigación de los fondos, de los recursos, una auditoría o lo que se tenga que hacer para dejar claro qué es lo que hizo durante su gestión”, dijo el joven que tomó la palabra.

Denunciaron también que el jueves, una persona del sindicato de trabajadores del IPN, de nombre José Luis Castro Montúfar, llegó a la ESIA Zacatenco a querer “comprar” el movimiento y les quiso mostrar una supuesta respuesta de Gobernación al pliego petitorio. “Eso no lo aceptamos”, dijo el vocero del movimiento.

Después, cuando lo dejaron, Osorio Chong volvió a tomar el micrófono.
“Jóvenes estudiantes, nos vamos a retirar, no sin antes dejar bien claro una posición: entregamos este documento firmado en este momento y por supuesto, dos cosas: no venimos por ningún reconocimiento, efectivamente es nuestra obligación. Segundo, rechazo categóricamente… Este documento es la única, el único documento que existe, no hay copia y no hay acuerdo con nadie. Tan no hay acuerdo, que se lo van a llevar para analizarlo y entonces ya nos dirán su respuesta”.

Entonces, Osorio su comitiva se fueron tras despedirse de mano de la mitad de los 30 representantes estudiantiles del templete. Mojado, sin ovaciones y en espera de lo que la multitud politécnica decida.

Y entonces, otra vez, el huélum se impuso en Bucareli.